Picco rechaza su destitución y se divide la CGT local

La disputa cegetista entró en el terreno legal. Hoy la central obrera "oficial" quedó divida en dos. Perspectivas.
A 24 horas de la destitución de Roberto Picco al frente de la CGT mendocina, la realidad que vive la central obrera se asemeja a una serie televisiva "en tiempo real": en cada hora se escribe un nuevo renglón.

En esta suerte de guerra sindical en el seno de la Confederación General del Trabajo de Mendoza los resultados no serán visibles hasta los próximos días, ya que el conflicto pasó a dirimirse en el ámbito administrativo y legal. Es que ambas partes aducen tener de su lado la legalidad.

El sector autoconvocado que tomó el control del movimiento de los trabajadores se escuda detrás de los números que aportó el lunes a la destitución de Picco. "En todo caso de los 23 que conforman el secretariado de la CGT con voz y voto teníamos la mitad más uno", indicó Rodolfo Calcagni de Sipemon.

El designado secretario adjunto aclaró además que está en proceso la certificación de las firmas por medio de un escribano y en poco tiempo más será remitida toda la documentación a la casa central en Buenos Aires para dejar sentado por escrito los cambios en la cúpula dirigencial.

Excusa que sirvió también para esquivar el pedido de Los Andes de contar con una copia del listado de los presentes el lunes por la noche en el plenario. Asimismo, Calcagni se tomó el trabajo de nombrar uno por uno a los sindicatos que asistieron a la convocatoria.

En este sentido, el nuevo secretario general, el metalúrgico Luis Márquez, intentó bajar los decibeles de la disputa y dijo que "también voy a hablar con Picco", al mismo tiempo que lo invitó a "recapacitar" y aceptar la decisión del plenario.

"Entre nosotros hay códigos y uno de esos dice que el que gana conduce y el que pierde acompaña. Aunque muchas veces no se los tenga en cuenta", puntualizó.

En el otro extremo, Picco no se quedó atrás y redobló la apuesta. El lunes que viene seguirá con el plan original y llevará adelante un plenario al cual había convocado en uso total de sus facultades como líder de la CGT.

El referente de Prensa aseguró que no se va "a ningún lado", que sigue al frente de la regional Mendoza "hasta el 10 de marzo de 2010", cuando vence su mandato y que la semana entrante en la sede del sindicato de la Madera, "se verán los pingos". "Ahí, sí van a estar los secretarios. Lo otro fue una reunión, son 8 ó 10 los secretarios que estuvieron (en la sesión donde lo destituyeron) y ésos no concentran el consenso popular. Está viciado de legalidad", destacó.

Como es su costumbre de los últimos tiempos, Picco no evitó disparar críticas y acusar al Gobierno: "Los mandó (Celso) Jaque", subrayó y volvió a mencionar como el artífice de la maniobra a Alejandro Cazabán: "Tiene una perversidad terrible", dijo. Tampoco dejó afuera al grupo Vila - Manzano: "Nos metimos con intereses complicados", mencionó.

En medio de tamaño conflicto se alza Jorge Córdova. El dirigente que comanda la otra parte de la CGT mendocina acompañó el proceso que se dio en el salón del gremio de Empleados de Estaciones de Servicio. "Pasó lo que la mayoría de los dirigentes esperaban que sucediera", comentó.

Con un tono que denota satisfacción, el referente de SUPE está dispuesto a sumarse, previa charla para "limar asperezas", y adhiere a la decisión de restablecer el orden y unificar las confederaciones bajo un solo sello. "Hay voluntad de unificar en una sola estructura (la CGT) y eso es lo que necesitan los trabajadores. Estoy de acuerdo, es un paso adelante", comentó Córdova.

En este sentido, uno de los puntos que deberán acordar ambos sectores será la relación sindical con el Gobierno. "Hay que ver cuál es la actitud con el Gobierno", mencionó expresamente Córdova, que se ha mostrado críticó con la gestión de Jaque.

En tanto, Calcagni replicó: "No se trata de estar lejos o cerca" del ala política, sino de salir a buscar "soluciones y no más problemas".

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