El peronismo sufre como nunca las divisiones

Si los análisis no importaran, los fríos números indicarían que por sólo 69 votos Alberto Rocchetti no pudo acceder a una banca del Concejo Deliberante. Pero el fracaso electoral del Partido Justicialista el 28 de junio pasado, marca un hito. Por primera vez en 26 años de democracia el justicialismo, en sus distintas vertientes o expresiones, no logró nuevos ediles.
Tras la recuperación de la democracia, y con el envión ganador de Alfonsín, la UCR se consolidó como el partido dominante en la escena política de la ciudad y el PJ como la principal fuerza opositora, lo que se mantuvo con algunos altibajos, pero nunca cediendo el lugar de orden.

Distintas situaciones a través del tiempo (los vedettismos internos, la falta de un líder natural que alineara "las tropas" y la falta de consensos a la hora de lograr unidades, entre otras cosas), hizo que en las elecciones del 2007 se generara el primer, y único, llamado de alerta. Por primera vez el partido de la justicia social y los trabajadores, perdía el rol de primer opositor frente a la desarrollismo (MID) que encabezó Ricardo Petraglia.

Las peleas internas y las ansias de poder personal, impidieron que los dirigentes del partido pudieran revertir una historia que parecía anunciada de antemano. En vano fue el intento del nuevo Consejo del Partido de unir a las tres listas internas que se presentaron en las elecciones internas a fines del año pasado.

El quiebre, a pesar de las apariencias externas, fue tan profundo como antes del acto eleccionario. Además se le sumó a esto otra de las cartas fuertes de los últimos comicios: las colectoras.

La permisividad del partido a nivel nacional (de esa manera buscó sumar más votos), hizo que en las localidades donde se permitieron otras listas, además de las llamadas oficiales, el voto para estos candidatos se dispersara de manera descontrolada.

En Junín esa situación se elevó hasta la máxima exponencia. Con 17 listas, varias de ellas colectoras o de "partidos fantasmas", las vacilaciones del votante dentro del cuarto oscuro, generaron mucho "voto confusión", haciendo que los partidos tradicionales perdieran valiosos sufragios a la hora del recuento.

En ese punto el PJ, y su vertiente disidente, fue el que más perdió. Con 6 listas (entre De Narváez, Kirchner y una sola local) fue el que más repartió y a la larga el único que perdió.

Solo números

"Los muchachos peronistas, todos unidos triunfaremos", cantaba Hugo del Carril entonando las estrofas de la Marcha Peronista. Si esas palabras hubiesen sido, aunque sea medianamente escuchadas, hoy el PJ de Junín estaría saboreando un histórico triunfo.

Sumando las seis listas que se presentaron, entre kirchneristas y disidentes, el PJ hubiese sumado: 19.949 votos. En definitiva un poco más del 40% del electorado eligió a alguno de los candidatos peronistas.

Si hacemos un análisis un poco más fino, y dejamos de lado a los que acompañaron a De Narváez, el PJ kirchnerista hubiese obtenido 8.374 votos y se hubiese asegurado el segundo lugar en las elecciones.

El caso del Pro peronista es más grave, ya que juntando las tres colectoras, el número de votantes llegó a los 11.673, con lo que se hubiesen convertido en holgados ganadores en junio, dándole a la ciudad un nuevo mapa político.

Los números son fríos -mal que le pese a Adrián Paenza- pero son el fiel reflejo de lo que el peronismo podría ser en la ciudad, y por sus conflictos de poder personal no lo es.

Rosa: "Hicimos nuestra

autocrítica interna"

Quizás el que más perdió dentro del amplio espectro peronista, desde su postura disidente, fue el concejal Andrés Rosa, que pensaba renovar la banca obtenida en el 2005. El Pro fue un claro ganador en las boletas nacionales y provinciales, pero fue también el partido que más dispersó sus votos a nivel local, ya que las tres listas que se presentaron estuvieron por encima de los tres mil votos y todas juntas representaron el 23,5 por ciento de los votantes de la ciudad; un porcentaje que les hubiese significado mínimamente tres ediles.

Rosa señaló: "las tres listas debilitaron mucho a nuestro espacio. De antemano sabíamos que había una lista más del Pro y lo aceptamos. Pero después terminó apareciendo una nueva nómina, cuando de antemano nos habían dicho que a Rossetti no lo iban a tener en cuenta. Quedó claro que en la dispersión de sufragios, hubo mucho voto error".

A pesar de percibir que la gente quería un cambio, y votó consecuentemente por eso, Rosa reconoció que a nivel local la situación no se dio de la misma manera con la lista de Unión Celeste y Blanca.

"Las tres listas dispersaron mucho los votos; el candidato y el modelo al que apostamos ganó, pero queda el sabor amargo de no haber conseguido lo mismo a nivel local".

Traverso: "Meoni tiene

que leer que el 80% de

la gente no lo eligió"

Con la misma dispersión de votos que el Pro, el PJ oficialista se encontró en una encrucijada que le impidió que sus candidatos llegaran al Salón Rojo. Por eso el concejal Gustavo Traverso, que dejará el cuerpo en diciembre, salió al cruce de los festejos del meonismo y advirtió: "El 80 por ciento de los juninenses no eligieron su propuesta".

Además dijo "hubo situaciones externas al Concejo del Partido que hicieron dispersar los votos, que si hubiésemos ido todos juntos la historia sería distinta".

Además de ser la primer vez desde el `83 que el peronismo no logra un edil, también es la primera vez que el oficialismo sacó un porcentaje tan bajo como el que se dio. "Ocho de cada diez juninenses no lo votaron. Es muy preocupante para ello y más porque tiene la obligación de ejecutar", señaló.

"Se plantea como un triunfo lo de la Coalición Cívica, cuando esa misma gente gobernó durante 20 años la ciudad y logró apenas dos puntos más que el Justicialismo" expresó Traverso.

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