La peste uruguaya

Por Fernando Peña.

Uruguay está mal, está apestado. No solamente existe una amenaza ecológica y zoológica sino que también existe una amenaza social.

… Es un secreto uruguayo, un secreto bien guardado por los uruguayos. Peligro número uno: hace unos años existe una sustancia, cuyo nombre no recuerdo, que está matando a los uruguayos, los está matando literalmente. Este veneno, que está en las cañerías, en el agua supuestamente "potable y apta para consumo" que toman los uruguayos, está provocando una masacre. Solamente durante el año pasado murieron en el Uruguay 16.753 personas por esa sustancia mortal. El gobierno prohíbe que esto se sepa y el ministerio de salud del Uruguay ya no sabe cómo tapar esta información que pondría al Uruguay en el ojo de la tormenta. Un país que se jacta y se enorgullece de tener las napas más fresca y puras de Latinoamérica padece esta tragedia a escondidas y en silencio. Pero eso no es todo.

Hace aproximadamente 15 años que se sabe que la rata gigante o la "rata perro" que habita en el sur del Brasil está cruzando las fronteras hacia el Chuy. Esta rata enorme, de la cual poco se sabe, es carnívora. El año pasado solamente la "rata perro" causó la muerte de al menos 46 personas entre las cuales se cuentan 28 chicos. Se cree que esta rata inmigró de África en los años 70 en un barco carguero que iba desde Cabo Verde a Porto Alegre penetrando así en el territorio brasileño. La "rata perro" o Carnivorus ratis gigantis como se la conoce científicamente es capaz de comerse una persona de 30 kilos en menos de treinta minutos y un adulto de 80 kilos en una hora y media. La gente piensa que se trata de un perro, lo acaricia, lo adopta de buena fe y luego ocurre lo peor, la muerte y la peste. Esta rata no solamente mata sino que es capaz de transmitir varios tipos de enfermedades.

Otro silencio, otro secreto bien guardado por el gobierno uruguayo y los uruguayos. Se cree, según informes de la World National Wild Association que ya habría alrededor de 30.000 ejemplares de esta rata peligrosísima en el norte del Uruguay. Para el año 2015 esa cifra podría cuadruplicarse o quintuplicarse y la peste se esparciría a Montevideo e incluso llegaría hasta Colonia. ¿Lo sabían?, apuesto a que no, y no termina ahí… eso no es todo.

El Uruguay es el país con mayor índice de violaciones de Sudamérica. En proporción hay más violaciones en el Uruguay que en la Argentina. Nadie habla de esto tampoco. El gobierno uruguayo tampoco ventila este tema. Solamente durante 2008 se produjeron en el Uruguay un total de 1.780 violaciones, un promedio de 150 por día en todo el país, siendo Montevideo, Colonia y Punta del Este los focos principales de este flagelo. Tampoco nadie habla de esto, ni el gobierno uruguayo ni los uruguayos, por eso seguramente usted tampoco lo sabía. Y eso no es todo… si señores el listado continúa…

El Uruguay, o la Suiza de América del Sur como se lo llamaba en otras épocas, es portador de otro mal, de otro embruj o , de otra tragedia. El Uruguay es el país con más derrumbes de edificios en toda América del Sur, se vienen abajo como casitas hechas de naipes alrededor de 15 a 20 construcciones viejas y obsoletas cada día, matando un promedio de media persona por derrumbe. Saquen la cuenta. Y no termina ahí, es el país con mayor índice de mentirosos, se calcula que el uruguayo es de todos el más mentiroso. Según un estudio revelado hace pocas semanas el uruguayo es de todas las nacionalidades la más mentirosa, la más traicionera y estafadora.

Y no termina ahí. El Uruguay sería el primer país en hundirse si ocurriera un tsunami en el océano Atlántico. Todo lo anterior se agrava muchísimo más si tenemos en cuenta que también es el país en donde nacieron el dengue y el sida. Sí, el Uruguay, señores, es cuna de estas dos pestes y vaya uno a saber de cuántas más… en suma, ¡un horror! Y ni el gobierno uruguayo ni los uruguayos hablan, dicen y menos informan al mundo de esto. Una vergüenza.

Perdón, perdón. No puedo continuar, no puedo. Perdón, no puedo ni debo. No, no, no puedo seguir escribiendo. Estaría traicionando a mi país, el Uruguay… mi queridísimo país, el Uruguay. Todo lo anterior es mentira. Estaba escribiendo mentiras, falacias, paparruchadas, falsedades. Perdón otra vez mis queridos compatriotas uruguayos, perdón mi país, mi gran país, el Uruguay.

¿Pero por qué, Peña, qué le paso?... Es corto y es largo, mi estimado lector. Se remonta a mis recuerdos y se remite a mis últimas reuniones, comidas, almuerzos y conversaciones. Es que cada vez más seguido estoy escuchando a muchos argentinos que están comprando propiedades en Montevideo… y me apena, me duele. Me duele porque conozco bien a mi querida Montevideo, nací allí, crecí allí, la huelo, la sé, la siento. Montevideo es casi mi piel, Montevideo es tan ella, tan, tan inexplicablemente única como Buenos Aires. Buenos Aires es maravillosa, no cabe duda, es, es… es, Buenos Aires. Imagínense traer, trasladar, instalar Montevideo en Buenos Aires… un despropósito, una insensatez… algo inútil, algo que sobra. ¿Para qué? ¿Por qué? Cada ciudad es esa ciudad. Esa ciudad compuesta por su gente, por sus costumbres, sus antojos y sus latidos.

Montevideo es tranquila, lenta, perdida, nostálgica, apolillada, quieta, humilde, mansa, serena, tradicional, costumbrista, bien pensada, inocente, sana. Buenos Aires es casi todo lo contrario, y no está mal. No hablo de bienes ni de males. Hablo de preservar, hablo de saber apreciar y querer desde lejos sabiendo que lo lindo de eso es que no se vive ahí, es como un amante, cuando se muda se convierte en otra cosa, en otra definición. Hablo de no convertirnos en doctores Frankenstein o en Mengueles. Hablo de no querer cambiar las cosas a nuestro capricho. Hablo de mantener. Buenos Aires es y Montevideo es. ¿Por qué hacer de Montevideo otra Buenos Aires? ¿ Adónde van a ir los argentinos cuando quieran y necesiten paz?... No compren más en mi ciudad, porfavor. No la cambien. No le quiten lo lento, lo pachorro, lo viejo, lo antiguo, lo inocente, lo sano, lo ingenuo. No le quiten la feria de Tristán Narvaja, no modernicen el Parque Rodó ni el Oro del Rhin, que se caiga la montaña rusa. No quiero autopistas en Montevideo, no quiero que me la mejoren, no quiero viveza criolla, no quiero bonaerense ni federales, no quiero rampas para discapacitados en Montevideo, no quiero rejas en sus plazas ni barrios hollywood, no quiero en síntesis que me la toquen. No vengan, no compren, no hagan de Montevideo otra Punta del Este, porfavor. No se ofendan, simplemente no compren más, quédense en Buenos Aires, así podrán venir a Montevideo, así podrán disfrutar de Montevideo, si se asientan en Montevideo, Montevideo será Buenos Aires. ¿Y dónde estaría Montevideo? El perro se morderá la cola...

O como dice un chiste uruguayo… "Cuando un uruguayo quiere conocer la Argentina maneja hasta Punta del Este".

Queridos porteños, hagamos un trato. Juro y prometo que si no compran ni un solo lote más en mi querida Montevideo, yo el uruguayo más asqueroso y más apestoso, el más indeseado, el más impresentable maleducado e irrespetuoso… dejo Buenos Aires y cruzo a la otra orilla, cruzo a mi querida Montevideo, ¡como buen uruguayo!... ¿o argentino?... que soy.

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