A pesar de los radares, en la Autovía 2 siguen sin respetar las velocidades máximas

Según un muestreo oficial, en la primera quincena casi el 80% de los automovilistas cometió esa infracción. En el Gobierno estiman que podrían ser multados unos 150.000 conductores.
La ansiedad puede más que las advertencias, los carteles o incluso la amenaza de multas. En la primera quincena de enero, casi el 80% de los automovilistas que usó la Autovia 2 se excedió en los límites de velocidad, que se controlaron con los nuevos radares instalados este verano.

De acuerdo con un muestreo difundido por el Gobierno bonaerense, sobre 19.985 vehículos (de un total de 425.000 que utilizó ese camino desde el 1° de enero hasta el viernes) sólo 4.317 (21%) respetó la velocidad establecida en los carteles de señalización que indicaban máximas de 60 y 80 kilómetros por hora. El 40,9% se pasó por cuestiones "típicas de manejo", y por eso no van a ser multados. Y 7.494 automovilistas (el 37,4%) pensaron que la ruta era un autódromo: llegaron a superar en más de 90 kilómetros los topes permitidos. Estos sí van a ser multados y, si se mantiene la proyección de la muestra, las autoridades calculan que serán unos 150.000 conductores.

En la Provincia, la medición por cinemómetro en rutas está habilitada desde diciembre del año pasado. El Gobierno compró 140 radares fijos y 40 móviles y los desplegó sobre los principales caminos de acceso a lugares turísticos.

A dos semanas del debut, los técnicos que operan los sistemas electrónicos extrajeron de los discos rígidos de los radares de la Autovía 2 los primeros datos. Es la misma información que tendrán los jueces para aplicar las multas (ver Las multas...).

Los aparatos relevados están ubicados en puntos estratégicos. La mayoría se encuentra en los accesos a alguna de las ciudades que atraviesa la Autovía 2. Por eso, el máximo permitido es de 80 kilómetros por hora. También los instalaron en zonas urbanas, donde la tolerancia es de 60 kilómetros por hora. Antes de cada equipo se colocó un cartel azul con letras blancas que indica "fiscalización de velocidad". Pero sólo dos de cada diez veraneantes hace caso a la advertencia.

"Necesitamos que la gente se sume a nuestra campaña de seguridad vial. La mayor parte de los accidentes se registra en zonas rectas, por exceso de velocidad", explicó a Clarín el gobernador Daniel Scioli.

En Buenos Aires los radares estuvieron prohibidos por 10 años. Los responsables de los operativos de control de verano no tenían entonces manera de verificar la velocidad de los turistas. Hace un mes, Clarín publicó los resultados de una prueba con radares previa a la habilitación por ley. Demostró que el 90% se pasaba en los limites permitidos. Ahora, bajó un poco. Pero no parece suficiente

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