Petitti pierde apoyo en el radicalismo

A medida que pasa el tiempo sin una solución a la deuda de la diputada, el respaldo que cosechó en su partido se disipa. Kroneberger la defiende, pero ahora enfrenta los cuestionamientos de su propia línea interna.
La situación de la diputada radical Silvia Petitti, dentro del bloque del Frepam, pasó a ser insostenible, y cada vez son más los dirigentes del radicalismo que piensan en pedirle abiertamente la renuncia, luego que a través de LA ARENA se conociera que contrajo una abultada deuda y que libró más de 80 cheques sin fondos.

Si hasta ahora Petitti mantuvo la banca fue por dos motivos: porque llegó el verano, y con ello el receso legislativo, y porque desde la mayoritaria Línea Blanca del radicalismo no le soltaron la mano. Incluso hoy, el diputado nacional Daniel Kroneberger -impulsor de su candidatura- la sigue defendiendo.

Sin embargo, esa postura aparece cada vez más solitaria con el paso de los días, debido a que otros sectores de la Blanca dejaron trascender que no están dispuestos a respaldarla. El problema es la demora en la solución de los problemas que le acarrearon sus deudas, seguida de la difusión de más testimonios comprometedores de sus acreedores.

Este diario pudo saber en la víspera que dentro de la Liga de Intendentes Radicales, el otro nombre con que se conoce a la Línea Blanca, ven con suma preocupación que Petitti no logra destrabar su situación y por eso empezaron a pensar en una salida al escándalo a través del alejamiento de su banca, vía renuncia. Esa posición provocó una sorda disputa al interior de ese sector del radicalismo, dada la férrea defensa de la legisladora piquense que todavía mantiene el diputado Kroneberger.

"Cuestión personal".

Los nubarrones que acechan el futuro político de Petitti se ciernen sobre su banca de la Cámara de Diputados desde que LA ARENA reveló su desmadre económico: más de 80 cheques rebotados por el Banco Central de la República Argentina por una cifra que ronda los 300 mil pesos y deudas por afuera del circuito tradicional de préstamos.

El endeudamiento personal, la falta de cumplimiento de las obligaciones de pago y algunos comportamientos personales han minado la credibilidad de Petitti que, a pesar de las sugerencias políticas que le hicieron llegar en su momento, no pedió licencia y sigue ocupando su banca. A través de un parte de prensa, en su única comunicación con el periodismo, la diputada consideró que la situación que atraviesa es una "cuestión personal", derivada de un "traspié financiero", y agregó que se sentía respaldada por el bloque de diputados del Frepam.

Si bien el radicalismo en pleno salió a apoyarla, ahora la situación está cambiando, justamente porque el sostenimiento en el tiempo del incumplimiento de sus obligaciones está mellando la confianza de varios dirigentes de la UCR. Ni hablar de las fuentes legislativas que desde hace semanas consideran que su accionar fue "irresponsable" y que sus excusas sonaron "banales".

Todo esto sin contar, la salida pública de la diputada Claudia Giorgis, también del Frepam, quien expresó su malestar. Y la posición crítica de otros tres legisladores que, por ahora, decidieron no decirlo abiertamente como la fregenista.

Desde que se conoció el endeudamiento de la diputada se dispararon todo tipo de pases de facturas internas. Entre los "blancos" se señala a Kroneberger, impulsor de la candidatura de Petitti y principal sostén político, como responsable. Y crecen las sospechas que las deudas de la diputada piquense ya existían al momento de su nominación. Los "azules" consideran que el partido radical terminará por pagar un "costo político" como consecuencia de la falta de información de parte de Petitti a sus pares. "Si el monto de las deudas era conocido por algún sector interno debieron prever que la situación podría estallar en un escándalo", dijo días atrás una fuente azul.

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