El personalismo y las elecciones, dos trabas para los consensos

Para alcanzar acuerdos, la oposición necesita superar las tensiones que existen entre sus líderes.
Hablan, toman café juntos, relegan las discusiones ideológicas y priorizan la búsqueda de consensos. Han padecido tantas derrotas que, aun cuando miran expectantes el escenario que se abre a partir del 10 de diciembre ¿el día de la renovación parlamentaria¿, ven en Kirchner un enemigo temible. Transitan, en suma, por un camino que va a contramano del que toman sus jefes políticos.

A los principales actores de la oposición en el Congreso no los apremia la carrera presidencial. Eso facilita que, aunque cada uno tiene su candidato para 2011, se puedan mover juntos. O acaso más que eso: hay una triangulación permanente de llamados entre Federico Pinedo (jefe del bloque PRO) Adrián Pérez (Coalición Cívica) y Oscar Aguad (UCR). Lo mismo, en el Senado, entre Ernesto Sanz (UCR), María Eugenia Estenssoro (CC) y el socialista Rubén Giustiniani. No extraña que se hayan puesto de acuerdo en trabajar silenciosamente para arrebatarle el manejo de las comisiones al oficialismo. Es el plan, dicen, para poner en jaque el poder K.

"Entre nosotros está todo bien, el problema surge cuando hay que ir a consultar arriba", se sinceró uno de los diputados más comprometidos con la idea de que la oposición extienda la paz durante la transición y llegue unida al año próximo.

Pero más allá del deseo, los que trabajan en pos de la unión suelen toparse con una barrera infranqueable: el personalismo de los líderes y sus inocultables aspiraciones para 2011. Encima, varios de ellos se verán las caras en el Congreso.

Mauricio Macri comienza a molestarse con Francisco de Narváez por la escasez de contundencia con la que el diputado dice que no piensa en las presidenciales. Elisa Carrió maldice a Julio Cobos y asegura que ningún proyecto lo vinculará con el vicepresidente. Felipe Solá, apenas cuatro meses después de correr de la mano con Macri, divulga que el jefe de PRO es un rival. No son los únicos problemas, pero sirven de muestra.

Desde el Congreso, en cambio, durante una de las reuniones clave de los últimos días un diputado de la Coalición advirtió: "Kirchner puede estar agonizando, pero si la oposición se divide el oficialismo nos va a seguir haciendo mucho daño". La mayoría asintió con la cabeza.

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