A pesar de la crisis, los que menos ganan continúan endeudándose

A pesar de la crisis, los que menos ganan continúan endeudándose
Quienes tienen ingresos menores a los $ 3.000 siguen pidiendo préstamos para saldar necesidades concretas.
Más allá de la crisis financiera internacional, los mendocinos con ingresos mensuales menores a $ 3.000 no han dejado de tomar créditos personales, con la diferencia de que ahora son para necesidades concretas y no para consumo masivo. En tanto, la población de mayores recursos ha disminuido considerablemente la demanda de créditos personales en los últimos 5 meses, tal como lo indican los referentes del sector.

Los préstamos personales que incluyen a las tarjetas de crédito fueron una de las principales herramientas que logró un gran protagonismo en los últimos años ya que impulsaron el crecimiento económico. Sin embargo, el panorama para estos instrumentos ya no es tan alentador, ya que ahora la gente se endeuda cuando tiene una necesidad impostergable; si no, directamente no pide préstamos.

"La debacle mundial de setiembre y octubre pasado prácticamente no nos ha afectado el volumen de préstamos concedidos, ya que son montos bajos cercanos a los $ 2.000 mensuales; sólo en ciertas ocasiones pueden llegar a ser cercanos a los $ 9.000", resaltó Alejandro Bartolomeo, gerente comercial de la Empresa Montemar, firma que tiene como clientes a aquellos que ganan entre los $ 1.000 y $ 3.000 por mes.

Por su parte, Jorge Salvat, gerente de Préstamos SA, cuyos clientes son empleados públicos, que en promedio ganan $ 1.200 por mes, y jubilados, que tienen un ingreso mensual de $ 1.000 en promedio, recalcó que "si se compara enero de este año respecto al mismo mes de 2008 hay una retracción del 15% en el volumen de préstamos personales. Los que tienen mayores ingresos son los que han pedido menos crédito y un motivo de esto es porque han decidido irse menos días de vacaciones".

En tanto, Ángel Eyo, gerente zonal del Banco Nación, indicó que "no hay disminuciones en las operaciones con tarjeta Nativa, ya que se debita directamente del sueldo mensual de los clientes. Los que tienen menos ingresos están consumiendo sólo lo necesario, a diferencia de varios meses atrás".

De esta manera las personas de menor poder adquisitivo en Mendoza no han dejado de tomar créditos personales porque necesitan ese dinero para las compras que son indispensables, destacan los referentes locales.

En este sentido, el representante de Montemar resaltó que "en diciembre pasado y en enero de este año los préstamos se demandaron para cuestiones de primera necesidad o para requerimientos concretos, como son los gastos escolares y también por salud. En diciembre de 2007 y enero de 2008 los préstamos se destinaban más a consumo superfluo como ser esparcimiento".

Por su parte, Salvat especificó que "la gente de menos recursos sigue pidiendo porque lo necesita para subsistir, como son los gastos para alquileres o los impuestos".

Otra entidad local, que no quiso dar a conocer su nombre, y que concede préstamos personales a aquellos que no ganan más de $ 1.500 por mes, como es el caso de los empleados públicos y de comercios, señaló que "estamos trabajando exactamente igual que antes de la crisis. La diferencia es que ahora piden para pagar deudas y antes los préstamos eran para electrodomésticos. Tampoco han pedido plata para vacaciones".

El contexto mundial de despidos masivos en compañías importantes de países desarrollados, ha repercutido en las financieras locales quienes temen que este fenómeno se globalice y repercuta en sus clientes. Ante este panorama las entidades prefieren tomar precauciones a la hora de prestar a los privados, que tienen menos estabilidad laboral respecto a los empleados estatales o a los jubilados.

Por lo tanto, para el segmento de personas que no superan los salarios mensuales de $ 3.000 y que son los jubilados o empleados públicos, las entidades financieras indican que no han cambiado los requisitos ni los costos de los préstamos.

En este sentido, Eyo resaltó: "Nativa (principalmente para empleados públicos) no ha cambiado la tasa de interés anual que es cercana al 21%; continúan las 12 cuotas sin interés, además de las promociones y descuentos, incluso con la tarjeta se pueden acceder a los programas oficiales de aumento del consumo".

A pesar de que no se percibe un retroceso en la demanda de créditos por parte de la población de menos recursos, los referentes locales consultados coinciden en que aún los efectos de la crisis no se hacen notar, por lo que dentro de unos meses se podrían resentir los préstamos personales.

Más ganan, menos piden

Para aquellos mendocinos que tienen ingresos mensuales mayores a $ 3.000, Bartolomeo indicó que "en esta categoría hay más retracción a pedir préstamos, sobre todo en lo que son las tarjetas".

En tanto Eyo, sin especificar los valores, dijo que "en el caso de los préstamos hipotecarios, que son personales, se registra un menor volumen de operaciones en los últimos meses". Federico Arias, de Provencred, cuyos clientes son de recursos mayores, advirtió que "en noviembre último los créditos personales cayeron un 30% anual".

A nivel nacional también el volumen de préstamos personales para el sistema financiero en general desaceleró su crecimiento, ya que aumentó un 31,5% y fue menor al de 2007 que alcanzó el 38,2% anual. Además en el último semestre de 2008 la tasa de crecimiento mermó mucho más alcanzando el 7,9% respecto del mismo período de 2007.

Lo que se puede percibir es un cambio de actitud en este segmento, ya que la incertidumbre respecto a su ingreso futuro ha implicado que la gente prefiera ahorrar antes que gastar o endeudarse.

Por su parte, Juan Carlos Rivera, gerente regional del Banco Credicoop, resaltó que "aparte de la crisis internacional, la gente no tiene capacidad de endeudamiento ilimitado si los ingresos no aumentan al mismo compás. Por eso es que hay menor crecimiento de los préstamos".

Los costos par tomar préstamos para este segmento sí se han incrementado. En el caso de las tarjetas han desaparecido prácticamente todos los planes de 12 cuotas sin interés que antes estaban en pleno auge. Hoy es común encontrar sólo hasta 6 cuotas sin interés, como es el caso de las grandes tarjetas (Visa y Mastercard).

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