Pícaro, Kirchner cierra el año político con Massa en el Tigre

El diputado nacional se subió a una actividad institucional e la Anses, que preveía mañana un acto para distribuir asignaciones por hijo. No es un acuerdo político, pero el ex presidente tiene las mismas encuestas que el resto de los barones del Conurbano. Sergio Massa ya lidera junto a Francisco de Narváez, los sondeos.
Si hay algo que no se le puede negar a Néstor Kirchner es su vocación política. El hombre no descansa. Hoy por la mañana el titular de la Anses, Diego Bossio, recibió un mensaje conmocionante. Néstor Kirchner preguntaba si podía sumarse a la entrega de planes de asignación por hijo, prevista para mañana en el Tigre.

El mensaje era claro y tenía alto voltaje político. Sería la primera vez que Kirchner volvería a compartir una tribuna con Sergio Massa, luego de la traumática salida del ex jefe de Gabinete del Gobierno.

Decir que finalmente Kirchner tuvo que ir al pie, es una parte de la historia, divertida y real. Pero la presencia del ex presidente en la "Mónaco" del Conurbano -como jocosamente le dicen los pares de Massa al Tigre-, arroja múltiples e inquietantes mensajes.

En primer lugar ya no es un secreto que de los posibles candidatos peronistas a gobernador, Massa se ubica al tope de la lista, muy cerca incluso de Francisco de Narváez. Esa es la principal razón que se intuye detrás del giro de Kirchner. Después de todo, se supone que el diputado tiene un proyecto presidencial y sin un candidato competitivo en la provincia no tiene chánces.

En ese sentido, en este momento la pregunta del millón en el Gobierno es si mañana Daniel Scioli participará o no del acto. "Hasta ahora no lo invitaron", afirmó a La Política Online una fuente de la Casa Rosada.

La picardía de Kirchner consiste en subir a la actividad de a Anses, sin un diálogo previo con Massa, imponiendo el hecho consumado de la foto compartida. No habría que esperar aquí un desplante público del intendente. El ex jefe de Gabinete demostró una sutileza mayor que su antecesor –Alberto Fernández- a la hora de desvincularse del kirchnerismo: marca distancia gestual y sobre todo en la política real, pero no ataca públicamente al Gobierno ni cayó en la torpe tentación de denunciar aquello que integró desde un lugar central.

Massa por estas horas lidera un más que interesante grupo de intendentes jóvenes que se plantean como la superación natural de los viejos líderes del PJ bonaerense que lidera Alberto Balestrini.

Cristian Breitenstein de Bahía Blanca; Pablo Bruera de La Plata; Darío Giustozzi de Almirante Brown; Alberto Gelené de Las Flores; José María Eseverri de Olavarría y Juan Pablo de Jesús del Municipio de La Costa, son algunos de los jóvenes caudillos que cada 15 día se reúnen a cenar en el Tigre con Massa.

No es poco lo que en silencio empieza a construir este especio, que por caso ya cuenta con 12 diputados en la Legislatura provincial, bloque decisivo si se tiene en cuenta que Scioli ya no cuenta con las holgadas mayorías de antaño en la cámara baja bonaerense.

Se trata de un polo de recambio generacional que en algún momento impulsó Kirchner, hasta que en su decadencia volvió a recluirse en lo más rancio del PJ bonaerense que supo acompañar a Eduardo Duhalde. Hoy ninguno de estos jóvenes políticos siente especial entusiasmo por compartir una foto con el ex presidente. No por una cuestión personal, sino por la sencilla razón que cosecha un extendido rechazo social.

De manera, que a diferencia de lo que ocurría años atrás, es Kirchner ahora quien necesita a estos jóvenes intendentes. Político profesional, hizo entonces lo que correspondía, se tragó viejos rencores, apeló a su mejor sonrisa y pidió permiso para compartir la tribuna con ese joven intendente, que por alguna extraña razón, le resulta conocido.

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