Pese al fallo a favor de los bonistas, el canje de la deuda no se detiene

Pese al fallo a favor de los bonistas, el canje de la deuda no se detiene
Se trata del que incluye los préstamos garantizados, que no están en default.
La Argentina avanzará en las próximas semanas con el canje de los títulos de la deuda llamados Préstamos Garantizados, pese a la decisión de la justicia de los Estados Unidos que el viernes pasado dictó una sentencia por 2.200 millones de dólares en favor de un grupo de bonistas que no entraron al canje de 2005.

Fuentes del Gobierno consultadas aseguraron a Clarín que la operación "se puede hacer sin problemas", y sin necesidad de pasar legalmente por los Estados Unidos. Para esto, se va a mantener la misma estructura de la garantía que tiene el título original, y quien canjea los PG por el nuevo bono, seguirá manteniendo la garantía vieja. De esta forma " se evita tener que pasar por los Tribunales de EE.UU", agregó un banquero muy ligado a la operación.

El proceso es manejado desde la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía, que encabeza Hernán Lorenzino. Se encuentra en etapa de definición de la tasa de interés, que será la Badlar (tasa promedio de los depósitos por más de un millón de pesos), y unos puntos adicionales. Pero los bancos y algunos fondos están muy interesados en entrar al canje. Pero ahora no habría obligación de hacer un aporte de efectivo -como se anunció en octubre de 2008- debido a la incertidumbre por que le agregó la crisis mundial.

Las dudas sobre si el canje podrá hacerse o no tienen su origen en que estos bonistas son los mismos que hace poco menos de un año congelaron una cuenta en Nueva York que contiene las garantías de los Préstamos Garantizados, que son precisamente los títulos que el Gobierno prevé canjear. Sólo en el 2009 vencen 4.000 millones de dólares. Por eso, si se canjean por un bono a mayor plazo esto le daría mucho oxígeno al Gobierno porque evitaría tener que salir a comprar dólares para pagarlos.

Los préstamos garantizadosson títulos que canjeó Domingo Cavallo a fines del 2001 y conformaron lo que se llamó la fase I del canje de deuda, si bien finalmente nunca hubo una fase II (que iba a alcanzar inversores externos) debido a la crisis de la convertibilidad. Como el riesgo país no dejaba de subir, Cavallo ideó un intrincado instrumento de deuda con ley nacional, que le otorgaba al tenedor del nuevo préstamo dos garantías: el impuesto al cheque, y la posibilidad de volverse al bono viejo, que conservaba la ley internacional. Es por ello que esos bonos viejos de los '90 canjeados tuvieron que permanecer encapsulados en un fideicomiso hasta tanto dure la vida de los préstamos garantizados.

Luego vino el default y la mayoría de los tenedores de los préstamos garantizados -inversores institucionales y bancos locales- se los quedaron ya que no entraron en cesación de pagos, si bien fueron pesificados.

Ese fideicomiso pertenece a inversores privados, según la visión del Gobierno. Pero los bonistas le reclaman al juez Thomas Griesa que lo embargue porque dicen que le pertenece al Estado. Consultado por Clarín, uno de los ex asesores de Cavallo reconoció que el asunto es más complejo de lo que se cree. "Sucede que algunos títulos fueron venciendo desde hace un par de años, pero por alguna razón -quizá olvido- los bonos viejos continuaron en ese fideicomiso y no fueron quitados de allí". Con lo que esta porción vencida "al menos ya no es más de los inversores privados", sostuvo la fuente.

Es por ello que aún no hay una cifra exacta de lo que permanece en las cuentas de Nueva York. Se habla desde un piso de 2.000 millones de dólares en valor de bonos nominales hasta los 14.000 millones de dólares. Así las cosas, Griesa ordenó un proceso de discovery (preguntas inquisidoras al acusado para obligarlo a declarar detalles de los bonos viejos), que aún está en curso.

La sentencia del viernes pasado, no obstante, sería utilizada por los acreedores para tocar los tribunales de Europa para solicitarles que se adhieran al mismo razonamiento de Griesa, en las cuentas europeas. Aún no se conoce avance alguno al respecto.

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