Pese al esfuerzo agotador, el fuego sigue

Más de 350 hombres combatieron ayer las llamas. La lluvia fue escasa, pero al menos hizo descender la temperatura. Video y mapa interactivo.
Ischilín. Ayer, por cuarto día consecutivo, bomberos de cuarteles de toda la provincia libraron una dura batalla contra el incendio forestal que se desató el martes pasado, como consecuencia de la caída de un rayo en Cerro Negro y que internó a la región en el peor siniestro de los últimos 40 años, según coinciden lugareños y autoridades.

La escasa lluvia del jueves por la noche sólo aportó unos magros 10 milímetros al suelo de Copacabana, Ischilín Viejo y Deán Funes, pero no modificó ninguna situación en los frentes que continuaron avanzando, devorando pastizales resecos y bosque serrano.

El escaso chaparrón sólo arrojó un saldo positivo: aumentó levemente la humedad ambiente y produjo una sensible disminución de la temperatura. Dos circunstancias que influyeron en la evolución del incendio y que plantearon ayer un cuadro de situación diferente en la batalla contra el fuego.

Anoche, la evaluación presentaba activo un solo frente al Este, que avanzaba desde La Puerta del Cielo, a unos cinco kilómetros de Ongamira, hacia Deán Funes, distante 30 kilómetros. Paralelamente, se combatían otros cinco focos dispersos en la zona. El trabajo se complicaba por los llamados "vientos locales", que con fuertes turbulencias reavivaban focos y cambiaban la situación a cada momento.

Sin descanso. Ese fue el panorama que signó también el día de ayer y que unió en un esfuerzo mancomunado a 350 hombres, que contaron con el apoyo de tres aviones hidrantes, un avión vigía y un helicóptero.

Anoche, el agotamiento de los bomberos había llegado a su punto extremo. La mayoría de los efectivos serán reemplazados hoy a primera hora por hombres de otros cuarteles provinciales.

Ayer, la ruta provincial 17 continuó siendo el único medio de comunicación terrestre. Fue la columna vertebral sobre la que se asentó el trabajo operativo. Durante todo el día, mantuvo una frenética actividad, transportando efectivos de un punto a otro, autobombas, camionetas y camiones cisternas.

Absolutamente toda el agua para sofocar las llamas debió ser transportada por esos medios, ya que la región padece una sequía de tal magnitud que los lugareños no recuerdan. Arroyos, riachos y pozos están completamente secos.

Los 50 hombres de refuerzo y el avión hidrante que se agregaron ayer se hicieron sentir en la batalla contra el fuego. Lucha que,sin descanso, coordinan Marcelo Colombatti, del Plan Provincial de Fuego y Diego Concha, de Defensa Civil Provincial.

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