"Pescado podrido" en la investigación de El gitano

A principios de semana, un gran despliegue de las fuerzas de seguridad logró detener a El Gitano, un pesado delincuente especializado en salideras bancarias. En el operativo, un jefe del Grupo Halcón fue asesinado.
Se trataba del segundo intento por dar con los asesinos de un comisario de la Federal. Antes, "la Policía había vendido pescado podrido", confió una fuente policial a El diario.

El lunes a las 5 de la mañana, unos 25 efectivos policiales estaban apostados en el frente de la vivienda situada en Emilio Castro al 800, Haedo. Iban a buscar a Jorge Ricardo Tan, mejor conocido como El Gitano. Dos enormes rottweiler aler-taron al malviviente que venían por él. Por eso, llegó a desenfundar su pistola 9 mm y descargó las últimas 4 balas que le quedaban. Con gran acierto, tres impactaron en dos jefes del grupo Halcón.

La peor parte la llevó el oficial Sergio Sagasti de 30 años, quien integraba la fuerza de elite desde mediados de 2003: el primer disparo dio en el chaleco antibalas, pero el segundo en el rostro. Además, otra de las balas impactó en el chaleco del efectivo que encabezaba el segundo grupo que intentó reducir al malviviente.

Sagasti falleció 20 minutos después en el Instituto Güemes de Haedo. En ese mismo sitio, el comisario inspector de la Policía Federal, Carlos Serravalle, también dejó su vida en agosto de 2008. El hombre había extraído dinero de una entidad bancaria y más tarde fue ultimado a balazos por la banda que integraba El Gitano, según estima la Justicia.

Luego del feroz tiroteo se logró la detención del delincuente y de su pareja, una menor de 17 años que tenía un permiso judicial de sus padres para convivir con El Gitano de 38. Curiosamente, personal de Policía Científica dio con la mujer una hora y media después de comenzado el allanamiento ya que se encontraba escondida debajo de la cama. Además, El diario pudo saber que uno de los perros quedó en custodia de la Municipalidad, mientras que el otro aún no apareció.

En la misma madrugada del allanamiento, el fiscal Miguel Tarnoski de la UFI Nº 5 ordenó otros cuatro operativos: en Ciudad Oculta (Mataderos) detuvieron al supuesto cómplice Fernando Vera (27), alias El Topo, señalado como el asesino de Serravalle; en Lomas del Mirador (La Matanza) cayó Ricardo Barati, el "entregador" y encargado de "marcar" a las víctimas; también lograron dar con la Toyota Hilux que el grupo usaba para las salideras.

Pescado podrido

Esa no fue la única hipótesis que manejó la UFI Nº5. Fuentes judiciales detallaron a El diario que meses atrás "la policía había aportado datos que desviaron la investigación". Primero, se siguió la pista de una supuesta entregadora que habría sido registrada por las cámaras de seguridad del banco. Los datos coincidirían con una mujer con antecedentes criminales y con varias propiedades en el partido de Merlo.

Además, otro hombre apodado El Diablo (de zona sur) fue sindicado como la pareja de esta mujer y supuesto cómplice del asesinato. Ambos estuvieron un tiempo presos hasta que apareció la verdadera clienta de la entidad financiera y se cayó la hipótesis.

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