Sin Permiso

El Gobierno adoptará desde este jueves la política del “apriete” al mejor estilo del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para tratar de detener los despidos en el sector de la pesca. La advertencia será clara y apuntará al corazón de los empresarios. “Si hay despidos, olvídense de los permisos” para hacerse rico pescando en aguas chubutenses, adelantó uno de los ministros del Gabinete.
Al igual que sucede con el kirchnerismo, el empresariado cree que el Gobierno está movido por sus urgencias políticas, por un lado; pero también sospechan que una quita de permisos puede ser el mecanismo para su posterior distribución entre capitales amigos o aliados del oficialismo, aunque nadie lo dirá así de claro, por aquello de que en Chubut la gente es tímida, muy tímida, característica por la cual habla algunas cosas en voz baja, muy baja.

“En la actualidad los conflictos más importantes son en las empresas Neptuno y Poseidón de Puerto Madryn”, dijo el secretario de Pesca Juan Berón,al confirmar que la ronda de conversaciones comenzará temprano en la mañana. El funcionario ya ha aplicado la sanción de quitar permisos a estas empresas, luego de que cesantearan personal.

Concretamente a Neptuno se le revocó el permiso de pesca de merluza y otro para la pesca de langostino. “Hace 40 días que este último barco no está activo”, aseguró el funcionario.

Con respecto a Poseidón, Berón dijo que “tampoco le fueron renovados dos permisos par merluza y que el referente a langostino lo devolvió, sin presentar los papeles. La empresa –según explicó el secretario-, se llevó el barco a Santa Cruz donde consiguió un permiso de langostino”.

El gobernador Das Neves destacó que en Chubut el sector empresario de la pesca “tiene en un 95 por ciento regularizado y declarado a su personal”.-

En el camino Das Neves dejó una solapada crítica para su par de la Provincia de Buenos Aires Daniel Scioli. “En Mar del Plata –dijo-, sólo el 30 por ciento del personal está en blanco y el 70 por ciento restante está en negro”.

Para el empresariado, las cosas son sencillas. Y brutales. "Si se despide a 20 personas, es para que queden trabajando otras 40. Si no se despide a ninguno, la empresa cerrará porque no le darán los costos", puntualizó una fuente de la Cámara Argentino Patagónica de la Industria Pesquera.

Desde la óptica de la Capip, el Sindicato de la Alimentación "no tiene conciencia de la crisis", por lo que presume que empujará el conflicto con sus demandas.

"El Gobierno se dejó quitar la mayor parte de la merluza por Mar del Plata y, lógicamente, ahora acá casi no hay materia prima" y de ahí devendrán los problemas de empleo, dijo esa misma fuente.

"Hasta hace poco, la rentabilidad del langostino era alta y se mantenían plantas en tierra por esas licencias, pero -advirtió- la temporada del langostino ya terminó, los precios fueron bajos y no habrá nada que pescar hasta marzo".

En esos largos meses del verano patagónico se cocinará la crisis.

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