El peronismo en busca de sus lealtades

Por Martín Dinatale

El peronismo se dispone a preparar esta semana los festejos por el Día de la Lealtad para el 17 de octubre. Habrá tantos festejos del Partido Justicialista como variedad de peronismos coexisten. El fraccionamiento es una constante del justicialismo que se profundizó en los últimos años y esta semana quedarán mucho más expuestas estas divisiones internas amparadas en el paraguas central del PJ o en los simbolismos que quedan de ese partido fundado por Perón.

Los kirchneristas preparan en estos días un gran acto en el Teatro Argentino de La Plata donde Néstor Kirchner será el orador central y habrá una suerte de "operativo clamor" de la militancia oficialista por su candidatura presidencial 2011. Hay quienes deslizan en la Casa Rosada que el ex presidente no lanzará allí ninguna candidatura sino que volverá al juego que más le gusta: el del misterio. Retomará aquel discurso de "pingüino o pingüina" para aventar dudas respecto de la continuidad de Cristina o su propia postulación en 2011. Según pudo saber LA NACION, habrá una fuerte movilización del aparato del PJ bonaerense del conurbano para enarbolar en La Plata las banderas peronistas y mantener en vilo el sueño kirchnerista de un poder ininterrumpido.

Desde el PJ disidente se prepara otro acto en la Capital, en el estadio de Obras Sanitarias. Entre otros, los antikirchneristas Jorge Busti, Felipe Solá, Juan Schiaretti, Ramón Puerta, Juan Carlos Romero, los hermanos Rodríguez Saá y Carlos Reutemann participan del armado de este encuentro. Lo más probable es que el senador santafecino no concurra al lugar y envíe en su representación al ex gobernador Jorge Obeid. De cualquier manera, la intención de este grupo antiK es mostrar un "peronismo verdadero y unido". Allí se arrogarán el Día de la Lealtad con los estandartes fundacionales del PJ, en contraposición al esquema de poder "hegemónico y avasallante que impone la Casa Rosada", según sostienen.

El duhaldismo no será de esta partida. El ex presidente, que acaba de amenazar con su candidatura presidencial, estará de visita por los Estados Unidos. Pero sus seguidores, con los sindicalistas Gerónimo Venegas y Luis Barrionuevo a la cabeza, preparan un acto para rememorar aquella Plaza de Mayo que pidió en 1945 y en forma espontánea al entonces presidente de facto Edelmiro Farrell la liberación de un general que desde la secretaría de Trabajo empezaba a movilizar a la masa obrera.

¿Cuál es hoy el verdadero peronismo? ¿Aquel del intervencionismo estatal que impulsan los Kirchner, el del menemismo residual con sus recetas neoliberales o el del antikirchnerismo duhaldista que exige mayor apego a las bases sindicales? Nadie lo sabe. Todos los peronismos se arrogan aquel peronismo de 1945. Pero poco queda de la esencia fundacional. Como señala el sociólogo e investigador del Conicet, Ricardo Sidicaro, el peronismo es hoy "una ilusión de muchas personas con escasos vínculos entre sí". De todas maneras, para el autor del libro Los tres peronismos, el PJ demostró que es "elástico", que sobrevivió a todo y que todavía sigue vivo y coleando. Es ese peronismo ambiguo y zigzageante el que festejará esta semana el Día de la Lealtad. Se verán muchas lealtades juntas y confusas. Pero sobrevivirá la persistencia una sola e interminable antinomia social, la del peronismo-antiperonismo que sigue latente como una molesta piedra en el zapato de la modernidad.

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