Pese a la suba de tarifas, pagaron $ 2.679 millones más en subsidios

Son los desembolsos del Gobierno, en los primeros nueve meses de este año.
A pesar del ajuste de tarifas, la caída de la actividad económica y la baja de los precios internacionales de la energía, en los primeros nueve meses del año los subsidios del Sector Público Nacional aumentaron un 12%, totalizando $ 25.212 millones, $ 2.679 millones más que en igual período del año anterior.

El gasto en subsidios de todo el año podría llegar a los 37.000 millones de pesos, según la estimación de la consultora Ecolatina.

Uno de los factores que explica este aumento, según la ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera) "fue el replanteo de la política tarifaria en los servicios de energía eléctrica y gas, a partir de la suspensión de los aumentos anunciados y el consecuente incremento en la demanda de subsidios por parte de estos servicios".

Sin embargo, a partir de octubre, el Gobierno volvió a replantear la suba de las tarifas, pero eso no modifica la carga total de este año que equivaldría al 3,4 por ciento del PBI, levemente superior al 3,3% gastado en 2008.

Por estos cambios de partidas, a diferencia de 2008, se alteró la composición del gasto en subsidios: cayeron las transferencias eléctricas y los subsidios agropecuarios que paga la ONCCA mientras crecieron las compensaciones al transporte de pasajeros, y a Aerolíneas Argentinas, por el fuerte déficit de la compañía.

Así, los gastos asociados al sector energético absorben actualmente 40% de las partidas cuando antes representaban la mitad de las erogaciones.

Por otra parte, el gasto en subsidios en favor de Aerolíneas Argentina tuvo una brusca aceleración: en 2008 la compañía recibió 1.064 millones de pesos. En los primeros 9 meses del 2009 recibió $ 1.670 millones y es probable que en todo el año se alcancen los $ 2.000 millones (ver pág. 9). Para 2010 el Presupuesto le reserva a Aerolíneas $ 1.845 millones, pero se estima que se superará esa cifra.

El Presupuesto 2010 incluye un recorte de $ 4.000 millones, focalizado en el sector energético y en las compensaciones de la ONCCA. "Sin embargo, de continuar profundizándose la distorsión entre las tarifas y el resto de los precios de la economía, es probable que el gasto en subsidios siga creciendo", estima Ecolatina. En cambio, se prevén mayores partidas para el transporte de pasajeros.

De todas maneras, los especialistas reconocen que desarticular el esquema de subsidios es una tarea difícil porque implica trasladar la carga a los consumidores y usuarios, con su impacto sobre la inflación y el consumo directo, y su traslado sobre los costos de comercios e industrias.

También por la resistencia que provoca entre los usuarios y los consumidores, como volvió a manifestarse días pasados cuando el Gobierno retomó el tarifazo suspendido.

Por eso, el Estudio Bein dice que no es esperable una caída de los subsidios o un congelamiento de los niveles actuales. "La política económica decidió avanzar hacia un esquema de subsidios cruzados (los sectores de altos consumos a los de bajos consumos), pero en forma indirecta a través del cobro de cargos fiduciarios que, de no ser derogados por el Congreso, entrarían como ingresos pero no como menores gastos".

A modo de ejemplo, el mismo estudio menciona que "en el caso del transporte, con el 28% de los subsidios, difícilmente se convalide el aumento necesario para eliminarlos y en cambio se avance con aumentos similares a la inflación promedio para evitar una espiralización de los mismos".

Al mismo tiempo, el mantenimiento de tarifas bajas, distorsiona los precios relativos, alentando el consumo no solo de los sectores de escasos ingresos sino también de los sectores pudientes que podrían pagar tarifas más altas. Aunque reciben subsidios, las empresas se quejan también porque desalientan la inversión y los márgenes de ganancias.

Como forma de bajar el gasto público y recomponer las utilidades de las empresas, los organismos internacionales vienen reclamando la suba de las tarifas. Ya la última misión del FMI que auditó las cuentas argentinas en 2006, hizo este reclamo. Y se descuenta que volverá a reiterarlo si el Gobierno habilita la llegada de una misión, para recomponer las relaciones con el Fondo.

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