Pesce ya se puso el traje de Redrado

Según la interpretación oficial, la destitución está vigente y el único efecto cautelar es que el Ejecutivo no puede nombrar a un nuevo titular del Central hasta que el Congreso emita su opinión. El Golden Boy sigue resistiendo.
Martín Redrado dejó de ser el presidente del Banco Central. El fallo de la Justicia no cuestiona la vigencia de su destitución dispuesta por la Presidenta pero establece que el Poder Ejecutivo no puede nombrar a un nuevo titular de la entidad hasta que la Comisión Bicameral del Congreso expida su opinión. Según establece la Carta Orgánica desde ayer lo reemplaza en el vicepresidente del banco, Miguel Pesce. Sin embargo, Redrado todavía se considera a cargo de la autoridad monetaria. Su argumentación recurre a la supuesta ambigüedad de la sentencia del tribunal y se resiste a abandonar su posición hasta que los legisladores se pronuncien. En el Ministerio de Economía y los directores del Central que responden al oficialismo consideraron que su remoción volvió a estar vigente.

"Hay una sola interpretación del fallo: La destitución de Martín Redrado está firme. Por eso, como sostiene la Carta Orgánica, el ejercicio de la presidencia pasa desde hoy (por ayer) a Miguel Pesce. El único efecto cautelar del fallo es que el Ejecutivo no puede nombrar un nuevo titular del Central hasta que el Congreso emita su opinión", señaló a Página/12 una alta fuente del Banco Central. El artículo 13 de la ley orgánica establece que el vicepresidente ejercerá las funciones de titular de la entidad "en caso de ausencia o impedimiento o vacancia del cargo".

Pesce, quien ya había ocupado la titularidad del Banco cuando la Presidenta lo desplazó a Redrado por decreto, volverá a ocupar ese puesto hasta que finalice el proceso formal de remoción estipulado en la ley constitutiva de la entidad y se designe un nuevo banquero central. A pesar de sus orígenes radicales, el –nuevamente– flamante presidente interino de la entidad está vinculado a los funcionarios del gobierno más cercanos al ex presidente Néstor Kirchner. Cerca de Pesce comentaron que el funcionario "intentó notificar a Redrado, ya que en sus declaraciones públicas ponía en duda su desplazamiento, pero ya se había retirado. No es un procedimiento necesario, pero si el ex-presidente vuelve al Banco Central se lo notificará en ese momento". El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue más categórico al asegurar que "Martín Redrado no ingresa nunca más al Banco Central".

En su comunicado de prensa Redrado mostró la misma decisión y determinación que el oficialismo para conservar su puesto hasta que los legisladores emitan el dictamen necesario para que el Gobierno tome su decisión. De acuerdo con su interpretación, "la Cámara considera que no se ha producido el desplazamiento del presidente del Banco Central". Desde Economía apuntaron que "el comunicado del ex presidente del Central responde a alguien que no entiende o no quiere entender el lenguaje jurídico. Pero el fallo no deja lugar a dudas sobre su destitución".

El dictamen sostiene que la decisión de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, de convocar la Comisión Bicameral, apunta a "sanear" las omisiones legales que le permitieron a la jueza María José Sarmiento restituirlo en su cargo. Con ese argumento de la Justicia, Redrado entiende que existen defectos legales en el decreto que lo removió: "Solo puede sanearse aquello que tiene vicios. Por existir la voluntad de `sanear’ el acto que dispuso la remoción del presidente es suficiente cautela que no se designe, con carácter definitivo, su reemplazante hasta tanto se cumplimente con la participación legislativa". En el sector del Directorio que responde al oficialismo –6 de los 10 miembros– cuestionaron la lógica del razonamiento esgrimido por los asesores legales del desplazado funcionario: "Si la Cámara considera que Redrado no fue removido de su cargo y sigue siendo el presidente de la entidad, cuál es el sentido de prohibirle al Poder Ejecutivo que designe un reemplazante definitivo", apuntaron a este diario. La presidencia queda en manos de Pesce, quien ocupa el cargo por desempeñarse como vice ante la vacancia del puesto y no por designación del gobierno. Si el segundo hubiese sido Carlos Pérez –director cercano a Redrado– él hubiera sido el titular temporario.

"La única medida cautelar en pie es que el Ejecutivo no puede nombrar a un nuevo presidente definitivo, hasta que el Congreso opine y el mismo gobierno decida de acuerdo con lo establecido en la Carta Orgánica", insistieron en el Central. Desde su visión, la garantía que la justicia le otorga a Redrado es que no se nombrará con carácter definitivo a su reemplazante mientras se transite el camino formal establecido por la institución monetaria. Así, busca evitar que se ocupe el cargo y luego ante la emisión de la opinión de la Comisión Bilateral la Presidenta decida, por alguna razón, restituirlo. Los voceros habituales de Redrado se limitaron al comunicado y no quisieron explayarse sobre el tema.

Las decisiones administrativas y de política económica se seguirán tomando en el Directorio donde el oficialismo posee mayoría. El martes próximo volverán a reunirse los miembros del órgano de gobierno del Banco. La promoción de Pesce dejará vacante el cargo de vice que debería ocuparlo el director designado vicepresidente segundo.

Hoy ese puesto no lo detenta nadie y su nombramiento lo decide el Directorio. Seguramente esa decisión se tomará en la próxima reunión. El vicepresidente segundo será de vital importancia ya que, según lo establece la Carta Orgánica es necesario para sancionar "normas urgentes que no puedan esperar a la convocatoria del directorio". Ese tipo de regulación se requirió, por ejemplo, para decidir que se opere en el exterior con euros en lugar de dólares al momento de compensar algunas operaciones con socios comerciales para sortear el embargo dispuesto por el juez de Nueva York, Thomas Griesa.

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