Piden al Instituto Provincial de la Vivienda la terminación de una obra inconclusa

Se trata del complejo edilicio levantado en Catamarca al 4.300, la mitad del cual se entregó hace casi un año y medio. Hay medio centenar de familias esperando que les terminen sus departamentos.

El complejo edilicio levantado en Catamarca al 4.300 (entre Larrea y Vieytes), que a mediados del año pasado se entregó parcialmente, sigue sin terminarse. Se trata de dos torres de 50 departamentos cada una, que la Asociación Mutual del Personal de los Casinos Nacionales construyó con financiación del Instituto Provincial de la Vivienda.

El 25 de junio de 2008, después de varios años de espera, medio centenar de afiliados a la Mutual pudieron tomar posesión de sus departamentos; ese día, tomando en cuenta lo avanzado de la obra, se aseguró que la otra mitad iba a poder hacer lo mismo en alrededor de 90 días; sin embargo, habiendo transcurrido casi un año y medio, esto aún no sucedió.

La torre inconclusa, al igual que la que se entregó, consta de unidades de dos, tres y cuatro ambientes que, aunque se encuentran casi terminados, todavía no pueden habitarse; es a causa de que, en virtud de la falta de pago a la empresa constructora, hay pendientes diversos aspectos que hacen a la seguridad del edificio.

Comisión

Ante el incumplimiento del Instituto Provincial de la Vivienda, con la intención de terminar la construcción, los adjudicatarios de los departamentos conformaron una comisión que se fijó como meta reunir los 600 mil pesos que hacían falta para finalizar la segunda torre.

El aporte voluntario hecho por los propietarios (no todos) permitió juntar más de la mitad de esa suma, lo cual posibilitó la continuidad de los trabajos; sin embargo, como falta conseguir 250 mil pesos más y el IPV no paga los certificados de obra correspondientes, la construcción volverá a paralizarse de un momento a otro.

Cabe señalar que, en el acuerdo que oportunamente formalizaron con el Instituto, los adjudicatarios de los departamentos se comprometieron a pagarlos en un plazo de 20 años, a partir de la entrega de las unidades.

Teniendo en cuenta esa circunstancia, y lo poco que falta para terminar la obra, cuesta entender que el Instituto no decida aportar una suma que le permitiría comenzar a recuperar la significativa inversión que tuvo que realizar para levantar ambas torres.

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