PSA Peugeot Citroën y Rolls Royce despiden a miles de trabajadores

La automotriz y aeronáutica inglesa planea recortar 2000 empleos en 2009; en tanto, la firma francesa cesanteará a 2700 personas por el impacto de la crisis financiera internacional; Opel pidió ayuda del gobierno alemán
La crisis financiera internacional continúa echando raíces en la economía real. Más automotrices se sumaron hoy a los miles de despidos y suspensiones que se están dando en todo el mundo por la reducción del a actividad en el sector.

La compañía automotriz y aeronáutica Rolls-Royce anunció hoy que planea despedir a 2000 trabajadores para 2009, ante la actual crisis económica y crediticia global. La firma indicó además que planea reducir unos 140 puestos en la fábrica de ensamblaje y pruebas de Derby, en Inglaterra.

Rolls-Royce emplea a 39.000 trabajadores, de los cuales un 60 por ciento tiene su base en Gran Bretaña. "Es demasiado pronto para ser específicos acerca de las implicaciones precisas por el número y lugar de empleos a reducirse", subrayó un comunicado de la empresa.

"Estamos determinados a mantener el enfoque en la reducción de costos y mayor competitividad cuando la economía del mundo entra en un período de desafíos", declaró John Rose, director ejecutivo de Rolls-Royce.

La firma había anunciado en enero pasado que planeaba reducir unos 2300 empleados durante 2008.

En Francia. El grupo automovilístico francés PSA Peugeot Citroën anunció hoy que va a suprimir 2700 empleos en todas sus fábricas y en todas sus direcciones, con carácter voluntario, argumentando que la recesión que está causando el hundimiento de las ventas en Europa va a continuar.

Esta reestructuración, que denomina "Redespliegue de Empleos y de Competencias", concierne a obreros profesionales, empleados, técnicos, agentes y directivos, precisó en un comunicado PSA, en el que hace hincapié en que la disminución de efectivos se hará sin despidos y sin prejubilaciones.

La compañía señaló que su plan "Cap 2010" pretendía un crecimiento de su actividad en los próximos años, "pero la crisis financiera e industrial que afecta al conjunto de la economía ha supuesto una reducción violenta de volúmenes de venta del grupo en los principales mercados europeos".

De ahí este nuevo ajuste, que se suma a las medidas que ya había puesto en marcha, que se habían traducido en reducción de costos, disminución de las capacidades de las fábricas, muchas de las cuales están o van a estar en paro parcial.

La compañía francesa, que recordó que la crisis acarrea un descenso de las ventas en los principales mercados europeos del orden del 17% en el cuarto trimestre, aseguró que "esta recesión va a continuar en 2009", y avanzó que el retroceso será "de al menos el 10%".

El director de recursos humanos, Jean-Luc Vergne, insistió en que en este contexto "lo peor sería no hacer nada" porque eso podría poner en riesgo la empresa y sus 200.000 empleos.

"En 2007 demostramos que sabíamos resolver nuestros problemas de adecuación de efectivos sin conflictos, sin dramas humanos, conforme a nuestro compromiso de no dejar a nadie frente a su problema de empleo", comentó Vergne, antes de añadir que "sabremos arreglar en este mismo espíritu nuestras dificultades actuales y saldremos de la crisis reforzados y más competitivos".

En Alemania. En un anuncio a toda página publicado en los principales diarios alemanes, la automotriz Opel abogó hoy por obtener garantías estatales para poder afrontar la actual crisis económica.

"El aval serviría de protección a Opel y le brindaría el acceso al mercado crediticio que aseguraría a la empresa en caso de que siguiese empeorando la situación de la casa matriz GM", sostienen el presidente de Opel Alemania, Hans Demant, y el presidente del comité de empresa, Klaus Franz.

"Opel no será subvencionada ni recibiría dinero de los contribuyentes", aclaran los firmantes, que hacen hincapié en que están en juego decenas de miles de puestos de trabajo en Opel y en empresas que fabrican piezas de repuesto.

El gobierno alemán pospuso hasta Navidad una decisión sobre si acceder al pedido de Opel de otorgarle garantías. La compañía alemana, que pertenece desde 1929 a la estadounidense General Motors, solicitó auxilio para el caso de que GM sufra drenajes masivos de dinero y se declare en quiebra.

Opel, con sus cerca de 25.700 empleados, representa aproximadamente un cuarto de las operaciones europeas de GM.

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