Perpetuación de Chávez depende de crucial elección el domingo

Preocupado por encuestas que no le son del todo favorables, Hugo Chávez utilizó durante toda la campaña electoral un lenguaje bélico, que incluyó serias amenazas a la oposición. Venezuela votará el domingo en un clima de fuerte tensión.
Caracas (AFP, EFE, Reuters, DPA) - Los venezolanos acudirán a las urnas el domingo para elegir gobernadores, alcaldes y concejales, en unas elecciones que, pese a su carácter regional, constituyen un test crucial para el presidente Hugo Chávez, quien, según las encuestas, podría ver debilitado su proyecto socialista después de diez años en el poder.

Se tratará de la primera cita electoral desde que en diciembre del año pasado Chávez perdió por escaso margen el plebiscito para imponer una nueva Constitución. Aquella derrota inédita lo dejó sin la posibilidad de optar por la reelección indefinida, por lo que el presidente, cuyo mandato finalizará a principios de 2013, debe salir fortalecido el domingo si quiere impulsar una nueva reforma que le permita continuar en el poder.

Mientras, en paralelo, la oposición tendrá la oportunidad de ver si se fortalece la tendencia iniciada en aquel referendo. «Esto es un maratón hacia la libertad. Quien se para, pierde. Son elecciones regionales, pero son elecciones nacionales, porque el contrapeso que surja del 23 de noviembre será esencial para frenar el tema de la reelección presidencial», aseguró el coordinador nacional del partido Primero Justicia, Julio Borges.

Diversos responsables de la oposición, que consiguieron presentar candidaturas unitarias en la mayoría de los estados y ciudades, afirman que Chávez planteará de nuevo, tras estos comicios, la reelección indefinida para el presidente, cuestión que fue incluida en el proyecto de reforma rechazado en 2007.

«Cuatro años es lo que me queda. No discutamos eso ahorita, lo hablamos después de noviembre. Me quedan cuatro años, pero Dios es el que sabe», dijo Chávez recientemente al respecto.

Destino

Para el secretario general del partido Podemos (disidente del chavismo), Ismael García, «lo que está en juego» el domingo «es el destino definitivo de la patria».

«No es que elijamos gobernadores y alcaldes eficientes. La gente rechazó la reelección indefinida en la reforma y las mismas cosas que la gente rechazó hoy están en juego nuevamente», declaró ayer.

Consciente de que su popularidad se ha visto deteriorada desde el año pasado, Chávez tomó las riendas de esta campaña y realizó un recorrido maratónico por todo el país acompañando a los candidatos de su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y pronunciando un entusiasmado discurso de victoria.

En una reciente entrevista, el ministro de Información, Andrés-Izarra, explicó que el presidente estaba explotando «la posibilidad real que tiene el partido de ganar en todas las gobernaciones».

«Nos estamos jugando el futuro de la revolución, el futuro del socialismo, el futuro de Venezuela, el futuro del gobierno revolucionario, y también el futuro de Hugo Chávez», declaró con dramatismo Chávez en estos días, mostrando que estas elecciones van mucho más allá del ámbito regional.

Tal vez por ello, las cuestiones locales se han dejado de lado en la campaña y el mandatario se ha concentrado en defender el proyecto de « revolución bolivariana», denunciar los supuestos planes de golpe de Estado de la oposición y trazar un negro futuro en caso de que el oficialismo pierda en estados clave. Esa posibilidad está detrás de las repetidas declaraciones amenazantes del gobernante, quien advirtió «sacarlos tanques a la calle» si se imponen los «candidatos de la oligarquía».

Para los responsables de institutos de sondeos, la victoria o derrota de unos y otros no se medirá en números, ya que está claro que el partido de Chávez será superior, sino en hechos simbólicos. Así, el rico estado Zulia (Oeste), Barinas (Sudoeste), tierra natal de Chávez, Miranda, cuya capital es Caracas, o el pobre y violento municipio caraqueño de Sucre, son clave para que ambas partes lean los resultados del domingo.

Envión

Los expertos aseguran, además, que en las últimas semanas, el presidente consiguió reducir las diferencias e incluso dar vuelta las tendencias en algunos puntos de Venezuela.

La oposición controla hoy dos estados sobre un total de 24 (incluyendo el Distrito Federal) y hay otros cuatro en manos de disidentes del chavismo. Un avance opositor sobre esas posiciones podrá ser interpretado entonces como una victoria política. Los sondeos prevén una abstención que rozará 45%, una cifra algo inferior a la registrada en las últimas regionales, en 2004.

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