El peso pesado de Hugo Moyano

El peso pesado de Hugo Moyano
Dos metros de altura, 118 kilos y más de 120 tatuajes en todo su cuerpo son las principales cartas de presentación de Gonzalo “Patón” Basile, el gigante que saltó a la fama ayer, al ser retratado en la tapa de Clarín, casi rapado y con un amenazante tatuaje de una pistola en la sien derecha, junto a Pablo Moyano en una movilización del sindicato de Camioneros en Constitución.
El ex recolector de residuos y actual boxeador profesional de peso pesado recibió a Crítica de la Argentina en un gimnasio del club Huracán, donde entrena por las tardes, para hablar de su vínculo con el gremio que lideran los Moyano y que de manera recurrente es asociado a episodios de violencia.

Más allá de ensayar algún amague de puñetazo con el fotógrafo, entre sonrisas, Basile trata de mostrarse como un grandote bonachón y se detiene a saludar a todos los que se le cruzan en las instalaciones del “Globo”. Disfruta de la repentina fama que le dio su última aparición, lejos de un ring, mientras el gremio realizaba un paro en la actividad de limpieza de sumideros para reclamarle al gobierno porteño por el atraso en los pagos a las empresas del sector. Cuenta que, a los 34 años, tiene cuatro hijos, está separado, vive en un hotel del sindicato y sueña con alcanzar la cima del mundo a las trompadas. Además, tiene una página en el sitio MySpace de internet, donde se declara fanático de la cumbia y rescata la “memoria siempre viva de Juan y Eva Perón”.

“Hoy (por ayer) me sentí un campeón del mundo por tantos llamados que recibí, pero cuando el gremio ayuda a 10 ó 12 deportistas o a un afiliado con un problema de salud, por ahí los medios no lo sacan a relucir. La foto fue para joder la imagen de Pablo”, analiza el pugilista sobre el retrato suyo con el hijo de Moyano que publicó en su tapa el diario Clarín.

El “Patón” –calza 49, de ahí el apodo- está primero en el ranking argentino de los pesados, y es campeón latino del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), con un historial de 43 peleas como profesional, con 39 victorias (18 por knock out) y cuatro derrotas. El boxeador sólo aceptó hablar con periodistas luego de una autorización expresa de Hugo Moyano.

- Lo que llamó la atención fueron sus tatuajes, en particular la pistola en su sien derecha, ¿qué significa?

- Tengo muchos tatuajes, más de 120, y algunos tienen significado y otros no. El de la pistola lo ví hace poco en el listado del local de mi tatuador, en Monte Grande, y me gustó. Nada más. Sé que la gente lo mira con discriminación y asocian a los tatuados con el delito o la droga. Para mí es un hobby más que tengo, es arte en mi piel. Yo nunca estuve preso, no me drogo, no tomo ni fumo y soy un padre de familia, con cuatro chicos.

- ¿Cuál es su vínculo con el sindicato?

- Soy un afiliado más, trabajo en la recolección para la empresa Martín y Martín SA, de Lomas de Zamora, pero tengo permiso gremial y por eso me puedo dedicar al boxeo. Los deportistas del sindicato tenemos apoyo incondicional del gremio. Cuando gané el título latino de la OMB, en Caseros, bajé del ring y le estreché la mano a Hugo Moyano. Yo vivo en un hotel que trabaja con el sindicato y donde nos alojamos sus deportistas. Nos sentimos muy respaldados por Hugo y por Pablo.

Basile es consciente de la asociación inmediata del gremio con la violencia, en particular a partir de la balacera protagonizada el 17 de octubre de 2006 por Emilio “Madonna” Quiroz, el chofer de Pablo Moyano, durante el traslado de los restos de Juan Perón a San Vicente. Su aparición también recordó a la del luchador de kickboxing Jorge “Acero” Cali junto al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, para dispersar caceroleros en una manifestación en contra del Gobierno en la Plaza de Mayo.

“No soy el guardaespaldas de Pablo. Incluso a veces hay manifestaciones a las que quiero ir y él me dice que no, que siga entrenando. El jueves yo volvía de entrenar en Parque Patricios, ví a los policías y a los muchachos del sindicato y me dijeron que había habido represión de Gendarmería, así que decidí quedarme como un compañero más”, cuenta el gigante, que en medio de su pecho tiene tatuado un escudo justicialista que corona la frase “100% camionero”.

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