El peronismo se ilusiona con la idea de un "nuevo gobierno"

La Casa de Gobierno destila rumores de renuncias de ministros y en el oficialismo aseguran que habrá un recambio gradual de por lo menos la mitad del gabinete. Creen que Jaque recuperaría así el liderazgo perdido.
Otra vez el justicialismo vive días en los que se mezcla la incertidumbre con la esperanza. El gobernador Celso Jaque se ha hundido en un período de mutismo total, que para algunos es la antesala de un conjunto de decisiones importantes para el futuro inmediato de la gestión. Aunque nadie puede ignorar el dato de que Jaque varias veces hizo lo mismo y no produjo los cambios que el oficialismo esperaba y que el estado de crisis ameritaba.

Sin pretensiosas cumbres ni jornadas de reflexión de por medio, el PJ mendocino está dando ciertos indicios de haber comenzado un ordenamiento bastante sui generis. Conscientes de la necesidad de sobrevivir, los distintos grupos internos están haciendo los deberes para que la gobernabilidad sea posible de aquí hasta diciembre de 2011. Más allá de que el gobernador no les pida auxilio a los suyos y que sus señales sean anémicas o directamente nulas.

Lo que están haciendo los diversos sectores del peronismo en una seguidilla de reuniones es tratar de ordenar el partido para lo que viene. Están preparando el terreno para lo que esperan que sea un verdadero relanzamiento de la gestión. "Un nuevo gobierno, con Jaque a la cabeza", se animan a postular.

En otras palabras: esperan una movida lo suficientemente grande como para reestablecer el liderazgo del gobernador, tras dos semanas en la que se llegó a especular con su salida anticipada del poder.

[Omar Félix 2 P]

Hasta el díscolo intendente de San Rafael, Omar Chafí Félix, estaría avisado de lo que se viene y expectante. Hubo una reunión entre Félix y el gobernador Jaque, que habría servido para bajar los decibeles de una pelea que asomaba como brava después de los comicios del 28 de junio. Al parecer, el apoyo de los principales intendentes sería clave en esta nueva etapa.

Todas las especulaciones se traducen, por supuesto, en un amplio recambio de funcionarios en el gabinete. Los rumores que ya trascienden la Casa de Gobierno indican que, del actual elenco de ministros del Poder Ejecutivo, quedarían pocos en su puestos: Carlos Ciurca (Seguridad), Raúl Mercau (Producción), Sergio Saracco (Salud), Adrián Cerroni (Hacienda) y, obviamente, el supersecretario Alejandro Cazabán.

[Aumento-PORTADA]

En cambio, en el oficialismo indican que es poco probable la continuidad de Mario Adaro como jefe de la cartera de Gobierno. Tampoco continuaría mucho tiempo más la ministra de Desarrollo Social, Silvia Ruggeri, y se lo ve desanimado con la gestión a Francisco "Paco" Pérez (Infraestructura), que no se puede ir mientras arman la operatoria de las viviendas.

En situaciones parecidas estarían los secretarios de Jaque Ricardo Scollo (Cultura) y Luis Böhm (Turismo). La secretaria de Deportes Beatriz Barbera, también tiene los días contados, pero por decisión propia: es una de las funcionarias que quedó muy herida anímicamente por el escándalo originado en el subsidio oficial para que los Cadillacs tocaran en Mendoza.

En tanto, la situación de Guillermo Carmona, secretario de Ambiente, es por lo menos curiosa. Tiene buena imagen en el PJ, y hasta dicen que "da para más" que el cargo que ocupa. Pero a la vez, nadie asegura su continuidad en el lugar que hoy ostenta.

Los cambios se darían en forma gradual y a lo largo de unos meses, aventuran en el PJ. Aunque pronosticar cómo hará las cosas el gobernador es peligroso: radica allí uno de sus mayores misterios como mandatario.

El cruel destino de los "palomos"

[Pérez Adaro Salgado y Gimenez P]

La lista de ministros que se irían del Ejecutivo de acuerdo con los rumores está liderada por un "palomo": Mario Adaro. El funcionario (al centro de la foto, junto a los intendentes peronistas del Este) buscó diferenciarse y hasta generó un foco de rebelión en el gabinete contra el secretario Alejandro Cazabán. Al parecer, habría perdido la batalla, y desde hace semanas tambalea. Varios hombres importantes del oficialismo ya lo dan por ido.

En realidad, dos semanas después de la visita de Cazabán a la Legislatura, hay quienes interpretan que ese gesto marcó el destino de Adaro: la reunión del Chiqui con los diputados debería haber sido una acción del ministro de Gobierno, no del secretario general.

Los que huelen la fragilidad del ministro de Gobierno no dudan en endigarle una serie de errores. Hay broncas que en el peronismo se arrastran desde la última campaña electoral. Nadie curó esas heridas.

Por ejemplo, culpan a Adaro de no haber sabido sofocar a tiempo la protesta de empleados judiciales, que eligieron como estandarte el "si cree que Jaque miente, toque bocina" para sus protestas callejeras, en plena campaña electoral. "Hubo que soportar que Ordoñez y sus muchachos estuvieran en la calle todo el tiempo, cuando era un kilombo que se arreglaba con 3 ó 4 millones de pesos y ya se había arreglado con el 98 por ciento de los gremios. Estuvo muy mal manejado por Adaro este tema", dicen desde un sector del justicialismo.

Incluso hay quienes afirman que Adaro estaría intentando hacer pie en departamentos que controlan los azules del PJ, con el objetivo de promover una línea interna propia. Lo castigan por su ambición política, y por estar mirando las elecciones de 2011, en medio de la crisis más profunda del oficialismo provincial.

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El piso se mueve debajo de los pies de Adaro y si los rumores se concretan, junto con su renuncia quedará ratificado el poder de un funcionario que, paradójicamente, tuvo mucha responsabilidad en la derrota del PJ en los últimos comicios y en la dispersión del oficialismo. Tan poderoso será en la nueva etapa que, según algunas voces, el propio Cazabán podría ser el próximo ministro de Gobierno. El que se pone el gobierno al hombro.

En contraste, saldría del Gobierno un funcionario al que no se le puede cuestionar que le puso garra. Adaro intentó darle a la gestión al menos un poco de apertura hacia la sociedad (después de una gestión más que opaca de su predecesor, Juan Marchena) y llevó al Ejecutivo un equipo de colaboradores que está bien visto. En especial, Sebastián Godoy Lemos, subsecretario de Justicia y Derechos Humanos.

Pero Adaro cometió el error de meterse con el hombre equivocado.

Se dice que en plazos posteriores, otro "palomo" del Ejecutivo se anotaría en la lista para irse. Paco Pérez, quien según los informantes del PJ, ha perdido ánimo en los últimos tiempos, al compás de una crisis que deja poco margen para que un ministro de Obras Públicas brille. "El Paco no es el mismo de hace tres meses", resaltan quienes lo conocen de cerca y que lo vieron con mayor ímpetu durante la campaña electoral.

Finalmente, la ministra Ruggeri también está desencantada y su renuncia es difundida hasta por los azules del justicialismo, con quienes comparte, ahora vagamente, la matriz maipucina.

Los anticuerpos peronistas

Unidos por el espanto, los movimientos para ordenar el oficialismo simplemente buscan oscurecer a los dirigentes que aprovecharon la extrema debilidad post electoral del jaquismo para poner al Gobierno contra las cuerdas. O sea, Roberto Picco y sus muchachos.

En ese marco, esta semana, una dirigente relevante del PJ decidió dar un portazo y abandonó su cargo en la convulsionada estructura del peronismo. Se trata de Olga Bianchinelli, presidente del Concejo Deliberante de Maipú y hermana del jefe del bloque de diputados del partido, Carlos Bianchinelli.

Olga Bianchinelli era hasta este viernes secretaria de Adoctrinamiento y Prensa del PJ. Pero ese día anunció su renuncia al cargo partidario a través de una nota que dirigió al presidente Juan Marchena y que copió vía mail a su grupo político más cercano: su hermano Carlos, los senadores Miriam Gallardo y Miguel Serralta y la diputada nacional Patricia Fadel.

Bianchinelli escribió en su carta que una de las razones de su ida es que algunos peronistas "utilizan el partido, el cargo y la posibilidad de expresarse para denostar, ofender, atacar, humillar e insultar a nuestro gobierno, a nuestros dirigentes y a los mismos peronistas, que por el solo hecho de estar presentes nos convertimos en cómplices y testigos".

[Marchena]

Estas palabras estaban dirigidas específicamente a Picco, referente del PJ "tirapiedra", quien ha aprovechado su puesto de vicepresidente del justicialismo mendocino para acosar al Gobierno. No obstante, la dirigente maipucina se cuidó de elogiar las actitudes de Marchena (foto), a quien valoró en su tarea de "mediar y calmar los ánimos alterados".

La renuncia de Bianchinelli revela así que la estructura partidaria es por estos días un ámbito hostil para Jaque y que, paradójicamente, alejarse de él puede ser una forma de fortalecer al alicaído gobernador de la provincia. Los azules, en cambio, siguen respaldando con firmeza al gobernador, vocación que ratificaron la semana pasada en una cena en Buenos Aires con el jefe del sector, Juan Carlos Chueco Mazzón.

La hostilidad del PJ en cambio es un dato negativo del que –a pesar de las flores de Bianchinelli- debe tomar nota el propio Marchena, quien transita el último tramo de su mandato y que en unos meses cedería el puesto al intendente de Las Heras, Rubén Miranda.

Marchena no acumula demasiados odios en el PJ (como tampoco es generador de grandes afectos). Más allá de que algunos consideren que debería haber renunciado a la presidencia del partido un día después de la aplastante derrota que sufrió el justicialismo a manos del cobismo, para facilitar la catarsis interna.

La "artistada" de Racconto

La decisión de abroquelarse para darle respaldo a Jaque hace que muchos peronistas miren de reojo y con cada vez mayor desconfianza al vicegobernador Cristian Racconto. El vice blanqueó a destiempo e innecesariamente esta semana sus diferencias con el secretario Cazabán. La excusa elegida no se entendió bien: Racconto protestó ante los ojos de la oposición porque el Ejecutivo no lo consultó sobre el envío de los pliegos de siete aspirantes a jueces, un trámite bastante habitual en la Casa de las Leyes. Y que, en todo caso, sólo debería haber producido una queja puertas adentro.

La bronca (o "la artistada", según la calificación que un legislador hizo en diario Los Andes de la acción del vice) venía de hace algunas semanas, al parecer. Más concretamente, desde la visita que hizo Cazabán a los diputados en la Legislatura, de la que no estuvo avisado Racconto y a la que no lo invitaron.

[Racconto (1)]

De todos modos, nadie atina a "decodificar" al extraño arquitecto, que es número dos de la provincia. Si bien Racconto blanqueó sus diferencias con Cazabán en el peor momento del Gobierno y cuando todos critican, no se advierte que haya iniciado a partir de este gesto un armado político propio.

En el disperso bloque de senadores del PJ, el desorden es tal que nadie responde a los mandatos de ningún dirigente o legislador en particular. Menos a Racconto. No tiene tropa el vice y nunca ha dado señales de querer armarla.

Sin embargo, hasta los foristas de MDZ especulan sobre cierto parecido entre el vicegobernador de la provincia y Julio Cobos, un vínculo un tanto borroso que algunos reconocen en cierta "frescura" y el rechazo por las estructuras y discursos tradicionales de la política que ambos han ostentado. ¿Estará Racconto, entonces, buscando su momento para emitir su propio voto "no positivo" y romper con el oficialismo? No hay quienes atinen a dar una respuesta contundente a esta pregunta, lo que demuestra que el riesgo tal vez existe.

De todos modos, la dupla que comanda la Cámara de Diputados aprovecha las rarezas de Racconto para sacar chapa de ser los únicos sostenes de la gobernabilidad en la Legislatura. Los únicos vínculos reales entre el Ejecutivo y el Poder Legislativo.

[Visita nuevo edificio 2 n]

A no exagerar. Tanto Jorge Tanús (presidente) como Carlos Bianchinelli (jefe del bloque del PJ) también han tenido sus días malos con Jaque. Los dos estuvieron al borde de renunciar al jaquismo alguna vez (Bianchinelli el año pasado y Tanús un poco más atrás en el tiempo).

Pero las cambiantes relaciones entre el gobernador y su entorno, quizás sea más apropiado abordarlas desde la psicología que en una columna de política.

Para el análisis político, lo cierto es que los dos hoy están allí, junto al gobernador, hechos unos soldados. Como otros tantos, a la espera de algo importante que (dicen) está por pasar.

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