Una picardía casi le permitió al cobismo bajar la ley de Vivienda

Una picardía casi le permitió al cobismo bajar la ley de Vivienda
El peronismo estaba seguro de sacar el proyecto más esperado por el Ejecutivo. Pero la sorpresiva llegada a último momento de un senador radical obligó a hacer caer la sesión para que el oficialismo no perdiera.
Cual un programa de televisión, los senadores estuvieron midiendo el minuto a minuto o el voto a voto. Es que la sesión en la que se trató, sobre tablas, el proyecto de oficial para construir viviendas estuvo ajustada desde el principio por lo que las negociaciones se extendieron hasta último momento.

Todo hacía suponer que el oficialismo lograría aprobarla con el desempate de la presidenta provisional del Senado, Miriam Gallardo, pero a último momento los cobistas sacaron un legislador de la galera (Abel José) para poner la votación a su favor, por la sesión terminó cayéndose estrepitosamente.

Aunque para hoy sigue en pie la sesión especial pedida la semana pasada para terminar con ese tema, lo más probable es que al oficialismo no le alcance el quórum y que el tema vuelva a postergarse. Esta vez, sin fecha definida.

La jornada de ayer mostró -por un lado- lo que le está costando al peronismo obtener ese logro político. Y, por el otro, que Juan Carlos Jaliff ya comenzó a jugar sus cartas adentro de la Legislatura debido a que, a pesar de no haber asumido aún como senador, su rol de negociador fue fundamental a la hora de "aleccionar" a todos los integrantes del Frente Cívico Federal (UCR, Confe y ARI) a quienes, a veces, todavía les cuesta actuar como bloque unificado.

Los entretelones

Hasta último momento, nadie sabía si la sesión se haría porque a los justicialistas les sorprendió la buena disposición de los cobistas a dar el quórum de los dos tercios necesarios para aprobar un proyecto sobre tablas. Sin embargo, después de algunas reuniones, todos se sentaron en sus bancas.

Los justicialistas seguros de que obtendrían la ley aunque fuera por un voto y los cobistas con la determinación de sesionar sin arriesgar resultados. De hecho, la cara larga de algunos senadores de Confe hacía prever que el resultado sería desfavorable para ellos a pesar de ciertas especulaciones.

Sucede que, por parte del oficialismo, la tropa estaba diezmada debido a que el vicegobernador Cristian Racconto no asistió por estar al mando del Ejecutivo debido al viaje a Buenos Aires de Celso Jaque.

De este modo, la senadora Miriam Gallardo sólo podría votar en calidad de presidenta provisional del Senado si era necesario un desempate. Además, faltó una senadora díscola, Elizabeth Fernández de Merino, quien se pronunció abiertamente en contra del proyecto que prevé financiar la construcción a través de un fondo fiduciario y, al parecer, ni los poderes más altos del justicialismo lograron hacerla cambiar de opinión.

Pero del lado del Partido Demócrata -que hace rato tomó la decisión política de apoyar la ley de Vivienda- también hubo una baja. Aldo Giordano estuvo ausente por cuestiones de salud. Con tres votos menos, el oficialismo dejaba todo en manos del desempate aunque algunos legisladores del PJ dejaron entrever la posibilidad de sumar apoyo repentino por parte de algún que otro radical.

La cuenta daba, al final, 17 a 17 debido a que los cobistas también habían sufrido una baja. El senador Abel José había avisado que no llegaría a tiempo a la sesión mediante una nota escrita. Mientras se desarrollaban los discursos, todos iban y venían con intranquilidad. Pero nadie -o sólo algunos- se imaginó que, poco antes de comenzar la votación, el senador José llegara a sentarse en la banca como si nada hubiera sucedido.

Ni un segundo tardaron los otros en sacar sus cuentas y, mientras el justicialismo pedía un cuarto intermedio que los opositores negaron, los demócratas se levantaron e hicieron caer la sesión ya que se dieron cuenta de que la ley no se podría aprobar. Con la llegada del radical, los votos darían 18 a 17 a favor del Frente Cívico sin darle la posibilidad a Gallardo de votar.

Final abierto

La novela no terminó ahí ya que algunos de los sindicatos que habían ido a presionar por la ley se despacharon insultando a los senadores mientras que -afuera- el oficialismo mostraba la nota de pedido de licencia de Abed.

"Lo hicieron venir de San Luis", se quejaban mientras los líderes del Frente Cívico -inmutables- decían que ellos siempre habían contado los 18 votos y que la llegada de José no fue una picardía sino que sabían que estaba de viaje pero no si llegaría a tiempo para la votación.

"Es el justicialismo el que tiene que hacerse cargo de sus problemas", advirtieron desde el cobismo en referencia a Fernández de Merino. Del otro lado, aceptaron esa falencia, pero no dudaron en despotricar contra la UCR y el Confe por tamaña picardía ya que la ausencia de José los animó a aceptar el tratamiento de la ley sin Racconto, Fernández, ni Giordano, cuando inicialmente la idea era posponerla justo por esas ausencias.

Tanto desde el PJ como del PD acusaron a Jaliff de "haber estado operando toda la mañana" así como de presionar a dos senadores que habían salido (Josefina Abdala y Alberto Gómez) para volver a sus puestos y votar como decía el mandato.

Antes de la sesión, los intendentes de Junín -Mario Abed- y de Rivadavia -Gerardo Del Río- también se hicieron presentes en la Legislatura con el objetivo de apoyar el proyecto que los cobistas presentaron alternativamente para que también fuera tratado con el objetivo de descentralizar fondos a los municipios y duplicar el número de construcciones.

Ahora, los partidos volverán a apuntalar a sus fuerzas para enfrentarse a un nuevo round por la ley de Vivienda que está dando vueltas desde el 14 de junio.

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