El peso de la lapicera K

Por Martín Dinatale

No hará falta llegar a los comicios del 28 de junio para saber qué dirigentes del PJ quedarán alineados al Gobierno y cuáles empezarán a mostrar el rostro del poskirchnerismo. En los próximos días el oficialismo deberá cerrar la lista de candidatos a diputados bonaerenses -el distrito donde Néstor Kirchner decidió jugar la madre de todas las batallas- y a partir de ahí quedará establecido el nuevo mapa político del peronismo

Esta semana que comienza será clave en términos de estrategia política para los Kirchner. La lapicera K tendrá un peso fundamental a la hora de definir los apellidos que ingresen o aquellos que queden afuera del mundo kirchnerista. En las últimas horas el ex presidente arengó nuevamente a varios de sus allegados en la quinta de Olivos. "Elijan ustedes: o la plata o la mierda", dijo Kirchner a varios dirigentes según confió un legislador del entorno presidencial. El término es amplio y tiene muchas lecturas. Pero sustancialmente ratifica el tono de "yo o el caos" que impregnó la semana pasada la Casa Rosada. En el mejor de los casos lo que prevalece en la frase también es una suerte de freno por adelantado a las críticas que le podrán llover a Kirchner una vez confeccionado el listado de candidatos bonaerenses.

En este esquema de confrontación y de imposición del miedo el peso de la lapicera K define mucho más que una simple lista de postulantes.

La ratificación o no de los ministros del Gobierno en la lista definirá una nueva relación de fuerzas en el gabinete de Cristina Kirchner. No será lo mismo si el jefe de Gabinete Sergio Massa queda cuarto en la lista o si directamente es excluido. Hay quienes están convencidos que el ex intendente de Tigre será castigado por el ex presidente. Los resultados de un ministro herido en el Gobierno resultan imprevisibles y preocupantes. También habrá que evaluar el lugar que se le otorgue al ministro del Interior Florencio Randazzo. Es decir, se define en esta semana si habrá o no un nuevo gabinete nacional.

La lapicera K también define la relación de fuerzas que se instaurará entre el Gobierno y la CGT de Hugo Moyano. El líder de la central gremial ya reclamó al ex presidente cinco lugares en la lista de candidatos y para mostrar su poder llenó la semana pasada la Avenida 9 de julio en el acto de apoyo al Gobierno para festejar por adelantado el Día del Trabajador.

A la vez, el polémico piquetero Luis D´Elía se reúne hoy con Kirchner con el estricto objetivo de reclamarle un espacio en la tan deseada lista de candidatos bonaerenses. D´Elía amenazó hace unos días con alejarse del kirchnerismo pero en la Casa Rosada vieron que ello sólo fue una amenaza para negociar mejor ante la lapicera K.

La suerte de los actuales diputados kirchneristas quedará echada también en estos días y el futuro de una defensa acérrima del Gobierno desde el Parlamento podría ingresar en un cono de sombra. ¿Qué hará un diputado que defendió con vehemencia cuanto proyecto oficialista se cruzó por el Congreso cuando el máximo jefe del PJ lo deje sin poder de reelección y le resten seis meses de mandato?

En la lista kirchnerista también se pondrá en juego la fidelidad de los intendentes dispuestos o no a acompañar el proyecto de candidaturas testimoniales ideado desde la quinta de Olivos.

Es muy probable que Néstor Kirchner lance antes del sábado su candidatura como primer diputado bonaerense. Ese día cada partido deberá oficializar ante la justicia Electoral la lista de candidatos. Para ese entonces el ex presidente ya tendrá armada su lista y empezará a andar la ambulancia del PJ disidente. Es que se prevé que la lapicera K deje muchos heridos.

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