Petrobrás vendería su planta Campana a Bunge

En las últimas horas, se hicieron fuertes las versiones sobre la inminente venta de la planta de producción de fertilizantes que posee Petrobras en Campana, al grupo Bunge. Fuentes de la planta local, confirmaron que directivos del grupo Bunge ya trabajan en el traspaso de los activos.
La petrolera envió esta semana a la Bolsa de Comercio una respuesta sobre esos rumores que no es una desmentida, y más bien deja entrever que hay una negociación en curso que todavía no concluyó.

Petrobras afirmó en relación con las versiones que "la sociedad evalúa recurrentemente la composición de su portafolio de negocios/activos a los fines de identificar oportunidades que permitan maximizar el valor de los éstos".

"Sin perjuicio de esto -añadió la empresa- a la fecha, el directorio de la sociedad no ha tomado decisión alguna que implique un cambio relevante del portafolio".

Petrobras adquirió la planta de Campana junto a los otros activos que adquirió al grupo Pérez Companc en 2003. En las instalaciones que están en funcionamiento desde 1968, la empresa produce urea, y desde 2004, tiosulfato, utilizado para los cultivos de soja.

Bunge Argentina no tiene producción propia de fertilizantes, aunque sí los distribuye.

Es una compañía de agronegocios que se dedica también a la recepción y almacenamiento de granos, la industrialización de oleaginosas, la producción de harinas y aceites vegetales, y la comercialización de granos con destino a los mercados externos

Las razones de la venta

Con la intención de mejorar sus resultados, que vienen en baja durante los últimos trimestres, la brasileña Petrobras evalúa desprenderse de su negocio de fertilizantes en la Argentina.

La compañía cuenta con una planta en Campana, donde produce más del 70% de los fertilizantes líquidos que se consumen en la Argentina.

El negocio, que heredó de su compra de PeCom Energía a los Perez Companc en 2002, hasta el momento es redituable para la empresa. Durante 2008, generó ventas por $ 781 millones, un 14% más que el año anterior, debido a una mejora de casi un 58% en los precios. Pero, en términos de volumen, las ventas cayeron un 28,1%, a 483.000 toneladas, por el "efecto combinado del conflicto agropecuario del primer semestre, seguido por una sequía histórica y finalizando con una fuerte caída del precio de los granos debido a la crisis financiera internacional", según explica la compañía en sus balances. Y, en el primer trimestre de este año, los resultados fueron peores.

Entre los potenciales candidatos a quedarse con esos activos, en el mercado identifican a la gigante aceitera y comercializadora de granos Bunge -que levantó una planta de fertilizantes en Ramallo de 200.000 toneladas- y Agroservicios Pampeanos, una compañía del grupo canadiense Agrium, socio de Repsol YPF en Profertil, dueña, en Bahía Blanca, de la única planta en el país y la mayor del mundo de urea granulada, el fertilizante más utilizado por los productores agrícolas.

Pese a la buena performance, el negocio de fertilizantes no es el principal de Petrobras en el país, sino la producción de petróleo y de gas.

Además, la empresa necesita mejorar su posición de caja debido a los magros resultados que cosechó en el último tiempo. Por caso, en el primer trimestre del año, registró pérdidas por $ 205 millones, contra las ganancias por $ 261 millones del mismo período de 2008.

En esa línea, la compañía comenzó a disminuir su presencia en algunas áreas con vistas a equilibrar sus números. Dueños de estaciones de servicio, por ejemplo, aseguran que la empresa prefiere no renovar algunos contratos de abastecimiento de combustibles con pequeños y medianos empresarios.

En abril, la filial le vendió a la casa matriz su negocio en Perú, lo que le permitió embolsar u$s 619,4 millones que destinará a "potenciar la capacidad de focalizar la inversión de la compañía en la Argentina y fortalecer la situación financiera de corto y mediano plazo", informó en aquella oportunidad.

En el mercado aseguran que ese pase de manos le sirvió a la filial para hacer frente a vencimientos de deuda para los próximos dos años.

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