Pesos Pesados.

El ajuste llegó a Boca y los contratos de los históricos, que vencen en junio, ya preocupan. ¿Qué plantel prevé el club después de junio? Varios tienen cartel de venta y habrá muy pocas compras.
La historia podría resumirse en una frase que se hizo tristemente célebre en los turbulentos días de fines del 2001 y principios del 2002. "El que puso dólares, recibirá dólares". Y no porque esta vez vaya a cumplirse sino, por el contrario, porque otra vez la última palabra de aquella sentencia trocará en "pesos". Aquella vez fue la crisis argentina, el blindaje que en realidad era papel aluminio. Esta vez se derrumbó el gigante de allá arriba y, como el país no escapa a la globalización por más discursos políticos que se hagan, hasta Boca cayó en desgracia. Y entró en el ajuste. Que consistirá, ni más ni menos, que en pesificar los contratos de sus players. Incluso de tipos tan importantes como Martín Palermo y Hugo Ibarra, cuyos vínculos caducan en junio próximo con cifras que (1.000.000 en el caso del rubio, 900.000 en el caso del Negro) resultan imposibles de pagar para la institución en estos días.

El Loco se refirió con cierta cautela al tema ayer mismo (ver Sigo...) y el Negro aún no se pronunció. Pero lo cierto es que las negociaciones se vienen y habrá que ver qué postura toman los jugadores. Por lo pronto, con los dos históricos se esperará hasta último momento para ver la calidad de sus prestaciones... O sea: reconocimientos al margen, nadie vive del pasado. Y aunque quisieran retenerlos, la prioridad para el club es el 9.

No es el único caso a tratar de acá a junio en materia de contratos: también está por verse el de Fabián Vargas (cuyo representante es Daniel Comba), aunque ya hay algo hablado y la idea es establecer un vínculo bueno y largo, de unos tres años, en razón de sus méritos dentro y fuera de la cancha.

Pero la economía no sólo pasa por ahí, sino por reacomodar el plantel. Y esto incluye compras y fundamentalmente ventas. En el rubro incorporaciones, difícilmente haya alguna aparte de Figueroa. La opción por Lucho es accesible, 1.500.000 dólares, y habría que sentarse a hablar por su contrato. Hoy, Boca paga la mitad (400.000 verdes) y Genoa el otro 50%. Y esto continuaría así, si Boca lo compra, durante el primer año de vínculo. Queda por negociar el resto.

Otra alta se podría dar, por ejemplo, si se va Battaglia, una de las prioridades de venta por su nivel y su edad (cumple 29 en noviembre). Quizá este receso de cara a la temporada 2009/2010 sea su última chance de hacer una diferencia grande en Europa. Aparte del volante central, las esperanzas pasan por vender finalmente a Palacio (demorado por su pubialgia), por quien esperan entre ocho y diez millones de dólares. Es un jugador caro (1.000.000 anuales y en junio del 2010 podría quedarse con su pase). El otro caso es Forlin, el jugador que más creció en este tiempo. No es que quieran deshacerse del defensor, pero consideran que el puesto está bien cubierto (confían en Muñoz y Sauro como una dupla para varios años) y ya el Real Madrid lo tiene en carpeta desde hace rato -hasta lo tuvo entrenando en su filial-.

¿Más ventas? Hay jugadores que son negociables. Viatri es uno, sobre todo si continúa Palermo y compran a Figueroa. Gracián es otro, si bien no hay que descartar que el Tano empiece a tener más lugar junto a Riquelme. Y si por Cáceres llega una muy buena oferta, habida cuenta de lo bien conceptuados que están los jóvenes defensores (también Roncaglia, visto como una opción de 4), no hay que descartar que se vaya. Pero sólo si el número es muy tentador, porque están todos muy conformes con el nivel del paraguayo.

Los otros ajustes no son económicos. Conformes en general con el plantel, se les pidió a los técnicos de Inferiores que trabajaran sobre la formación de volantes externos y laterales, puestos que no abundan y en los que Boca supo sufrir (sobre todo en el medio). Llegada la era del ahorro forzoso, nada mejor que revisar las propias reservas.

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