Por la personería gremial

Trabajadores de Metrovías que se quieren separar de la UTA reclamaron para que el Ministerio de Trabajo reconozca un nuevo sindicato. La empresa dijo que intentó brindar un servicio de emergencia, pero que un grupo de empleados impidió la salida de los trenes.
La huelga en el subte paralizó totalmente las seis líneas y el Premetro, pero no logró avances en el reclamo que la motivó, el pedido al Ministerio de Trabajo para que reconozca al sindicato creado por trabajadores de Metrovías con el fin de separarse de la Unión Tranviarios Automotor. Por la medida de fuerza, entre las dos y las cinco de la tarde hubo un paisaje de andenes vacíos y largas colas en las paradas de colectivos. El cuerpo de delegados dijo que su próximo paso será insistir ante la Justicia para que emplace al ministerio a inscribirlos. Sólo después definirán si hacen más paros.

El nuevo sindicato, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro, lleva un año de existencia y tiene mil seiscientos afiliados (sobre un total de 2600 empleados), pero no ha conseguido todavía que su existencia sea reconocida oficialmente.

La legislación argentina señala que para crear un sindicato es necesario acreditar que tiene afiliados en su ámbito y que los estatutos se adecuen a la ley, explicaron ayer en el departamento jurídico de la CTA sobre la situación planteada. Se trata de un derecho constitucional, que impone como única obligación que el gremio sea inscripto en un registro especial, del Estado. A este trámite se le llama "inscripción gremial". Esta simple inscripción no da plenos derechos a la nueva organización, ya que el sistema argentino mantiene todavía el criterio de sindicato único, por el cual solamente el sindicato con mayor número de afiliados obtiene del Estado la personería gremial, que les da protección a sus representantes y el derecho a negociar en las paritarias. Sin embargo, una vez que un sindicato nuevo es inscripto puede presentarse a compulsar con el antiguo cuál tiene mayor cantidad de afiliados y pelearle la personería gremial. En este caso, el conflicto está originado en el primer paso, el de la simple inscripción.

Las leyes dan al ministerio un plazo de 90 días para resolver un pedido de inscripción, tiempo en el que debe chequear que los afiliados sean reales y que los estatutos se ajusten a derecho. Cumplido ese plazo, si no hay una respuesta, la cartera laboral queda en infracción.

El cuerpo de delegados del subte inició los trámites de inscripción en octubre del año pasado. Como el tiempo pasó sin novedades, hicieron una denuncia a la Justicia, que el mes pasado los respaldó pidiéndole al ministerio un pronto despacho. "La última novedad que tenemos es que Trabajo argumenta que los plazos todavía no se vencieron", detalló el delegado de la Línea E Roberto Pianelli.

Aunque mientras se realizaba el paro circuló la versión de que hoy el ministerio daría la inscripción, en la cartera que conduce Carlos Tomada no lo confirmaron y sólo señalaron como un gesto de buena voluntad el no haber dictado una conciliación obligatoria ni el haber declarado ilegal el paro como lo pidieron Metrovías y la UTA. "Hay que manejar el conflicto con el mayor equilibrio, porque hay dos sindicatos enfrentados con gran poder de fuego", apuntó un colaborador del ministro.

Por su parte, Metrovías aclaró que aunque intentó "brindar un servicio de emergencia con personal capacitado, un grupo de empleados impidió la salida de los trenes cortando las vías o sentándose en los andenes con la finalidad de evitar que la empresa implemente el servicio". La concesionaria hizo además "un llamado a la reflexión para que se deje de utilizar al subte como escenario para librar una batalla política". Voceros de la UTA señalaron finalmente que, a su criterio, debe existir un único sindicato "para defender con más fuerza los derechos de los trabajadores".

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