El peronismo tradicional fue fundamental para Cristina en la tercera sección electoral

El peronismo tradicional fue fundamental para Cristina en la tercera sección electoral

A lo largo de su historia, el PJ ha gozado de una composición tan pendular como decisiva. Desde el propio general Juan Domingo Perón pasando por Evita Duarte, Isabel Martínez e Ítalo Luder en la vuelta de la democracia, Carlos Saúl Menem y Eduardo Duhalde en la década de los 90, hasta Néstor Kirchner y Cristina Fernández más recientemente, alcanzaron la masividad del pueblo sustentados, mayormente, por su fortaleza en el populoso conurbano bonaerense.

Este fenómeno es independiente del origen de los dirigentes. De hecho, de todos los mencionados, solo Duhalde, de la profunda Lomas de Zamora, era, por decirlo de alguna manera, originario de la codiciada tercera sección electoral.

En las PASO del último domingo quedó demostrado, una vez más, que este peronismo que puede albergar a pensamientos tan variados, desde la derecha a la izquierda, necesita del aporte de lo que hoy podríamos denominar el peronismo tradicional, siendo, a la luz de los resultados, pieza fundamental para el triunfo de Cristina.

Para prueba basta un botón. En la tercera, Unidad Ciudadana logró cosechar casi el 40 por ciento de los votos, es decir alrededor de 1.300.000 voluntades, contra un 28,6 por ciento de Cambiemos, que se ubicó muy por detrás con unos 890 mil sufragios.

Estos comicios volvieron a mostrar con la misma fuerza de siempre a Juan José y Juan Patricio Mussi (padre e hijo respectivamente), de Berazategui; Julio Pereyra, de Florencio Varela, Jorge Ferraresi, de Avellaneda; Darío Díaz Pérez, de Lanús; Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora; Alejandro Granados, de Ezeiza; Fernando Espinoza y Verónica Magario, de La Matanza; Fernando Gray, de Esteban Echeverria; y Mariano Cascallares, de Almirante Brown.

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