Picolotti afuera, Palermo al arco

Los ministros tienen derecho a decir pavadas "off the record". Los periodistas no tenemos derecho a repetirlas como si fueran verdad. A Romina Picolotti no la echaron por lo que no hizo. La echaron por lo que hizo y que al matrimonio K —y a sectores muy poderosos de la economía— no les agradó.
Los ministros tienen derecho a decir pavadas "off the record" a los periodistas. Los periodistas no tenemos derecho a repetir esas pavadas como si fueran verdad. Porque el que paga las consecuencias —en este caso, la desinformación— es el lector.

Los ministros consiguieron ayer que algunos periodistas repitieran la pavada de que Romina Picolotti fue expulsada de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable por lo que no hizo: no limpió el Riachuelo, no controló los viajes ni el despilfarro de sus colaboradores más cercanos, no dio respuestas suficientes en la causa que le imputa irregularidades en el manejo de fondos públicos.

Todo eso que no hizo Picolotti hubiera justificado, sin duda, el despido político.

Pero en el listado de virtudes de la gestión k (que en opinión ciudadana de quien suscribe las hay y la distinguen de gobiernos anteriores) no figura el enojo fácil por los manejos poco transparentes de dinero. De hecho, la propia Cristina, tomando la mano de su ahora ex secretaria, gritó en un acto: "No me toquen a Romina", para acusar el Grupo Clarín de inventar las mismas irregularidades que ahora habrían decidido su despido, según los ministros que dicen pavadas. Y el motivo de Clarín era, en versión presidencial, que Picolotti exigía al grupo empresario que la planta bonaerense de Papel Prensa S.A. invirtiera plata y cumpliera con las leyes de protección ambiental.

Y ahí aparece el punto. A Picolotti no la echaron por lo que no hizo. La echaron por la parte que hizo y que al matrimonio Kirchner —y a sectores muy poderosos de la economía— no les agradó.

Picolotti impulsó y respaldó en el Congreso la misma ley de Protección de Bosques que la Casa Rosada se niega a reglamentar.

Picolotti impulsó y respaldó en el Congreso la misma ley de protección de glaciares que Cristina vetó por presión de gobernadores peronistas y multinacionales mineras.

Picolotti —a través de su marido— siguió ligada a la protesta de los ambientalistas entrerrianos contra la papelera Botnia, mientras en la Rosada buscan bajar los decibeles de ese conflicto, que la gente salga de las rutas, que la casa esté en orden y felices pascuas o navidades. "Romina no supo disciplinar esa protesta y siguió estimulándola", confían los ministros cuando dejan de decir pavadas.

La pregunta de tontos es: si incorporan al gabinete a una militante verde, que ganó notoriedad por su oposición a Botnia y la propuesta de legislar sobre bosques y glaciares, ¿por qué se enojan cuando hace lo que se supone que debía hacer y para eso fue convocada?

¿No es como si Boca hubiera contratado a Palermo por sus goles pero cuando el equipo aparece en la cancha "el Loco" no lleva la camiseta azul y oro sino un buzo de arquero y guantes y, en vez de patear, ataja?

Definitivamente, los DT son más sensatos que los Presidentes.

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