A pesar del calor una multitud vivió el Tinkunaco con emoción y fe

Minutos antes de las 12.00 fieles, devotos y otros espectadores se hicieron presentes en la plaza principal para ser parte del encuentro religioso más importante del año.
El 31 de diciembre, una vez más, la plaza principal fue testigo del encuentro más importante del año; frente a ella y a las puertas de la Casa de Gobierno reafirmó su mandato el Alcalde de La Rioja.

El Tinkunaco, que revive un hecho histórico de 1.593 cuando españoles y aborígenes alcanzaron la paz, convoca a miles de católicos y peregrinos o turistas que no dejan de asombrase ante la masiva demostración de fe.

En la San Francisco

ajo los ardientes rayos de sol a las 11.34 la imagen del Niño Alcalde, junto a sus Aillis, partió de la Iglesia San Francisco al encuentro del patrono.

a banda de San Francisco encabezó la procesión y tras ella la imagen de San Francisco, quien con su música y oración logró la paz entre los españoles y los diaguitas, anticipaba la llegada del Niño Alcalde. Fue en ese instante cuando se escucharon las primeras bombas.

lgunos seguidores del Niño acompañaron su andar hasta el encuentro frente a la Casa de Gobierno; mientras que otros se adelantaron y buscaron en mejor lugar para disfrutar de la fiesta.

delantando su andar, San Francisco a las 11.45 se ubicó frente a la Casa de Gobierno para así facilitar la llegada del Niño Alcalde.

sí 11.48 el Príncipe de la Paz, apostado en la esquina de 25 de Mayo y Pelagio Baltazar Luna, retomó su camino.

En la Catedral

as lecturas bíblicas y los cantos fueron el marco para que a las 11.52 apareciera desde el ingreso de la Iglesia Catedral la cruz procesional, que antecedió a la imagen de San Nicolás de Bari. Tras la cruz se ubicaron los diáconos, religiosos y sacerdotes.

inalmente, a las 11.53 hizo su aparición el patrono de los riojanos. Esto significó la algarabía de los presentes, campanadas, bombas y un sin fin de ¡Viva San Nicolás!

uego fue el turno de la Banda de la Policía de la Provincia que entonó las estrofas del Himno de San Nicolás, mientras la imagen iba al encuentro. Una vez finalizado éste fue el turno del Carnavalito del Niño Alcalde.

Las genuflexiones

En este instante el encuentro ya se podía palpitar en cada uno de los corazones de los católicos presentes.

No obstante, aún no era el momento del encuentro; pero sí de las tres genuflexiones, un momento interno donde cada uno realizó sus peticiones.

En la primera se reconoció en el Niño Alcalde al Hijo de Dios. En la segunda, se reconoce al Niño Alcalde al Rey, dueño de la vida y de la muerte. Mientras que en la tercera y última genuflexión, la feligresía reconoció en el Niño Alcalde al Hombre, nacido en el portal del Belén.

Y llegó el momento. Exactamente a las 12.03 se festejó el encuentro de la imágenes y el pueblo respondió con Vivas, bombas, cantos y saludos.

En más de un rostro de los presentes, la emoción se manifestó con una tímida lágrima que dio fe de la religiosidad.

Las llaves

Tras el encuentro, el Obispo Roberto Rodríguez perfumó a las imágenes con incienso. Y así le siguió el saludo de la paz.

Un saludo, que en teoría, debería significar el olvido de las diferencias y la renovación de las relaciones. Algunas de las autoridades lo entendieron y otros prefirieron no hacer caso al olvido de las diferencias.

La ceremonia continuó con la entrega de la llave de la Ciudad, tallada en madera con aplicaciones de plata, por parte del intendente, Ricardo Quintela, al Niño Alcalde.

El intendente, sucesor de los antiguos Alcaldes españoles, entregó al Niño Alcalde, en manos del Inca, la llave de la Ciudad, símbolo de su autoridad.

Este acto representa el reconocimiento del Gobierno de los hombres, al Gobierno de Dios, regidor supremo de la creación.

A las 12.11 las imágenes comenzaron a desplazarse al Santuario de San Nicolás de Bari. Y San Francisco regresa a su iglesia.

Antes de ingresar a la Catedral el reconocido músico Kike Álamo interpretó el Tinkunaco.

Violencia

A pesar del sutil aroma colonial, que despierta personajes memorables, y renacen costumbres que se creían perdidas por el paso del tiempo la violencia no quedó de lado ni siquiera durante la fiesta religiosa.

Personal identificado como de Ceremonial, impidió y entorpeció en todo momento el trabajo de los fotógrafos. Con malos modos y amenazas de por medio dificultaron el trabajo que año a año realizan los profesionales de los medios gráficos.

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