Pesce llegó temprano y habilitó la cuenta, pero no llegó a girar fondos

Pesce llegó temprano y habilitó la cuenta, pero no llegó a girar fondos
En su breve lapso por la presidencia realizó el trámite que pedía el Gobierno.
Apenas llegó por la mañana al Banco Central como presidente interino y vicepresidente del Banco Central, Miguel Pesce logró ayer abrir la cuenta para que el Tesoro pueda disponer de los 6.965 millones de dólares que ordena el DNU, y que Martín Redrado se había negado a implementar. Pero las cosas se complicaron luego por las medidas cautelares y la "reasunción" de Redrado.

Según aseguran en el BCRA, como lo dispuso el ministro de Economía, Amado Boudou el pasado 22 de diciembre, Pesce logró registrar contablemente la operación de apertura de la cuenta Fondo Bicentenario, paso previo para el retiro de los fondos de las reservas internacionales.

La cuenta tiene dos subcuentas: una para el pago de los vencimientos con los organismos multilaterales (como Banco Mundial y BID) por 2.187 millones de dólares y otra para el pago de vencimientos con tenedores privados por 4.382 millones de dólares. Pero de las reservas internacionales no salió ni un solo dólar porque "Economía no hizo ningún retiro ni libró ningún cheque", según graficó un funcionario.

Como contrapartida, el BCRA dio ingreso en su activo al compromiso de pago del Gobierno: una Letra intransferible del Tesoro Nacional por 6.569 millones de dólares con vencimiento a 10 años. Concretamente el pagaré vence el 22 de diciembre de 2019.

Con la cuenta abierta, ahora el Secretario de Hacienda puede ir pidiéndole al Banco Central las divisas para ir haciendo los pagos.

La idea original del ministro Boudou era mostrar que tenía los recursos para pagar en caso de no lograr financiamiento y hacerlo valer en la operación de canje de la deuda. Pero luego se resolvió que el Fondo directamente pague los vencimientos y hasta realice algunos pagos por adelantado, a través de licitaciones, a cambio de un descuento. Claro está, toda esta estrategia fue pensada cuando aún no había la más mínima sospecha de la crisis que se desataría.

Hacia el mediodía algunos asesores plantearon la conveniencia de pasar los fondos disponibles al Banco Nación, pero las medidas cautelares conocidas en ese momento incorporaron nuevas incertidumbres. En relación a la ahora famosa cuenta Bicentenario, tras los fallos, lo que no se sabía era si estaba o no operativa, si había quedado congelada o anulada por la sentencia que suspende los efectos del DNU de Cristina Fernández y, si con la "reasunción" de Redrado, quedaba derogada la operación.

En el Gobierno consideran que Pesce actuó con el aval de la mayoría del Directorio y como presidente interino y lo que hizo tiene toda la validez legal, respaldado por el DNU y la Resolución del 22 de diciembre del titular de Economía, Amado Boudou. Y que las medidas cautelares no están firmes hasta que se pronuncie la Cámara.

Como anticipó en exclusiva Clarín el lunes pasado, y a pesar de que habían pasado más de dos semanas desde que Cristina Fernández de Kirchner había firmado el DNU, Martín Redrado no había ejecutado la medida de apertura de la cuenta porque no estaba convencido ni de la legitimidad ni de la conveniencia de pagar con reservas deudas que según el DNU en 2010 suman US$ 6.569 millones, pero que podrían casi triplicar esa cifra si el Gobierno lo requiere.

En cambio Pesce fue partidario desde el primer momento de abrir la cuenta con un argumento legal: el DNU tiene fuerza de ley mientras no sea rechazado por el Parlamento y los funcionarios del Banco Central, estén o no de acuerdo, están obligados a ejecutar la medida.

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