Pese a la crisis, la minería avanza en Mendoza.

Río Tinto trabaja con el impacto ambiental y Coro Mining tiene nuevo accionista. Entre ambas se invertirían U$S 3.777 millones.
La suerte de la minería de Mendoza y la concreción de sus abultadas inversiones siguen atadas al lento (pero al fin) avance de dos proyectos concretos: Río Tinto y San Jorge, que continúan firmes en sus objetivos pese a la crisis internacional pero que siguen pugnando por conseguir las declaraciones de impacto ambiental que en ambos casos todavía los frena.

Por su parte, las empresas locales que prestan servicios y proveen insumos a esta actividad, mantienen sus esperanzas para 2009, aunque mientras tanto buscan sacar algún beneficio al boom minero que se vive en las provincias vecinas del Norte y del Sur argentino (ver aparte).

Aunque el proyecto fue presentado en junio de 2006 para empezar a operar en 2009, ya que iba a arrancar la construcción de la planta en 2007, Potasio Río Colorado aún pugna por salir de la maraña de trámites y permisos que la detienen. Se trata del proyecto de la multinacional anglo-australiana Río Tinto, que promete invertir U$S 3.500 millones en la mina de potasio en Malargüe.

Por estos días, la multinacional se encuentra en la última fase de definición del estudio de impacto ambiental otorgado por el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco).

Hace unos meses atrás, el Comité había señalado inquietudes sobre la colocación de residuos en superficie, por lo cual, tanto Coirco como las provincias involucradas, solicitaron a Río Tinto la elaboración de un documento que indicara principalmente el tratamiento y disposición final de la producción y residuos. La empresa ha enviado un informe final de estudio de factibilidad del depósito de almacenamiento de sal, elaborado por una consultora canadiense.

Si la mina obtiene la aprobación, esto sería el visto bueno de su declaración de impacto ambiental por parte de Coirco. Los siguientes pasos, según Ricardo Furfaro, vocero de Río Tinto, serán trabajar sobre los permisos en la logística por parte de Neuquén y Río Negro.

"En la actualidad el medio de transporte con el que contamos es el camión, pero estamos analizando los costos del tren, ya que es más eficiente y más rápido. El objetivo sería contar con toda una vía férrea que permita transportar el potasio desde la mina en Malargüe y atravesar las provincias de Río Negro y Neuquén hasta el puerto en Bahía Blanca", puntualizó Furfaro.

"En lo que respecta al proyecto Potasio Río Colorado, continuamos trabajando para obtener todos los permisos y acuerdos comerciales necesarios para que este gran yacimiento de potasio entre en producción", agregó Kevin Fox, gerente general de Río Tinto.

Desde 2003 hasta ahora, Río Tinto ha invertido más de U$S 136 millones en su proyecto de potasio en Malargüe. En tanto en diciembre del año pasado, según Fox, Potasio Río Colorado, recibió una declaración de interés nacional de la presidenta, Cristina Fernández.

Frente a los atrasos, ahora la mina de potasio estaría operativa para 2012 y tendrá una producción plena de 4,3 millones de toneladas de potasio anuales. Los destinos comerciales para este fertilizante serán Brasil, China e India.

En su charla, Furfaro también aclaró que Río Tinto posee una visión de largo plazo y que los 14.000 empleados despedidos a nivel mundial, así como también el parate de su proyecto de hierro en Brasil, no afectará el desarrollo de Potasio Río Colorado, en Mendoza.

"La empresa a nivel mundial se focaliza en proyectos; el de Mendoza es atractivo para su negocio y se ejecuta de acuerdo a los planes fijados", señaló Furfaro.

El 14 de enero el gigante minero anglo-australiano Río Tinto estremeció al mundo minero con una noticia inesperada: decidieron postergar una inversión de U$S 2.150 millones para la extensión de su mina de hierro en Brasil a causa de la crisis económica mundial.

"No renunciamos a estos proyectos, pero esperamos señales fiables de recuperación del mercado", dijo un portavoz de Río Tinto, consultado por Los Andes.

El proyecto pretendía aumentar la producción anual de la mina brasileña de Corumba de los dos millones de toneladas actuales a 12 millones de toneladas. Los trabajos, que inicialmente incluían una unidad de tratamiento, instalaciones de transporte y un nuevo puerto, debían quedar concluidos a mitad de 2010. Pero por la coyuntura internacional ahora todo ha quedado parado.

Cambio de accionistas

El otro emprendimiento que está en plena fase de desarrollo es de la empresa canadiense Coro Mining, que fue presentado en Mendoza en agosto de 2008. El proyecto, bautizado San Jorge, demandará una inversión de U$S 300 millones.

Por estos días, la empresa canadiense se encuentra sumando un nuevo accionista: la empresa Benton Resources Corp, una compañía de exploración que cotiza en la Bolsa de Comercio de Toronto.

En concreto la operación finalizará el 28 de enero y le permitirá a Coro Mining continuar con buena vida comercial para sus proyecto San Jorge de cobre y oro, en Uspallata y sus proyectos de exploración en Chile.

Desde Canadá, Alan Stephens, presidente y director general de Coro señaló: "Estamos muy satisfechos de poder tener a Benton como un accionista de relevancia, ya que una vez que termine la operatoria esta compañía poseerá el 34,3% de nuestra empresa bajo políticas de la Bolsa de Toronto. Esta inyección de dinero nos permitirá seguir avanzando en el proyecto San Jorge con la fase de permisos. Estamos deseosos en demostrar que el proyecto se puede desarrollar de una forma responsable en términos ambientales y que va a producir un impacto duradero y beneficioso tanto a la comunidad de Uspallata como a todo Mendoza. Este financiamiento, además, nos permitirá continuar con nuestras actividades de exploración en Chile".

El proyecto, afirman los directivos de Coro Mining en Mendoza, no usará cianuro, ácido sulfúrico, mercurio ni sustancias químicas similares de modo que es un proyecto "único".

A propósito y según un estudio de la Cámara Mendocina de Empresarios Mineros (Camem), ambos proyectos, el de Río Tinto y el de Coro Mining, una vez en pleno funcionamiento generarían una inversión total de U$S 3.777 millones (casi $ 13.000 millones a la cotización actual), pagarían impuestos totales promedio al año (entre regalías, ganancias y retenciones) de U$S 1.304 millones.

La construcción de estos proyectos generarían 1.770 empleos directos y unos 9.000 indirectos. En tanto en operación trabajarían 1.250 empleados en relación directa y unos 4.900 trabajadores de forma indirecta.

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