Pese a que el fuego ardería durante dos semanas más, un frente frío lleva esperanza a California

Un incendio forestal monstruoso en Los Angeles que obligó a la evacuación de 10.000 personas creció en tamaño mientras los bomberos expresaban su esperanza en que el descenso de las altas temperaturas de los últimos días les facilite su lucha contra las llamas.
El incendio que se extendió por las colinas al noreste de Los Angeles y que se cobró la vida de dos bomberos el domingo quemó 53 casas y amenaza unas 12.000 propiedades después de haber reducido a cenizas 49.275 hectáreas en seis días.

El siniestro de Los Angeles es el más importante de California en este momento, aunque el gobernador Arnold Schwarzenegger dijo en conferencia de prensa que hay ocho incendios a lo largo del estado, por lo que declaró el estado de emergencia en siete condados.

"Tenemos incendios desde la frontera del norte hasta el sur, y en el Pacífico, y en la Sierra Nevada, incendios, incendios, incendios", dijo Schwarzenegger al señalar que se han desplazado 5.700 personas para combatir los siniestros, la mayoría bomberos.

En Los Angeles unas 10.000 personas han sido evacuadas de sus casas mientras las llamas siguen estando muy cerca de una base de telecomunicaciones clave y un observatorio en la colina Mount Wilson.

Sin embargo, un frente de frío que empezó el martes a traer más humedad a la región aumentó las esperanzas de que los bomberos puedan avanzar contra este fuego desatado en uno de los suburbios más poblados de Los Angeles, dijo el comandante Mike Dietrich.

"Las condiciones de hoy (martes) serán mucho más favorables para la extinción de incendios", dijo Dietrich.

El servicio de meteorología espera un aumento entre 10 y 15% de humedad en la región, que podría llegar incluso a 25%. "Cuando se está peleando contra un incendio forestal, incluso un aumento de 1% ayuda", dijo el meteorólogo Andrew Rorke.

Más de 3.655 bomberos están luchando contra las llamas en el Bosque Nacional Los Angeles, que desde el lunes impuso una espesa nube de humo sobre la megalópolis de Los Angeles.

El feroz incendio probablemente arda durante dos semanas más, advirtió Dietrich, quien el lunes estimó que el 15 de septiembre podría estar apagado.

El martes empezaba el año escolar en Estados Unidos, pero varias escuelas de las zonas en llamas se mantuvieron cerradas.

El valle de San Gabriel, al este de Los Angeles, experimentó el lunes un récord de calor y baja humedad, con temperaturas que rondaron los 40 grados centígrados, indicó el Servicio Nacional de Meteorología.

Uno de los factores claves en la expansión del fuego es que la mayoría de las zonas en riesgo están cubiertas por una vegetación que no ha vivido un siniestro similar desde hace 40 años.

Pero el martes el poderoso huracán Jimena, con vientos de hasta 250 km/h, que avanzaba por el Pacífico hacia la península mexicana de Baja California -norte de México y sur de California (EEUU)-, aumentó las posibilidades de tormentas para el lado de la frontera estadounidense que está en llamas.

El martes no estaba clara la suerte de las cinco personas atrapadas en una de las zonas montañosas incendiándose en Los Angeles y que fueron criticadas por las autoridades por no atender la orden de evacuación.

Uno de los miembros de ese grupo habría negado un supuesto pedido de ayuda porque afirman que no se encuentran en peligro.

California es azotada con frecuencia por incendios forestales debido a un clima seco, vientos y el crecimiento inmobiliario en áreas forestales.

En 2007 el sur del estado fue devastado por incendios forestales que figuraron como uno de los peores en su historia y dejaron ocho personas muertas, 2.000 casas calcinadas, 640.000 desplazados y daños por unos 1.000 millones de dólares.

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