A pesar de la caída en las ventas, en las mueblerías no hay lugar para el pesimismo

Consultados por este medio, los comerciantes afirmaron que apelan a distintos mecanismos para mantener el nivel de actividad. La zona sigue aportando un gran caudal de clientes
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de muebles para el hogar cayeron, medidas en unidades, un 5 por ciento comparando agosto de 2009 frente al mismo mes del año anterior.

Asimismo, cabe señalar que el parámetro era bajo en relación a otros períodos porque en muchas localidades en agosto de 2008 ya se estaban sintiendo con gran intensidad los coletazos del conflicto entre el Gobierno y el campo, iniciado en marzo de ese año.

Con esos datos en la mano, y la finalidad de conocer el desempeño de un sector que reviste su importancia en la ciudad, este matutino consultó a tres mueblerías locales, dirigidas -según afirmaron desde cada negocio- a distintos segmentos del público consumidor.

A pesar de la complejidad que vive el sector comercial villamariense -que se evidencia en la proliferación de salones desocupados en la zona céntrica- cada uno de los entrevistados manifestó que utiliza distintas técnicas para mantener el nivel de actividad. Y que si bien indudablemente ésta decreció, en el sector no hay espacio para el dramatismo.

Dentro del rubro cada negocio está focalizado en captar la demanda de distintos clientes. En ese sentido, Jorge Ansalone, propietario de la tradicional mueblería La Gioconda, destacó que "hay que dividir el análisis según el tipo de mueblerías. Hay mueblerías que apuntan a un target que tienen ingresos que superan un sueldo de ley, por ejemplo un gerente de banco. Ese es un cliente. El nuestro va desde un empleado hasta un gerente, pero en menor escala".

El comerciante -no le gusta que lo llamen empresario- añadió que "personalmente siento que a lo mejor estoy vendiendo mucho por el momento que vivimos. No estamos en una isla, no podemos pretender vender lo mismo que dos años atrás, nos toca a todos. Pero a pesar de eso para mí el momento es bueno. Villa María todavía está bien y si la rueda continúa girando también nos ayuda a nosotros".

El secreto para Ansalone es mantener un equilibrio entre precio, calidad y servicio: "Cuando se logra que te atiendan bien, que el precio no esté descolgado en relación al resto y que el producto no tenga problemas, me parece que hay variantes para implementar. Todo está inventado, pero todavía hay cosas para hacer. Me gusta la publicidad agresiva y estoy convencido de que la publicidad es una muy buena herramienta para potenciar las ventas".

Completó la idea diciendo que "uno puede tener el mejor empleado, pero si yo compro a mal precio a él no le va a servir. Y al revés, puedo comprar al mejor precio pero si la atención es mala tampoco voy a vender. Me parece que la vigencia de mi negocio está en saber qué necesita el cliente; el capital no es la cantidad de muebles en depósito sino la persona que te hace el favor de entrar al negocio".

Ariel Díaz, de Muebles Argentinos, se refugia para campear la situación en la posibilidad de hacer muebles a medida con rápida entrega, merced a la relación que mantiene con la fábrica que lo provee.

"Específicamente dentro del rubro muebles de pino, roble y algarrobo macizos, nosotros tenemos una posibilidad casi única, que es la fabricación directa de cualquier modelo, siempre dentro de estas maderas. Allí marcamos una diferencia, porque cuando le decís a la gente que un amoblamiento de cocina se lo entregás en ocho o diez días no lo puede creer. Ese es nuestro punto de inflexión. El tema es tratar de atraer a un público que específicamente venga a buscar dentro de esas maderas macizas un mueble personalizado".

De todas formas, consideró que "eso no quiere decir que tengamos ventas superlativas por esta situación. Todos estamos envueltos en la misma; con colegas dentro del mismo rubro, por ejemplo en algarrobo, notamos que cuando se mueve lo sentimos todos, igual que cuando se frena. Pero esa es la diferencia que nosotros tratamos de imponer frente al resto".

Además, realizan algunas acciones de marketing para intentar potenciar el movimiento. "Tratamos de ingeniarnos y hacer una oferta con muy buenos precios de contado; cada tres o cuatro meses analizamos cuáles son los productos sobre los que más nos consultó el público y en base a eso armamos una propuesta con combos".

Jorge Escudero, encargado de la mueblería Luis Colombano, destacó que por el tipo de público al que se dirigen la situación no es sencilla.

"Nosotros tenemos sillas que por ahí cuestan 600 pesos y sé que hay otras de 200 pesos o menos. Por supuesto que hablamos de productos distintos, pero la diferencia es importante. En nuestro caso, trabajamos mucho con medidas especiales y hacemos acá el lustre y teñido".

"Como contamos con muchos clientes, -acotó- en el sistema tenemos unos 3.000 cargados, nos saben traer una muestra con el color de un mueble y nosotros le hacemos lo que necesite en base a eso".

Sostuvo también que desde la crisis del campo la caída en las ventas es muy importante, pero que en relación al año pasado se viene manteniendo, con diferencias entre un mes y otro.

"Este julio fue bastante bueno, no así agosto. Es como todo, lo sabemos también por los proveedores, que por ahí intentan mandar lo que uno no necesita porque lo tienen de antes. Nosotros trabajamos con fábricas de Santa Fe que venden mucho en provincia de Buenos Aires y la parte sur se les cayó totalmente. Pero de todos modos supongo que esto se recuperará; pienso que cuando se solucione todo este choque va a terminar el tema. No están paradas las ventas, pero están sentidas".

Ariel Díaz indicó que en su caso particular desde el año pasado las ventas se incrementaron hasta el mes de julio.

"A pesar de los problemas con el campo hasta ese mes hubo ventas muy importantes. En algunos meses superaron nuestras expectativas. A partir de agosto del año 2008 hasta febrero de 2009 comenzaron a decrecer y se mantuvieron en un ritmo estable, pero siempre hay alguna incertidumbre para llegar a cumplir los objetivos propuestos. No es grande la caída, pero por ahí terminamos salvando el mes los últimos tres días".

La zona

Todos los consultados por PUNTAL VILLA MARÍA resaltaron el valor que significa para sus negocios la región que circunda a la ciudad.

"Cerca del 67 por ciento de las ventas corresponden a gente que viene de los pueblos. Y eso se incrementa en fechas puntuales, como Navidad, Fin de Año o Día del Niño", indicó Ansalone.

Jorge Escudero aportó que en el caso del negocio que regentea la zona representa la mitad de las ventas mensuales; en lo que respecta a las formas de pago, prefieren abonar de contado.

"La gente de la zona no usa cheques y muy poco las tarjetas de crédito. Generalmente deja el 50 por ciento de seña cuando encarga el trabajo y paga el resto al recibir la mercadería", explicó.

Comentá la nota