...Pero antes, Dunga Dunga

Camino al Mundial, la Selección debe jugar en septiembre con este Brasil que asusta. A EE.UU. lo dio vuelta en 45´ y salió campeón. ¿Cómo se le juega? ¿Y cómo se le gana?
Si a Brasil le vas a tirar, apuntale a la cabeza. Si se levanta, viene el Dunga Dunga. No lo sabía el ingenuo Estados Unidos que se endulzó con el 2-0 (el segundo, la perfección de una contra mano a mano, por precisión y velocidad) y no supo o no quiso rematar a un rival que jugaba con nueve tipos en campo rival, reverenciando por lapsos el tiki tiki que acá permitió redescubrir Huracán, pero que allá es usual.

Lo raro es que el Brasil de Dunga, el Burro (torcedores dixit) que no para de ganar, es un equipo táctico. No se avergüenza de cortar con foul la salida del rival como parte de su sistema ni de jugar de contra, como lo hizo de visitante en la altura de Quito o en el belicoso Centenario. Ese Brasil es el próximo rival de una Argentina que debe ganar. Lo sabe Maradona, quien además de encontrar el mejor planteo tiene que inyectarles a sus players el espíritu del Diego que en 1990 dejó a Caniggia cara a cara con Taffarel aun con el dedo gordo de un pie hecho morcilla. Se debatirá sobre táctica y estrategia, pero no sobre el plus anímico que se necesitará ese día.

Ahí surge el dilema. ¿Debe Argentina jugarle a Brasil como lo hizo Estados Unidos en el primer tiempo, agazapado en tres cuartos propios y saliendo como gacelas de contra? Una certeza: le dejás espacios y te pasa por la multiprocesadora. Cuando apuesta al error del rival en la salida, que es como más cómodo se ha sentido de visitante, le sobran armas letales: los volantes presionando, Kaká lanzado, Robinho driblando, los laterales desbordando, Luis Fabiano definiendo... La sola enumeración ya asusta.

Desde su suficiencia natural, se cree el mejor. Los yanquis le mojaron la oreja, y los dejó de rodillas. La diferencia a favor de la Selección es que los brasileños también respetan a los argentinos, y que la holgura con la que jugaron en Sudáfrica seguramente no será la misma que muestren aquí en septiembre.

Sucede que, puestos a comparar el potencial, ellos sacan ventaja. Argentina no tiene un 9 y Brasil juega con Luis Fabiano mientras Adriano y Ronaldo son ignorados por Dunga (nobleza obliga, como acá sucede con Higuaín); Argentina no tiene laterales y Brasil se permite jugar con Maicon por derecha y Dani Alves por izquierda; Argentina debate si Riquelme debe volver y Kaká juega como el mejor Riquelme; sólo Messi indiscutiblemente inclina la balanza para este lado, aunque el mejor Messi aún no se vio en la Selección. Ah: y no saben cómo hacerle lugar a Ronaldinho... Por eso el ícono Diego tendrá que mostrar su aura.

Vendrá un equipo gordo. En 2009 está invicto, sacó el 93% de los puntos y lleva siete triunfos al hilo. Es líder en la Eliminatoria y ya ganó en Sudáfrica. Nunca había dado vuelta un 0-2. Y está más cerca que Argentina del Mundial. La Selección sabe que en su camino, como dice el chiste, podrá ganar o morir, pero antes Dunga Dunga.

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