Perspectiva agroclimática para La campaña agrícola 2009/2010

El océano Pacífico Ecuatorial exhibe un proceso de calentamiento que indica que se está produciendo la etapa de madurez de un episodio de "El Niño"
"El Niño" constituye la fase cálida del fenómeno de "El Niño Oscilación del Sur" (ENSO). Usualmente, este fenómeno alcanza su máxima intensidad hacia el día de Navidad, circunstancia a la que debe su nombre (por el "Niño Jesús"). Los episodios bien desarrollados producen lluvias por encima de lo normal desde noviembre hasta marzo en el sur del Brasil, el este del Paraguay, el Uruguay, el este de la Región del Chaco, la Mesopotamia y la Región Pampeana. Por el contrario, el NOA y gran parte de Cuyo observan precipitaciones bajo lo normal.

No obstante, la evolución del presente episodio de "El Niño" apunta a apartarse considerablemente de lo normal, debido a que su desarrollo está siendo perturbado por un complejo de factores anómalos (Figura 1).

1. El Atlántico Subtropical se encuentra por encima de su temperatura normal, adicionando vigor a "El Niño". Esta combinación produce precipitaciones muy por encima de lo normal en todo el Sur del Brasil, el este del Paraguay, el norte de la Mesopotamia y el Uruguay, aportando grandes volúmenes de agua a la Alta Cuenca del Plata y determinando la crecida de los grandes ríos.

2. El Pacífico Sur presenta un dipolo térmico, con un área cálida, sobre su margen asiática, y un foco frío sobre su margen americana. Este sistema provoca fuertes vientos del sudoeste, que impactan sobre la Cordillera Austral, donde descargan su contenido de humedad, provocando tormentas fuera de época. Posteriormente, continúan su recorrido como vientos secos y frescos, afectando negativamente al régimen hídrico del sudoeste del área agrícola nacional.

3. El Atlántico Sur presenta un foco frío. Si bien el mismo se encuentra en disipación debido al aporte de aguas cálidas que llega desde el norte, su acción residual continuará reduciendo las precipitaciones sobre el norte de Río Negro, el sur de La Pampa y el sudoeste de Buenos Aires.

Debido a la influencia de estos factores anómalos, el desarrollo de "El Niño" no se estabilizó hacia Navidad, según es lo usual, sino que continuará incrementando su vigor durante unos dos meses adicionales, alcanzando su máxima intensidad hacia el mes de febrero.

Por esta causa, el fenómeno no se disipará hacia marzo de 2010, lo cual hubiera sido el comportamiento normal, sino que conservará su categoría de "El Niño" por lo menos hasta junio de 2010 (Figura 2).

Cabe mencionar que desde que el fenómeno empezó a ser citado en las crónicas históricas hacia comienzos del siglo XVII, sería la primera vez que su proceso se continúa en el año climático siguiente. De cumplirse esta previsión, ello representaría la ocurrencia de dos episodios consecutivos de "El Niño", situación que nunca se ha dado hasta el presente.

RÉGIMEN TÉRMICO

En lo que hace al régimen térmico, se espera que el promedio de temperatura se mantenga algo por encima de lo normal, debido a que los vientos del norte que soplan durante los episodios de "El Niño" aportarán calor al mismo tiempo que proveerán la humedad necesaria para que se produzcan precipitaciones.

Las temperaturas por encima de lo normal generarán una elevada evapotranspiración, que podría retardar la recarga de humedad de los suelos, por lo cual resulta recomendable un cuidadoso control de las malezas.

Paralelamente, se incrementará considerablemente el riesgo de olas de calor con posibles golpes de sol que, al mismo tiempo, incrementarán la evapotranspiración, perjudicando el equilibrio hídrico de los cultivos. En las zonas del sudoeste de la Región Pampeana, que aún sufren sequía, el impacto de estas adversidades será de gran importancia.

El riesgo de heladas tardías puede darse por finalizado en casi toda el área agrícola nacional, si bien las zonas afectadas por sequía del sudoeste de la Región Pampeana, podría observarse algunos episodios extremadamente tardíos debido a que su estado lo favorece (Figura 3).

Tampoco debe pasarse por alto el riesgo de heladas tempranas en el otoño próximo, las cuales podrían afectar especialmente a los cultivos estivales de ciclo largo sembrados en forma tardía (Figura 3).

RÉGIMEN HÍDRICO

En cuanto a la distribución geográfica de las precipitaciones, se observará marcadas anomalías, causadas por el fuerte contraste entre la franja ecuatorial de los océanos Pacífico y Atlántico, la cual se encuentra por encima de su temperatura normal, y la franja polar de los mismos, la cual se encuentra por debajo de su temperatura normal, lo cual perturbará significativamente el patrón de circulación atmosférica (Figura 4):

- Sobre el Litoral Fluvial Argentino y las zonas aledañas del Paraguay y el Brasil se observará una fuerte circulación del nordeste, que aportará abundante calor y humedad, favoreciendo la formación de precipitaciones de gran intensidad y frecuencia, con numerosos episodios de tormentas severas, con granizo y vientos.

- Sobre las aguas del Río de La Plata se observará frecuentes vientos del sudeste que aportarán aire templado húmedo a las zonas cercanas a las costas.

- Sobre el Noroeste Argentino se mantendrá una fuerte circulación del norte, proveniente de la Amazonia Brasileña, que aportará abundante calor y humedad, favoreciendo la formación de precipitaciones de gran intensidad y frecuencia, con numerosos episodios de tormentas severas, con granizo y vientos. Cabe mencionar que en los episodios de "El Niño", este sistema de vientos suele reducir su actividad pero, en el presente, parece destinado a alcanzar un vigor superior al normal.

- Sobre el sur de Chile y el sur de Argentina se mantendrán fuertes vientos del sudoeste, provenientes del Pacífico Sur. Debido a su origen oceánico, estos vientos llegarán al continente cargados de humedad, pero agotarán su carga al producir fuertes tormentas sobre la Cordillera Austral. Por esta causa, llegarán al sur del área agrícola nacional como vientos secos y fríos, que provocarán descensos térmicos considerables, pero no generarán precipitaciones.

Debido a ello, la distribución de lluvias será, aproximadamente, la siguiente (Figura 5):

- El este de la Región del Chaco, el extremo nordeste de la Región Pampeana y el norte y el centro de la Mesopotamia observarán precipitaciones muy superiores a lo normal, con riesgo de numerosas tormentas severas, con granizo y vientos y posibles anegamientos.

- El centro de la Región del Chaco, la mayor parte de Santa Fe, el extremo nordeste de Buenos Aires y el sur de la Mesopotamia observarán precipitaciones moderadamente superiores a lo normal, con frecuentes tormentas severas, con riesgo de granizo y vientos y posibles anegamientos.

- El este del NOA, el extremo oeste de la Región del Chaco, el este de Córdoba, el sudoeste Santa Fe y el norte de Buenos Aires observarán precipitaciones levemente superiores a lo normal, con moderada frecuencia de tormentas severas, con riesgo de granizo y vientos y posibles anegamientos.

- El área agrícola del centro del NOA observará precipitaciones cercanas a lo normal, con posibles tormentas localizadas severas, con alta incidencia de granizo y vientos y posibles anegamientos y desbordes de los ríos. Lo mismo sucederá sobre el oeste de Córdoba, el este de San Luis, el norte de La Pampa y el centro-norte de Buenos Aires.

- El oeste del NOA, el oeste de San Luis, el extremo oriental de Mendoza, el centro de La Pampa y el centro-sur de Buenos Aires observarán precipitaciones levemente inferiores a lo normal, si bien es de temer una incidencia de tormentas graniceras superior a lo normal, debido al elevado calentamiento de la superficie.

- El extremo oeste del NOA, el centro-este de Cuyo, el sur de La Pampa y el sudoeste de Buenos Aires observarán precipitaciones moderadamente inferiores a lo normal, por lo cual es de temer que la reposición de las reservas de humedad de los suelos no se complete en su totalidad. No obstante, se presentará el riesgo de tormentas localizadas severas, con granizo y vientos.

- El centro-oeste de Cuyo, el norte de Río Negro, el extremo sur de La Pampa y el extremo sur de Buenos Aires observarán precipitaciones muy inferiores a lo normal, por lo cual es probable que la sequía continúe, si bien no pueden descartarse episodios aislados de tormentas localizadas severas, con riesgo de granizo y vientos.

- El extremo sudoeste de Cuyo, el norte de Neuquén y el centro de Río Negro observarán precipitaciones moderadamente inferiores a lo normal. Esta mejoría con respecto a la franja situada más al nordeste se deberá a la proximidad de esta zona al núcleo de tormentas cordilleranas.

- El centro de Neuquén y el sur de Río Negro observarán precipitaciones normales.

- El sur de Neuquén y el extremo sur de Río Negro observarán precipitaciones levemente superiores a lo normal.Por estas causas, es muy probable que la mayor parte del área agrícola nacional continúe desarrollando un escenario a excesos hídricos. Sólo Cuyo, el ángulo sudoeste de la Región Pampeana y el norte de Río Negro continuarán afectados por precipitaciones inferiores a lo normal (Figura 6).

PANORAMA DE RIESGOS

El calor y las precipitaciones por encima de lo normal que se espera durante la campaña en curso darán condiciones conducentes para el desarrollo de las malezas y los ataques de plagas y enfermedades, determinando la necesidad de un cuidadoso y continuado control.

Las tormentas localizadas severas, con granizo y vientos, alcanzarán una frecuencia superior a lo normal, haciendo conveniente la toma de coberturas de seguros.

Las condiciones de fuertes excesos hídricos que se prevé para la etapa final de los cultivos de verano reducirán los días laborables, dificultando considerablemente el avance de las tareas de cosecha, por lo que debe planificarse cuidadosamente este aspecto.

La posibilidad de que las precipitaciones otoñales se extiendan más allá de su momento normal de finalización, unida a los fuertes excesos hídricos que presenta la mayor parte de la Cuenca del Plata y sus áreas aledañas, presagia el peligro de inundaciones capaces de provocar considerables daños.

Asimismo, la presencia de un vigoroso sistema emisor de vientos ubicado en el Pacífico Sur, genera cierto riesgo de heladas tempranas, que podrían afectar a los lotes de siembra muy tardía.

Por su parte, es de temer que el ángulo sudoeste del área agrícola nacional (sur de La Pampa, sur de Buenos Aires norte de Río Negro) continúe sufriendo precipitaciones inferiores a lo normal. Sobre esta zona, el riesgo de heladas tempranas será particularmente severo, ya que los suelos secos no lograrán atemperar la intensidad de las irrupciones de vientos fríos del sudoeste que pueden preverse desde mediados del otoño 2010 en adelante.

CONCLUSIÓN

Se presenta una situación que exige el máximo cuidado en la toma de decisiones y en su puesta en práctica, ya que se conjuga una difícil situación económica y política con una evolución sumamente perturbada del agroclima.

No obstante, el proceso agroclimático previsto durante la campaña agrícola 2009/2010 puede dar inicio a un período favorable para la producción agropecuaria, ya que las reservas de humedad que serán aportadas por las lluvias abundantes, que se esperan hacia el fin del verano, darán condiciones favorables para la implantación de la cosecha fina 2010 y, si se las administra con cuidado, facilitarán la siembra de la cosecha gruesa 2010/2011.

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