El fin de año pide víctimas voluntarias

La sede de la cooperativa láctea en Rosario está parada hace diez días y 220 puestos laborales corren peligro. La fábrica de autopartes de Villa Constitución quiere reducir un tercio de su planta de personal con un plan de retiros.
El fin de año se acerca con poco para festejar en dos de las fábricas que mantienen sus conflictos abiertos en el sur de Santa Fe y que podrían dejar sin trabajo a unas 500 personas. Por un lado, los trabajadores de la láctea Cotar temen por la continuidad de los 220 puestos de empleo de esa cooperativa (la planta de Rosario hace diez días que está parada) y los directivos reconocieron que, en el mejor de los escenarios, se buscará reducir el personal a unos 170 trabajadores, unos 50 puestos menos. Similar es la situación en Paraná Metal, en donde Inversora M&S, ligada al empresario Cristóbal López, anunció esta semana que se quedará con la autopartista de forma definitiva pero con un nivel de producción menor al 50 por ciento de la capacidad instalada (1.800 toneladas por mes sobre las 4.000 posibles), por lo que se espera una reducción de un tercio de los casi 1.200 operarios que hoy dependen, de forma directa e indirecta, de la planta ubicada en Villa Constitución.

CONVENIO O QUIEBRA. La Cooperativa de Tamberos de la Zona de Rosario (Cotar) tramita un complejo concurso de acreedores. La empresa, que está controlada de forma directa por Sancor desde 1998, tiene la usina de Totoras cerrada hace un año y lo propio ocurrió con la rosarina la semana pasada, por falta de pago de salarios a los empleados.

Según los trabajadores, el envío de dinero de Sancor, que por convenio debe comprar la producción de Cotar, es el único ingreso de la planta. Pero la firma con sede en Sunchales se negó a seguir enviando fondos hasta tanto se homologue el nuevo contrato, algo que los trabajadores consideran una extorsión. "Buscan imponer un convenio que establece que los anteriores acuerdos quedan nulos. Es decir, que Sancor se desentiende de nosotros", aseguró Fabio Colombo, uno de los delegados laborales de Cotar.

"Cotar tiene un pasivo de 60 millones de pesos, está virtualmente en quiebra y la Justicia sentenció el remate de Totoras. El único activo que tenemos para reclamar son los 30 millones de pesos que debe Sancor", agregó Colombo. Los trabajadores reclamaron el viernes en las calles que la jueza Silvia Cicuto no homologue ese nuevo convenio. Su decisión podría conocerse mañana.

Por su parte, el presidente de Cotar, Bernardo Arocena, afirmó que el contrato con Sancor es "positivo" ya que extiende por tres años más la compra de 175 mil litros mensuales de leche. Según dijo el ejecutivo, es mejor garantizar la continuidad de la planta que realizar un juicio por el reclamo de los 30 millones de pesos de deuda, con la empresa cerrada. "Yo defiendo la producción y el trabajo. Ésta es la mejor opción", dijo a Crítica de la Argentina. Además, reconoció que de todas formas será necesario ajustar. Entre jubilaciones y retiros voluntarios, espera reducir el personal entre 50 y 60 personas, es decir que quedarían no más de 170 trabajadores.

COMPRA Y REDUCCIÓN. La empresa controladora de Paraná Metal, la firma Inversora M&S, anunció a la UOM de Villa Constitución la adquisición definitiva de la planta de fundición a partir de febrero, aunque con una reestructuración importante.

La producción estimada para 2010 es de 1.800 toneladas mensuales, mientras que la capacidad instalada es para 4.000, por lo que la empresa abrió un plan de retiros voluntarios y espera que más de 400 empleados acepten esa oferta. Desde la UOM reconocieron la importancia de la continuidad de la fábrica, pero aseguraron que no aceptarán despidos.

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