Piden queso, les dan hueso y sigue la protesta

Piden queso, les dan hueso y sigue la protesta
Las organizaciones exigieron recibir el primer sueldo del programa destinado a las cooperativas antes de fin de año. Y pidieron cupos en 35 distritos del conurbano. El Ejecutivo ofreció pagar en febrero y puestos de trabajo en unos pocos municipios.
Por lo menos hasta fin de año, el diálogo entre el gobierno nacional y las organizaciones piqueteras será muy parecido a la confrontación. Ayer volvió a quedar demostrado. Las agrupaciones que instalaron un campamento en el microcentro el martes pasado reclaman que los beneficiarios del plan Argentina Trabaja que pertenecen a sus filas cobren antes de las fiestas el primer sueldo en 35 distritos del conurbano bonaerense. Desde el Poder Ejecutivo responden que eso es imposible. "Todos van a cobrar el primer sueldo en febrero, se inscriban hoy, mañana o en 10 días", le dijo a Crítica de la Argentina un miembro del gabinete de Cristina Fernández de Kirchner.

Las diferencias quedaron expresadas anoche en una reunión que se prolongó durante dos horas y se realizó en la sede del ANMAT, sobre Avenida de Mayo. Al cierre de esta edición, las organizaciones que no reportan al kirchnerismo discutían si aceptaban o no la explicación oficial.

Al encuentro asistieron, en nombre del Ministerio de Desarrollo Social, el subsecretario de Comercialización de la Economía Social, Emilio Paillalef –que reemplazó hace un mes a Emilio Persico–, y el subsecretario de abordaje territorial, Sergio Berni. Paillalef pertenece al Movimiento Evita, como su antecesor. Berni es un ex coronel que concentra la relación con la mayor parte de los grupos, oficia de mano derecha de Alicia Kirchner y quiere ser intendente de Zárate. Fuentes oficiales aseguraron que en la cita los funcionarios prometieron inscribir a todos los beneficiarios antes de fin de año, a un ritmo de cuatro o cinco distritos cada dos días. Pero el Bloque Piquetero Nacional, Barrios de Pie, el Polo Obrero y el Movimiento Teresa Vive pretendían cobrar en el transcurso de diciembre. "Es una excusa. Buscan generar una respuesta a la asignación universal que los deja afuera y ya empezó a cobrarse", afirmó un vocero gubernamental.

Esta vez, la demanda no se restringía al cupo para las organizaciones sociales. Los grupos que se paran en la vereda de enfrente del kirchnerismo también manifestaron su preocupación por los plazos en que los miembros de las cooperativas comenzaran a cobrar los primeros sueldos. "Queremos que inscriban a la gente, que comiencen a trabajar, y que paguen antes de fin de año", le dijo a Crítica de la Argentina Roberto Baigorria, de Barrios de Pie. "Ellos ya tienen 30 o 40 mil al cobro", agregó.

Desde el gobierno dejaron trascender una caracterización de los sectores que acamparon en Diagonal Norte: no reclaman por cuestiones puntuales sino que están decididos a enfrentar al Poder Ejecutivo en las calles. Según pudo averiguar este diario, ayer Néstor Kirchner no se ocupó personalmente del tema, como había sucedido el mes pasado, durante el acampe de veinte organizaciones en la avenida 9 de Julio. Su prioridad estaba puesta en la pulseada por las autoridades de la Cámara de Diputados y de las principales comisiones.

El kirchnerismo afirma que la protesta está motivada por sectores que están decididos a nutrir las filas de la oposición. "Son grupos que existían gracias a los planes y ahora van a desaparecer", afirmó un funcionario que acostumbra a dialogar con las organizaciones que acamparon en el microcentro.

Algo es seguro. El gobierno nacional perdió la gimnasia de negociar con grupos que, durante los primeros seis años del kirchnerismo, no habían representado un obstáculo serio. Ahora, en forma desordenada, se ve obligado a recuperar la capacidad de contenerlos. Alterna operativos represivos con reuniones políticas, discursos que demonizan con viejos pero efectivos métodos de cooptación.

El grueso de la manifestación había llegado el martes a Avenida de Mayo y Perú. La consigna era clara: "Trabajo sin clientelismo". El kirchnerismo, que no retiró las vallas de la Plaza de Mayo ni siquiera en el cenit de su popularidad, expandió las fronteras de su fortín y montó un vallado a 200 metros de la jefatura de Gobierno porteña. Además, bloqueó los accesos a la Plaza de Mayo por las diagonales Norte y Sur, con una presencia elocuente de efectivos de la Policía Federal y carros hidrantes. Según los datos de las organizaciones, en ese momento los manifestantes eran alrededor de 15 mil.

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