Pese a la visita de Kirchner, venden La Serenísima a Danone y Arcor.

Pascual Mastellone dejó de lado las promesas de ayuda oficial para la láctea.
Después de la visita de Néstor Kirchner, el último martes, Pascual Mastellone reunió a su equipo y dio instrucciones de cerrar los grifos informativos. "Esto se politizó demasiado", dijo el principal accionista y timón de La Serenísima. Hace diez días trascendió que la empresa, que lidera con el 70% del negocio de la leche fluída, estaba en venta y la noticia conmovió al ambiente empresario y al propio Gobierno. Ayer se confirmó que, pese a las promesas de asistencia por parte del ex presidente, las negociaciones con la francesa Danone ya están cerradas. Este diario supo, de una fuente involucrada en esas tratativas, que Danone piensa adquirir La Serenísima a través de Bagley Latinoamérica, la compañía que comparte con el grupo Arcor, de la familia Pagani. Consultado, un ejecutivo de Arcor dijo a Clarín: "Acompañaremos a nuestro socio".

La venta de La Serenísima, un proceso que aún puede demorar algunos meses, acentuará el proceso de desnacionalización de empresas en sectores estratégicos. En el país de las vacas y los granos, los brasileños se quedaron con los principales frigoríficos. Y en lácteos, si se exceptúa a Sancor y a Williner, otras firmas como la canadiense Saputo y el grupo Adeco, donde George Soros posee parte del paquete, ya pisan fuerte.

Quienes lo conocen bien, apuntan que Mastellone decidió desprenderse de su empresa en parte por una deuda de US$ 230 millones que esta vez no se encuentra en poder de los bancos, sino entre cientos de inversores. Son Obligaciones Negociables que fueron lanzadas en la Bolsa de Nueva York. El miércoles próximo, Mastellone pagará un vencimiento de US$ 8,7 millones en intereses y otros 2,5 millones de capital, con fondos propios. La Serenísima, que en 2008 tuvo un rojo de $ 265 millones, este año saldría equilibrada. El Estado le debe $ 70 millones en compensaciones prometidas que se dejaron de pagar.

Danone, fundada por una familia sefaradí pionera en la industrialización del yogur, ha crecido por el mundo en base a la adquisición de plantas lecheras. Danone y Arcor son socios en Bagley Latinoamérica, la número uno del rubro en el continente. Allí concentran las marcas de galletitas, los alfajores Bon o Bon y Ser y las barras de cereales. En esa firma, Arcor tiene el 51% y el control y Danone, el resto. Los franceses, para evitar objeciones del gobierno y la posibilidad de que ingrese otro grupo a La Serenísima, habrían decidido utilizar esta sociedad, que factura US$ 550 millones al año, como vehículo para la compra.

A su vez, Mastellone y Danone son viejos conocidos y profundizaron una relación comercial que se inició en 1996. Hoy comparten la carga de unos 1.300 camiones de reparto diarios que llegan a 80.000 puestos de venta, también por día. Para ambos, el último escollo fue convencer al fondo Dallpoint, de Carlos Agote y otros accionistas, que ostenta el 34% de Mastellone. La Serenísima, fundada por el padre de Pascual Mastellone cumple 80 años en noviembre.

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