Piden que se controle el expendio de alcohol en la rotonda de la Costanera

El comedor Orfilia viene siendo víctima de inconductas ciudadanas hace tiempo. El frente es usado como baño y recientemente le rompieron uno de los ventanales. Atribuyen las distintas situaciones al expendio de alcohol en quioscos de la zona.
De jueves a domingos, la rotonda de la Costanera Oeste se llena de jóvenes que, mientras pretenden pasar un momento agradable, mantienen atentos a los trabajadores y responsables del bar Orfilia, sito en Italia al 7500. Es que luego de varios intentos, el miércoles pasado rompieron uno de los paños de vidrio que tiene el local comercial y desde el negocio temen que la situación vuelva a repetirse.

Omar es el encargado del bar hace 9 años, poco tiempo después de que abriera. Consultado por El Litoral, manifestó que tras la rotura del vidrio los dueños decidieron dividir el ventanal en tres con la intención de disminuir costos en caso de que vuelva a romperse. "Son ventanales muy grandes, de un espesor de 10 milímetros, traídos de Rosario. Imaginate que reponer el paño entero tiene un costo muy grande", dijo Omar.

La vidriera de Orfilia luce reparada desde el viernes. Consultado sobre cómo se produjo la rotura, el encargado manifestó que los chicos se apoyan en ella y no dimensionan el riesgo de esa conducta.

Más controles

El expendio de bebidas alcohólicas en la zona es el principal problema con el que se encuentra la gente del bar. Las razones son varias: "Nos orinan el frente, nos defecan en el ingreso al quincho y nos vomitan. Sabemos que este problema está en toda la ciudad, pero por favor que la Municipalidad controle en la Costanera Oeste el expendio de bebidas a la noche porque es terrible", indicó Omar.

Consultado sobre cómo repercuten dichas situaciones en los clientes, refirió que "los que vienen después de las 23 y ven chicos tomando alcohol directamente no entran".

La posibilidad de enrejar el local no es tenida en cuenta por los propietarios porque "atentaría contra la estética". Sin embargo, más de una vez pensaron en mudarse de la rotonda y así ahorrarse varios dolores de cabeza. "Lo único que pedimos es control, ya nos rompieron uno de los ventanales y estamos cansados de que orinen, defequen y vomiten acá", finalizó Omar.

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