La pesca artesanal continúa arrojando magros resultados

En un marco de escasez de peces, la temporada de anchoíta fue un verdadero fracaso. Las lanchitas amarillas, algunas de las cuales están realizando tareas de exploración, vuelven a la banquina sólo con pescadilla.
Hace ya unos cuantos meses que los propietarios de las lanchitas amarillas -integrantes de la Sociedad de Patrones Pescadores- dejaron de obtener los beneficios que la pesca artesanal les reportó en otros tiempos.

La depredación de los recursos ictícolas que han venido ocasionando los barcos de gran porte redujo sensiblemente los cardúmenes que se localizan en inmediaciones de la costa marplatense.

En ese contexto, salir a probar suerte no resulta demasiado tentador ya que muchas veces el pescado que se obtiene apenas si alcanza para cubrir los gastos que se originan con la puesta en marcha de las embarcaciones.

Aún así, hay patrones que están dispuestos a asumir el riesgo y zarpan ilusionados con obtener un rendimiento que les permita hacer alguna diferencia.

Sólo pescadilla

Del total de lanchas amarillas que conforman la flotilla local, que en la actualidad no llega al medio centenar, ayer hubo una veintena que partió de la banquina chica y desarrolló actividades que fueron visibles a los ojos de quienes transitaron por la costa de la ciudad.

El tendido de redes permitió capturar casi exclusivamente pescadilla, aunque en una cantidad inferior a la esperada; en el tramo final de la zafra, la anchoíta, que en los dos últimos meses arrojó un pobre rendimiento, volvió a estar ausente.

En cuanto a las perspectivas para el futuro inmediato, los tripulantes de las tradicionales lanchitas amarillas consideran que la caballa (magrú), que en la costa bonaerense aparece durante el período estival, va a ser la variedad que aún en un marco de escasez alentará, si bien durante un breve período, las mayores esperanzas.

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