El peronismo, recostado en el diván

Por Walter Brown

Al peronismo lo gobierna una máxima que, con el correr de los años, no ha perdido vigencia: el que gana, conduce, y el que pierde acompaña. Pero cuando el que pierde es quien debe gobernar, los intereses entran en conflicto. ¿Cómo despegarse de un presente ajado, de tinte kirchnerista, para impulsar un porvenir venturoso junto a los dirigentes que defienden al campo y critican los números del Indec, sin perjudicar la gobernabilidad?

Hay quienes piensan en tomar distancia, recluyéndose en cargos menores hasta que llegue el momento de volver a escena. Otros que decidieron sacudir la copa partidaria para que caiga la fruta madura y deje espacio a quienes esperan alcanzar su esplendor en 2011.

Pero también hay quienes se esperanzan con un cambio profundo en el manejo del Gobierno que renueve los bríos de un oficialismo golpeado por la elección. "Si el tiempo de Néstor se agotó, ¿por qué no dejar que Cristina intente manejar las cosas a su modo en los dos años que quedan por delante hasta que termine su mandato?", razonan. Mientras el cambio se limite a la salida de Ricardo Jaime o algún otro funcionario el dilema continuará abierto para el justicialismo. La política agropecuaria y las polémicas mediciones oficiales mantendrán vivo el conflicto que tiene al PJ en el diván.

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