Piden la renuncia de Cuenca

Lo hizo el secretario adjunto de la CTA Rosario, Gustavo Terés, al advertir que se envió una nota previa, anticipando los acontecimientos que podrían suceder. "No sé para qué está si se le avisa lo que puede pasar y no hace nada".
La esquina de San Luis e Iriondo se convirtió este miércoles al mediodía en escenario de una verdadera batalla campal, protagonizado por sectores enfrentados de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), que tiene la sede local en ese lugar. Allí realizaban un acto integrantes de la delegación Rosario del gremio, que denunciaron que fueron atacados por "fuerzas de choque" -según la Unidad Regional II, unas 800 personas- que responden al titular de la CGT, Hugo Moyano, porque la conducción rosarina no respeta las líneas que se fijan desde la esfera nacional. El saldo: un muerto (identificado como Héctor Cornejo), varios heridos -dos estarían muy graves-, y varios autos destruidos. La persona fallecida fue atacada con un arma de fuego, aparentemente a 150 metros del lugar. Tanto él como los dos heridos que estaban grave están domiciliados en Córdoba. Se hablaba de una segunda víctima fatal, dato aún no confirmado, oriunda de Buenos Aires. Además, había más heridos de otros lugares, como un hombre de 42 años proveniente de Sunchales.

Entre las personas que participaban del acto convocado por Atilra local sufrieron heridas y debieron ser atendidos conocidos dirigentes gremiales locales, entre ellos Gustavo Martínez de ATE -"le partieron la cabeza", describió el titular de Amsafé local Gustavo Terés-, Claudio Ciani, Edgardo Barbero -ex titular del gremio lechero- y el historiador Leonidas Cerrutti.

De todos ellos, Martínez es el que estaba más grave ya que recibió un cascotazo que le provocó conmoción cerebral y pérdida de conocimiento. A media tarde era atendido en el Hospital Centenario, donde estaba fuera de peligro.

Uno de los dirigentes gremiales que estaba junto a él relató a Rosario3.com que fue impresionante el despliegue de los agresores, que habrían contado entre sus filas a decenas de integrantes de la barra brava de Central, según denunciaron desde Atilra Rosario. "En las narices de la policía, que no hizo nada, una columna de una cuadra, todos con remeras amarillas (que distingue a Atilra a nivel nacional), que parecían fuerzas de choque estilo nazi, iban directamente a tomar el sindicato", relató. Y calificó de "impresionante" la lluvia de piedras y los palazos que repartían. "Nunca vi algo así", afirmó. En diálogo con el periodista Alberto Lotuf en el programa De tarde en tarde, de Radio 2, el jefe de la Policía local, Osvaldo Toledo, habló de 800 personas, un vedadero ejército agresor. Sólo 15 fueron detenidas, afirmó el titular de la Unidad Regional II, y todas estaban heridas y eran atendidas en centros de salud.

Cerco y allanamiento

A las 14 la policía cercó la sede local de Atilra con la intención de que nadie pudiera abandonarla, ante la sospecha de que hubo incluso agresiones con armas de fuego. La jefatura policial ordenó a todos los jefes de comisarías e inspectores de zona a movilizarse hasta el lugar, donde como prueba de lo que fue la batalla se veían piedras y más piedras en la calle, además de varios autos quemados.

La policía montó un cordón en la puerta del gremio que impedía la entrada y salida de personas. Adentro de la sede sindical estaban incluso dirigentes de otros sindicatos que habían ido a compañar a los referentes locales de Atilra. La orden de que nadie saliera o entrara al lugar la dio la jueza de Instrucción María Pérez Vara. A las media tarde se realizaba un allanamiento en el lugar para ver si había armas o documentos vinculados al incidente.

Esta situación generó indignación entre los gremialistas locales. "Increíble, ahora se investiga a las víctimas mientras los agresores, mercenearios al servicio de las patronales y la burocracia sindical siguen dando vueltas por la ciudad", se quejó el abogado de Atilra Rosario. En tanto, uno de los dirigentes que esperaba a Gustavo Martínez en el Centenario dijo que los colectivos enviados por la conducción nacional fue hasta ese hospital "con total impunidad" a recoger los heridos.

Zona liberada

Hay un dato que es llamativo: el lugar donde se produjeron los enfrentamientos queda a 150 metros de la comisaría 6ª, ubicada en San Luis entre Crespo y Vera Mujica. "Hubo una zona liberada", fue la denuncia de los dirigentes, la única explicación que tienen para el hecho de la inacción policial durante un tiempo prolongado, desde que los supuestos agresores marcharon hasta el lugar y luego se enfrentaron con palos, piedras y aparentemente algo más con quienes se manifestaban en la esquina. Es más, una fuente gremial contó que incrépó al jefe del operativo por la inacción y que la respuesta fue que no tenía orden de actuar.

Desde el Ministerio de Seguridad negaron que haya habido una zona liberada y justificaron la demora en iniciar la actuación policial en que el personal no era suficiente para enfrentar tamaña situación. Lo que implica que hubo un error en el dimensionamiento del conflicto a la hora de armar el operativo. El gremio, además, difundió una carta que le envió al ministro Daniel Cuenc sobre la realización de la manifestación, en la que se le solicitaba garantías para que no se produjeran incidentes.

Pasó mucho tiempo -y llovieron muchas piedras, bombas mortero y aparentemente también algunas balas- hasta que la policía actuó con gases lacrimógenos. Gustavo Terés, dirigente de Amsafé que estaba adentro de Atilra, calculó que media hora fue el lapso en el que la fuerza de seguridad se limitó a mirar lo que pasaba.

A esa altura los vecinos, asustados, ya habían cerrado ventanas, persianas y algunos coches -entre ellos una cuatro por cuatro- pasaban a la categoría carbón.

Terés reclamó la renuncia del ministro de Seguridad. "No sé para qué está si se le avisa lo que puede pasar y no hace nada", afirmó.

Los motivos del acto

La movilización de Atilra local era en repudio a lo sucedido el 27 de noviembre, "cuando unos 300 hombres de la conducción nacional entraron al depósito de Sancor donde estábamos reunidos y golpearon a 20 compañeros", relató Luis Vega, titular local del gremio. En la columna que irrumpió en el lugar se veían remeras amarillas, color que distingue a la conducción nacional del sindicato, y se hablaba de la presencia, también, de integrantes de barras bravas de los clubes de fútbol de Rosario.

El hecho al que hace mención ocurrió en la mañana del jueves cuando en la empresa Sancor ingresó al Centro de Distribución Rosario un grupo de personas que llegaron a Rosario desde Buenos Aires en ocho colectivos bajo la dirección de integrantes de la conducción nacional de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina.

Que un juego de niños al lado de lo que pasó este miércoles. Según el relato de Vega a Canal 3, por calle Iriondo "otra vez llegó un grupo con palos y cadenas" para agredirlos. Se produjo entonces una verdadera batahola, que terminó "con heridos de ambos lados", dijo el dirigente.

"Pagaron mucha plata a las patotas para que vengan a corrernos. Tienen que aprender a respetar la libre elección de los trabajadores", afirmó.

La delegación Rosario del gremio mantiene hace años profundas diferencias de política gremial con la dirigencia nacional. Al respecto Vega sostuvo: "La conducción nacional del Atilra responde a Moyano pero nos parece ilógico que se junten para golpear a trabajadores que defienden los derechos de los trabajadores".

Además, mencionó como posible desencadenante del actual enfrentamiento conflictos en la empresa Cotar. Para Vega, los dirigentes nacionales están en connivencia con los empresarios.

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