Piden la "máxima condena" para el asesino de Becerra

Las remeras blancas, los carteles y las pancartas tenían un solo pedido: "Justicia por Gastón". Así la familia del joven asesinado a golpes a principios de año se manifestó ayer marchando por las calles céntricas y dándole un importante apoyo al trabajo del fiscal Carlos Colimedaglia, a cargo de la investigación del caso, por el que este martes empezará a ser juzgado un ex boxeador acusado del crimen.
Cuando el resto de la ciudad estaba dando la clásica "vuelta del perro" por el centro, la familia y los amigos de Gastón Becerra empezó a concentrarse en la plaza de las Fuerzas Armadas.

Con la cara del joven estampada en las remeras y los carteles y las pancartas en lo alto, la marcha empezó su peregrinar por el centro con aplausos, llantos y un grito que hicieron popular los reporteros gráficos tras la muerte de Cabezas: "Gastón Becerra, presenté".

El frente de la columna, la familia del joven sentía el apoyo de los amigos que Gastón fue haciendo en su vida. "Esto demuestra lo que fue él como persona. Si era un mal tipo hoy no venía nadie", dijo emocionado Diego, uno de sus hermanos de la víctima.

"Queremos que se mantenga la carátula de homicidio simple, y que le den el máximo que dicta el Código Penal, 25 años", reclamó.

"Mi hermano no se merecía esto. Ni él ni nadie, porque si otro hubiese estado parado en esa esquina esa madrugada le pasaba lo mismo. Porque este tipo salió a matar", aseguró el hermano de Becerra.

Conformes con

la investigación

La familia se mostró muy agradecida por el trabajo hecho por la policía y por el equipo de la fiscalía que encabeza el doctor Colimedaglia. "Estamos muy conformes, no es común que el juicio haya salido en 10 meses", remarcaron.

En realidad en menos, ya que el juicio empieza el martes 10, a un día de cumplirse los diez meses de la muerte de Gastón Becerra.

La marcha, que llegó hasta los Tribunales de Junín donde permaneció unos minutos, terminó donde había empezado. Allí un centenar de personas se fue desconcentrando de a poco. Con abrazos, algunos llantos, la familia se quedó hasta lo último. Con el grito de justicia todavía resonando por las calles juninenses.

El caso

En las primeras horas de la mañana del domingo 11 de enero, Gastón Becerra, de 36 años, apareció tirado y sin conocimiento en la esquina de Uruguay y Paraguay.

Advertida la Policía por circunstanciales transeúntes, el herido fue trasladado por Intermed al Hospital General de Agudos "Abraham Piñeyro", donde murió tras agonizar catorce horas, con un grave traumatismo de cráneo.

El caso quedó en mano del fiscal Carlos Colimedaglia, titular de la UFI 3 en lo Criminal en ese momento y de turno, y la causa fue elevada a juicio oral en menos de un año.

Becerra tenía tres hijos y vivía en la calle Peira 235. Gracias al aporte de testigos, algunos de ellos espontáneos, se pudo identificar al presunto homicida. Al momento del hecho, Cristian Carballo tenía 19 años y no contaba con antecedentes penales.

Los investigadores lograron incautar prendas manchadas con sangre que fueron periciadas y también se secuestraron teléfonos celulares, los que fueron remitidos para su análisis en busca de establecer las últimas llamadas que se realizaron y adónde.

Con los testimonios recogidos y los elementos de pruebas sumados a la instrucción se reconstruyeron los últimos pasos de Becerra antes de la fatídica pelea que terminó con su vida.

Después del ataque

La víctima había recorrido varios locales nocturno. Caminó por la avenida Benito de Miguel hasta Chile, dobló hacia el barrio El Molino, caminó por Javier Muñiz hasta llegar a la intersección con Paraguay, sin saber que cien metros más adelante encontraría la muerte.

Al llegar a Paraguay y Uruguay fue interceptado por su agresor, generándose una pelea. Se trató de establecer si el conflicto entre ambos se originó en algunos de los locales a los que había concurrido Becerra.

Antes de que se dicte su pedido de captura, Cristian Carballo, sindicado como el autor del homicidio se entregó días después ante la justicia acompañado por un abogado.

Durante su declaración ante el fiscal Carlos Colimedaglia reconoció haber golpeado a la víctima y dio su versión de los hechos, quedando imputado del delito de Homicidio (artículo 79 CP) que prevé una pena hasta 25 años.

El joven detenido había participado en unas veinte peleas como boxeador amateur, y su última presentación fue en el festival que se realizó a fines de 2008 en la cúpula de la Sociedad Rural de Junín.

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