Un pico de presión le robó a Lula el estrellato en el Foro de Davos

El presidente brasileño tuvo que cancelar su viaje a la cumbre de la élite económica mundial tras la brusca subida de la presión que sufrió la noche del miércoles
Una crisis de hipertensión impidió al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, iniciar ayer en el Foro Económico de Davos la agenda internacional de su último año de gobierno y lo obligó a guardar reposo hasta el próximo lunes.

Lula se sintió mal la noche del miércoles en la ciudad de Recife, en el nordeste del país, donde después de cumplir una apretada agenda tuvo que cancelar a última hora, por orden médica, el viaje que tenía previsto para Suiza donde hoy participaría en el Foro Económico Mundial de Davos.

El presidente, de 64 años, sufrió una brusca subida de la presión arterial, razón por la cual los médicos desaconsejaron el viaje y le ingresaron en el Hospital Portugués de Recife, donde pasó la noche y recibió el alta en la mañana de ayer.

Vestido con ropa deportiva blanca, Lula salió del hospital caminando, no sin antes posar para fotos con médicos y enfermeras, y viajó luego para San Pablo, desde donde se trasladó a su residencia particular en la vecina Sao Bernardo do Campo.

El malestar obligó al jefe de Estado a cancelar los compromisos que tenía hasta el domingo y en los próximos días debe someterse a un chequeo exhaustivo, según sus médicos.

"El presidente se va a hacer un chequeo, así sea amarrado de las orejas", dijo a periodistas el cardiólogo Roberto Kalil Filho, quien aguardó a Lula en el aeropuerto Congonhas de San Pablo.

El estrés y el cansancio fueron apuntados, inicialmente, como las probables causas de la descompensación en la presión arterial del presidente, según su médico personal, Cléber Ferreira, quien lo acompaña desde hace cinco años en los viajes.

Fuentes del gobierno señalaron que el presidente ya había dado muestras de encontrarse ‘cansado e indispuesto‘ durante su participación en una cena ofrecida anoche por el gobernador del estado de Pernambuco, Eduardo Campos.

Horas antes, durante la inauguración de un centro médico en Recife, Lula bromeó con que no se encontraba bien.

La salud no ha sido una amiga de la actual cúpula del gobierno brasileño, pues el vicepresidente, José Alencar, y la ministra de Presidencia, Dilma Rousseff, apuntada por el propio Lula como candidata para sucederle, enfrentan sendas batallas contra el cáncer.

La ausencia de Lula en Davos fue lamentada por los organizadores de la reunión. El fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, deseó al presidente una "rápida recuperación".

En esa estación de los Alpes suizos, Lula iba a recibir hoy de manos del ex secretario general de la ONU Kofi Annan el premio ‘Estadista Global’, el primero en su categoría, con el que los organizadores del Foro lo homenajearán por sus ocho años de mandato, que terminarán dentro de 11 meses.

El canciller brasileño, Celso Amorim, quien representará hoy a Lula en el homenaje, dijo que "yo creo que debe estar frustrado. No por no poder recibir el premio, aunque claro siempre es bueno, sino por no poder venir aquí personalmente a traer su mensaje. Su mensaje sobre el gobierno global, sobre Brasil, sobre lo que Brasil hizo para enfrentar la crisis y también los otros desafíos, como el hambre o la salud".

El pasado martes, en un discurso que dio en el Foro Social Mundial que se lleva cabo en Porto Alegre, en el sur del país, Lula anunció que en Davos, a pesar del premio, pretendía echarle en cara a los países más ricos la crisis financiera y el "abandono" de Haití.

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