No se fue, pero la puerta sigue abierta

El cierre de edición del viernes pasado fue movido, alterado a último momento. Lo que por la mañana era apenas un comentario, a la tarde se había transformado en placa roja de “Crónica TV”. Una placa que vieron los vecinos, los medios de prensa y las oficinas cercanas a la Intendencia de Luján. La información era tan escueta como contundente: “renuncia la ministra de Salud de la Nación Graciela Ocaña y asumirá en su reemplazo la intendenta de Luján Graciela Rosso”.
Finalmente, la información quedó desmentida por la propia Graciela Ocaña, quien minutos después de la placa de Crónica se comunicó telefónicamente con el canal de noticias “TN” y aseguró que seguiría en su cargo.

¿Qué fue lo que sucedió, según se supo al otro día? La funcionaria estaba dispuesta a dar un paso al costado en su Ministerio en rechazo a presiones del sindicalista Hugo Moyano, titular de la CGT, quien en malos términos y arrogándose el mandato de Néstor Kirchner, le exigía el control del dinero de las obras sociales. Una discusión por una caja de nada menos que 1.700 millones de pesos. Para colmo de males, días atrás –en sintonía con el recrudecimiento en la relación gobierno-campo- Ocaña no dudó en afirmar que “Cobos es un buen hombre” (tapa de Crítica de la Argentina del lunes 16 de febrero).

Fue la propia presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, la que ordenó a la ministra desmentir su renuncia y calmar las aguas. Nadie sabe hasta cuándo.

En la otra orilla del rumor se encontró la intendenta Graciela Rosso, número puesto para reemplazar a Ocaña, según se afirmó y aún nadie desmiente. “En declaraciones a Radio Continental, Rosso jugó al misterio: no confirmó ni desmintió semejante rumor”, se escribió el sábado en el mismo diario citado recientemente.

En la tarde del viernes EL CIVISMO se comunicó con el “comando central” de actividades e información de Rosso, en la Casa Municipal. Desde allí se explicó que Rosso no se encontraba en la Municipalidad y que ante la información de su asunción en el Ministerio de Salud sólo se sabía lo que la intendenta había dicho por la mañana en Radio Continental: “Nadie se comunicó conmigo, por lo tanto nadie me ofreció nada”.

Con la desmentida de Ocaña en la tarde del viernes, las cosas estaban un poco más claras; para algunos, no para los lujanenses.

La ambigüedad en la respuesta radial de Rosso abre un par de interrogantes serios: en primer lugar, que la jefa comunal no descarta de plano renunciar o pedir licencia a la Intendencia para saltar a cualquier ofrecimiento nacional que sus jefes políticos consideren conveniente.

Hasta ayer esa posibilidad estaba latente. De hecho, una persona cercana a Rosso -de esas pocas que entran a su despacho sin golpear- alimentó la versión de una licencia “como la que pidió Sergio Massa en Tigre, para seguir manejando todo desde la distancia”.

El otro interrogante, si se quiere, es más serio: ¿Rosso está dispuesta a asumir un cargo nacional que se abandona por presiones “non sanctas”? Porque esa es la otra lectura inmediata del rumor que corrió el viernes pasado: Ocaña no está dispuesta a permitir que Moyano controle los recursos de la Administración de Programas Especiales y la Superintendencia de Servicios de Salud. ¿Rosso estaría dispuesta? No lo confirma ni lo desmiente.

La ambigüedad en la respuesta radial de Rosso abre un par de interrogantes serios: en primer lugar, que la jefa comunal no descarta de plano renunciar o pedir licencia a la Intendencia para saltar a cualquier ofrecimiento nacional que sus jefes políticos consideren conveniente.

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