Pese a críticas y ausencias, Kirchner impuso su juego en el PJ bonaerense

Pese a críticas y ausencias, Kirchner impuso su juego en el PJ bonaerense
Sobre la hora, logró ocultar los reproches que le hacen a él muchos intendentes.
Como en esas cenas navideñas donde las familias intentan disimular peleas y broncas a la hora del brindis, el Congreso de fin de año del PJ bonaerense resultó ayer una puesta en escena impecable que ocultó ante los flashes la telaraña de internas cruzadas y luchas por el poder que se cuecen por estas horas en la Provincia.

El escenario es tumultuoso: un ex presidente (Néstor Kirchner) que viene de perder una elección pero se aferra a las riendas del poder que se le escurre; un gobernador (Daniel Scioli) acosado por una crisis fiscal y de inseguridad que ató su suerte a la de ese ex presidente; un vicegobernador y presidente del PJ provincial (Alberto Balestrini) que ya no disimula su desagrado con los modos K, y un número creciente de intendentes y concejales que, aun dependiendo del dinero salvador de Kirchner para sus municipios, busca un nuevo horizonte para 2011.

Ese descontento tiene tres patas cada vez más firmes: la de la primera sección electoral (norte del conurbano), con Sergio Massa y Jesús Cariglino a la cabeza; la del interior, con algunos pesos pesados como José Eseverri (Olavarría) y Cristian Breitenstein (Bahía Blanca), y la platense, con Pablo Bruera y Raúl Pérez jugando su propio partido. De ese conglomerado había salido durante la semana la idea de promover como titular del Congreso del PJ a Horacio González, el presidente de la Cámara de Diputados provincial.

Según pudo saber Clarín, para bloquear ese grieta se realizó una reunión de urgencia el viernes por la tarde en el despacho del diputado José María Díaz Bancalari. Con la presencia de Balestrini, Hugo Curto (Tres de Febrero) y el apoderado del PJ, Jorge Landau, y con línea abierta con Olivos y varios municipios, se garantizó que la presidencia del Congreso quedase para Díaz Bancalari, tal como pretendía Kirchner. Y apenas se concedió como un gesto, la vicepresidencia primera para Osvaldo Amieiro (San Fernando), de la díscola Primera sección.

Aún así, de los más de 900 congresales provinciales del PJ, sólo 695 (según el conteo oficial, que algunos ponían en duda) dieron ayer el presente. "Hay un 20% de referentes que ya soltaron amarras del kirchnerismo. Y ese número va a crecer", calculó uno de los principales protagonistas del Congreso.

"Lo que pasa es que Kirchner está operando con Alberto Pérez (el jefe de Gabinete de Scioli) para recortarle el poder a Balestrini. ¿El incentivo? La promesa de que si no le alcanza para ser candidato en 2011, lo impulsará a Daniel", contaba un hombre que conoce las internas que se libran en La Plata.

En ese clima conspirativo, en apenas 28 minutos de pura pantomima, los congresales convalidaron por unanimidad el acuerdo de equilibrio que logró enhebrarse. .

Entonces llegaron Scioli y Kirchner y hablaron de la "unidad", de la "perseverancia en el proyecto" y de prepararse para "profundizar tres veces más el cambio" en 2011. El final llegó con demasiada tibieza en los aplausos y sonrisas más forzadas que de costumbre. Sólo el ministro Amado Boudou y el titular de la Ansés, Diego Bossio, aplaudían eufóricos en medio de la barra del PJ.

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