Pese a las advertencias, EEUU confirmó la visita del Dalai Lama a la Casa Blanca

La Casa Blanca confirmó que el Dalai Lama, líder tibetano en el exilio, será recibido este mes por el presidente Barack Obama, pese a las protestas de Pekín.
"Estará aquí este mes", dijo el vocero de la Casa Blanca Robert Gibbs al responder una pregunta sobre la fecha del viaje del Dalai Lama a Washington que había sido anunciada el martes.

Sin embargo, no dio la fecha exacta de la llegada ni indicó si posará junto a Obama para los fotógrafos.

El lugar preciso del encuentro en la Casa Blanca será importante: si el Dalai Lama es recibido en la sala Oval, centro nervioso de la presidencia, no faltarán quienes lo interpreten como una señal importante luego de las advertencias de Pekín acerca de este encuentro.

La Casa Blanca había explicado el martes que "el Dalai Lama es una figura cultural y religiosa respetada en el mundo entero y es en condición de tal que el presidente lo va a recibir".

Pekín, que acusa al Dalai Lama de querer la independencia del Tíbet, protestó declarando que "China se opone firmemente a la visita del Dalai Lama a Estados Unidos y a que los dirigentes norteamericanos lo reciban".

El líder tibetano visitó Estados Unidos en octubre del año pasado, un mes antes de que Obama viajara a China en una visita oficial. En esa ocasión el presidente estadounidense fue criticado por una parte de la clase política por no haberlo recibido.

La visita anunciada del jefe espiritual tibetano se inscribe en un contexto de degradación de las relaciones entre Washington y Pekín.

China, que considera a Taiwán una provincia rebelde, suspendió la semana pasada sus intercambios militares con Estados Unidos y anunció "sanciones apropiadas contra las sociedades americanas implicadas", luego de que la administración de Obama sellara un contrato de más 6.400 millones de dólares de ventas de armamento norteamericano a Taipei.

Los dos países tienen además litigios comerciales, entre los que figura la amenaza del motor de búsqueda Google de abandonar sus actividades en China, y otros de tipo diplomático, como la demora de Pekín en aceptar la necesidad de apretar las clavijas de Irán en las negociaciones sobre el programa nuclear de este país.

Obama prometió el miércoles ser "más firme" con respecto a China para respetar los acuerdos comerciales concluidos entre los dos países, principalmente sobre la apertura del mercado interior chino a los productos estadounidenses.

"Los precios de nuestros bienes (exportados a China) no son inflados artificialmente y los precios de sus bienes no son reducidos artificialmente" por la cotización de la moneda china que los países occidentales considera muy baja, explicó Obama.

Gibbs, por su parte, intentó adoptar un tono conciliador, y remarcó que todos los problemas "discutidos y mencionados" estas últimas semanas habían "sido objeto de discusión entre el presidente Obama y el presidente chino, Hu" Jintao en noviembre de 2009.

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