Piden dólar más alto y aplicar el Fondo Anticíclico para sostener la producción

El reclamo iniciado por los productores de damasco, podría ser replicado por los que comercializan duraznos y ciruelas.
Las dificultades para competir en el mundo frente a países productores que devaluaron, y en mercados donde la moneda doméstica fue sometida también a fuertes depreciaciones, y donde además la demanda muestra signos de retraimiento y presiona por una baja en los precios, vienen marcando a fuego la temporada para la producción regional de agroalimentos.

A la primera señal de alerta, que enviaron esta semana productores de damascos (uno de los sectores de menor peso relativo en el contexto de la economía agroindustrial de Mendoza), se renovaba en las últimas horas la inquietud de quienes están en el negocio del durazno, con lo que el conflicto puede cobrar dimensiones que será difícil mensurar.

Es que las percepciones son, en buena medida, coincidentes al momento de exponer la gravedad de la situación, con algunas excepciones.

Una de ellas, aunque planteada más bien como expresión de deseo ("esperemos que se pueda seguir vendiendo") es la Juan Manuel Carletto. El productor, con propiedades en El Divisadero, San Martín, asegura que por ahora la demanda (interna) de duraznos "se está manteniendo"; y estima que los precios son similares a los del año pasado. De $ 0,80/$0,90 hasta $ 1,20 al productor, dependiendo de la calidad.

"Yo no he comprado ni he vendido (excepto a mis clientes que vienen de otros lugares del país, aclara), pero sé que eso es lo que están ofertando en la zona. Las primeras variedades las han estado pagando entre $1,10 y $1,20 en planta si es fruta con destino de exportación".

Dice que la producción "se está vendiendo" pero que, "el que tiene que comprar para vender, casi está cambiando la plata, porque pagando $ 1,20 como han llegado a pagar algunos? no sé si le van a poder sacar $ 2 al kilo de durazno embalado".

A pérdida

Damián Sánchez, productor, empacador y exportador de San Martín, maneja números distintos. Afirma que un productor puede haber estado recibiendo, "como los mejores precios", entre $0,70 y $ ,80 por kilo de durazno o de ciruela en planta. Excepcionalmente, y en alguna operación puntual, puede haber superado un peso el kilo. Pero hasta la semana pasada, -aclara- porque cuando entre el grueso de la cosecha, la situación va a variar".

Admite que los números difícilmente le cierren al productor. Explica, en ese sentido, que -exceptuando el Valle de Uco- en el resto de la provincia los rendimientos por hectárea son de 16.000 a 17.000 kilos promedio; por lo que prácticamente el que produce sale con los números parejos o pierde plata, si se considera que el costo de producción por hectárea no baja de 11.000 pesos y puede superar los 13.000 pesos, según lo que se invierta en el cultivo.

"Este año, la gente de la zona Este le va a tener que poner plata. No va a recaudar para los gastos", vaticina.

El empresario (que aclara que en su establecimiento directamente no están comprando) es más terminante aún al afirmar que "la fruta que no está cuidada, directamente se tira. No se cosecha. Se está perdiendo mucha producción que no ha estado bien cuidada". Asegura que "lo que se está vendiendo ahora es lo súper bueno, que no hay mucho. Lo otro, no tiene precio".

Comenta que la mayor parte de la producción está concentrada en los calibres centrales. "Se puede vender algo que se destaque: una fruta de 180 a 220 gramos; que es muy poco lo que hay. Pero el grueso es de 140 ó 150 gramos; y eso es lo que ya está empezando a pesar en el mercado interno".

Advierte, en este sentido, que las consecuencias de esta situación se están viendo en los precios del mercado nacional. "La buena mercadería -acota- puede haber mejorado su precio de un 20% a un 30% respecto del año pasado, pero es apenas el 5% de lo que va al mercado.

Lo que es primicia, se vendió bien las primeras dos semanas (podríamos decir que hasta las semana pasada). Ahora nos estamos atorando. Estamos acumulando fruta… y ya va sin precio, a lo que se venda.

El cajón de 13 a 14 kilos, que es lo que normalmente se usa, se está pagando alrededor de $ 20 (hablando de durazno mediano a chico) y el mejor, estamos hablando de $ 40. Eso es lo que paga el que va a comprar al Mercado Central. Para nosotros, no sé cuál será el retorno”.

Un desastre

Claudia Escartín, de Frutas Escartín, tradicional establecimiento de General Alvear, define con tres palabras el escenario que presenta esta temporada: “Es un desastre”, dice de forma contundente. “Tenemos costos cada vez más elevados, y los clientes quieren pagar precios más bajos. Otros años, a esta altura, teníamos cerrados todos los programas de exportación.

Hoy, tengo la fruta para cargar y no sé a quién se la voy a mandar”.

La empresa está trabajando, en estos días, duraznos y nectarines de producción propia y de algunos productores con los que operan desde hace muchos años. “Pero -advierte la empresaria- no puedo darle precio al productor porque yo no tengo precio de venta; no tengo precio de referencia”.

A todo esto, el mercado interno -particularmente Buenos Aires y algo en Rosario- arrancó con precios relativamente buenos para el durazno de calibres grandes (los valores del año pasado con un muy pequeño incremento).

De todos modos, la empresaria no arriesga un pronóstico sobre el comportamiento del mercado interno “porque -dice- históricamente, la primera producción que entra siempre tiene mejores precios (sobre todo este año que la Provincia de Buenos Aires tuvo una producción muy baja). Pero los precios ya van bajando”.

Apunta, en ese sentido, que “a mediados de noviembre, el relevamiento de las operaciones en el Mercado Central de Buenos Aires daba un rango (de precio bruto) de entre $ 37 y $ 57 por cajón de 12 kilos de duraznos. Pero esos valores ya están entre $ 25 y $ 32. Puede llegar a $ 40 en algún tamaño. La semana pasada aparecieron cajones de 20 kilos con duraznos de Mendoza a $ 18. Esto, porque tenemos que competir con una cantidad de empaques que no pagan impuestos, no tienen empleados registrados, y tienen una estructura de costos totalmente distinta a la de quienes estamos en el circuito formal de la economía”.

Escartín señala que, recién después que el consignatario deduzca el flete, la descarga en el Mercado, la comisión, etc. se podrá saber cuánto se liquida al productor.

“Hoy, todavía no tenemos liquidaciones. Sí puedo intuir que va a ser muy difícil para todos, porque nosotros, suponiendo que el precio de la fruta fuera el mismo que el del año pasado (por supuesto que no lo sabemos todavía), hemos tenido aumentos de un año para otro de un 25% y un 30%, entre mano de obra, insumos para empaque; servicio de frío y fletes (ver aparte).

Frente a ello “Chile ha devaluado -tenía un dólar a 440 pesos hace tres meses y hoy está a 660-. Sudáfrica igual; entonces mi cliente compara mis precios en dólares con los de mis competidores, y mi producto es muy caro. Sinceramente, no entiendo dónde quiere llegar el Gobierno con esta teoría de mantener la cotización del dólar. Como tampoco entiendo las medidas que promueve para evitar el desempleo; porque no veo que estén ofreciendo ningún incentivo a las empresas que, desde hace años, hacemos el esfuerzo de mantener a los empleados registrados”.

Medidas a tomar

Para Claudia Escartín, el Gobierno debe tomar medidas que ayuden a fortalecer la competitividad. Ya sea mejorando el tipo de cambio, eliminando retenciones o un con alivio impositivo. Y que, desde la Provincia, en lugar de destinar el Fondo Anticíclico para financiar a los municipios, deberían volcarlo a la producción.

La actual diferencia cambiaria con Brasil es tema recurrente en la preocupación del sector.

Señala Escartín que “a raíz de la devaluación de su moneda (la paridad está fluctuando entre 2 reales con 35 y 2 con 50 por dólar) nos quieren pagar el mismo precio que nos estaban pagando el año pasado en reales. Por ejemplo, una caja de u$s 10, a ellos les costaba 15 reales y ahora les está costando 25, pero quieren seguir pagando 15. Traducido a dólares o a pesos, representa un 30% o un 40% menos que el año pasado. A eso, hay que sumarle (en menos) todos los aumentos de costos que hemos tenido”, añade.

Falta un 40%

Damián Sánchez, por su parte, dice que “la cuenta es clara y simple: si Chile y Brasil devaluaron un 30% ó un 40%, a nosotros nos falta un 30% o un 40%. No hay mucha vuelta que darle. Si hoy un brasileño me ofrece pagar 8 dólares la caja, yo necesito por lo menos un 30 por ciento más: u$s 10,50. Esa es la cuenta más fácil. Si no hay un tipo de cambio que favorezca las exportaciones y volcamos todo al mercado interno, vamos a tener los peores precios imaginados. Yo normalmente mando el 90% afuera y 10% al mercado interno; y ahora, al revés: estoy exportando el 10% de la fruta que se está trabajando”.

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