A pesar del poco vino existente sigue la especulación.

A pesar del poco vino existente sigue la especulación.
El stock existente marca que superado el 1 de junio no quedará vino para más de dos meses de despachos. De todos modos, el mercado sigue planchado a pesar de los esfuerzos realizados por el Gobierno, el precio de la uva no levanta cabeza.
“Con el vino que queda en el mercado, si fuera otro año, los bodegueros estarían sacándose los ojos por la uva”, dijo un conocido enólogo con vasta experiencia en el mercado vitivinícola.

Entonces, ¿qué es lo que está pasando? Si se hace un análisis a priori, no es más que especulación sobre qué es lo que puede ocurrir. Por otro lado, algunos operadores sostienen que “a río revuelto ganancia de pescadores”, por lo que de momento no mueven un solo pelo para mejorar las condiciones del mercado.

Desde el Gobierno se lanzaron programas de asistencia financiera a los hombres del sector productivo e impusieron un precio de referencia de 0,55 pesos. Sin embargo, de momento no alcanza para que haya una movida en positivo. En este mercado de locos, donde no hay vino y existe menos volumen de uvas, todos esperan que es lo que puede pasar. Sólo se escuchan voces de sectores disidentes a la política vitivinícola actual que hablan de la baja rentabilidad.

Al analizar las existencia de vinos en la provincia se observa que al mes de diciembre habían 1.287.834 hectolitros de vinos en todo concepto, algo así como 120 millones de litros, lo que proyectado al mes de junio, época en que se liberan los vinos nuevos, quedarían caldos para no más de dos meses. En este volumen habrían vinos con problemas que requieren de los nuevos para hacer cortes y estar en condiciones de venderse. Hay que marcar que la provincia en promedio despacha por mes unos 12 millones de litros.

Tiempo de malos precios

Con este esquema complicado, en la actualidad no se está ofreciendo más de 0,50 ó 0,60 pesos por el kilogramo de uva -en su mayoría varietales-.

Pero otro detalle que se conoció es que muchos bodegueros, al igual que mosteros, están recibiendo la uva a los productores con la promesa de pagarles un promedio del precio al final de la temporada. Esto no significa más que una treta para mantener el precio bajo.

En la actualidad se están haciendo muy pocas operaciones por uva al contado. Esto lleva a que los productores que en muchos casos no cuentan con financiamiento, tengan que aceptar lo que hay.

Mientras tanto, son cuatro o cinco los que siguen manejando el mercado, a pesar de las protestas y las intervenciones políticas.

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