Perogrulladas

La campaña mediática lanzada en Capital Federal sobre la nocturnidad y sus consecuencias en la costa colocó en estado de alerta al intendente Gustavo Pulti, que se lanzó furioso en busca de acciones que sirvieran para diferenciar a Mar del Plata de otros destinos vacacionales.
Así fue que, ante la información provista por Inspección General sobre clausuras a comercios dedicados a la nocturnidad en la zona de Alem, dio órdenes a su secretario de Gobierno de avanzar en conferencia de prensa anunciando clausuras definitivas sobre cuatro firmas ubicadas en ese sector de la ciudad.

Raudo, Juan Guiñazú, acompañado del subsecretario de IG José María Lopetegui, declaró la inhabilitación definitiva por “reiteradas” violaciones respecto de la permanencia de menores y venta de alcohol a los mismos, de “Fidel”, “Mezcalito”, “Sistro” y “Sálvame Dios”. El funcionario indicó durante la conferencia que serán inflexibles y muy firmes con la sanción a quienes infrinjan las normas que protegen a los menores, especialmente con la venta de bebidas alcohólicas.

Según reveló el abogado de uno de esos establecimientos Eduardo Gambini -ex subsecretario de Gobierno en la intendencia Katz-, los anuncios se hicieron sin siquiera leer los expedientes de cada caso y soltando afirmaciones temerarias y mendaces. En entrevista en la 99.9, Gambini advirtió sobre acciones contra el municipio, pero muy especialmente contra los funcionarios y el propio intendente por los daños y perjuicios económicos de carácter directo que ocasiona la clausura, más el daño moral por las adjetivaciones nefastas lanzadas ante los medios.

Asegura Gambini que hay locales que acumulan más de treinta sanciones por presencia de menores, pero que no se han tomado idénticas medidas. Con “Mr. Jones”, por ejemplo, cuyo dueño incluso ha llegado al punto de increpar a los inspectores municipales y enrostrarles que se pasa por el traste las actas de infracción, porque a él nadie lo toca.

El titular de “Mr. Jones” es Ariel Gambini, quien se pavonea impune ante las tropelías que cometen sus custodios privados; uno de ellos irá a juicio en fecha próxima por la golpiza criminal que le propinó a Gonzalo Gayol, de 21 años, en enero de 2008. Será sumamente interesante ver qué dice Martín Pérez, el patovica en cuestión, en el plenario, al verse solo ante las responsabilidades penales a las que llega con una carga gravosa sobre sus hombros, como lo es una sentencia a prueba por robos cometidos en Villa Gesell.

Pablo Villar, presidente de CARBA -cámara que nuclea a algunos de los boliches de Alem-, ha señalado en declaraciones a diversos medios locales que estos cuatro locales clausurados no pertenecen a la cámara, aunque uno de ellos sí estuvo y fue expulsado por las reiteradas infracciones que tenía. Sostiene Villar que la cámara rechaza la actividad con menores, sobre todo con aquellos que consumen alcohol. Vamos, por favor: la venta de alcohol es la base del negocio, y la puerta de entrada a todo lo demás.

Es un hecho que el intendente GAP quiso salir a despegarse de la imagen comunicacional que, a caballo de muertes y exabruptos como los que llevaron al coma a un joven en Pinamar, es la matriz de esta situación.

Tal como viene ocurriendo, en unos días más esta historia será un recuerdo, algo que pasó por los medios sin mayor consecuencia. También está claro que aquel Pulti concejal tenía un verbo y un tono distinto al del Pulti intendente, sobre las mismas cuestiones. Antes señalaba errores y deficiencias ajenas, que las había, y hoy sólo es capaz de emitir perogrulladas, que en nada ilustran y mucho menos resuelven.

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