Peritaje revela que también había fallas en el techo

El peritaje oficial sobre el polideportivo de Ataliva Roca, que se derrumbó durante el tornado que pasó por allí el 30 de enero, determinaría que no sólo fue por deficiencias en los anclajes de las columnas sino también por inconvenientes en el techo.
El trabajo está a cargo del arquitecto Tobías Garzarón y la ingeniera Patricia Rosón, quienes en los próximos días le entregarían un informe preliminar -basado fundamentalmente en pruebas fotográficas- al fiscal de Investigaciones Administrativas, Juan Carlos Carola. Este abrió un sumario a partir una actuación de oficio del organismo y presentaciones del Ministerio de Obras Públicas y del intendente de la localidad, Martín Borthiry.

La semana pasada se conoció otro trabajo paralelo, realizado a pedido de diputados del Frepam, que concluye que el gimnasio no se cayó por la intensidad del viento, sino porque la estructura "tenía errores en su concepción técnica y no estaba dimensionada para resistir los esfuerzos normales a que una estructura es sometida durante su vida útil".

Agrega que "el error más grosero se encuentra en la unión de la estructura al suelo, ya que directamente la apoyaron contra él y no la amuraron (...) La unión de las columnas con las bases debieron estar empotradas" con vigas de acero de 55 centímetros y no de hierro.

Las fuentes aseguraron que algo similar dirán los peritos oficiales sobre el anclaje de las columnas -incluso hablarían de fallas en las soldaduras-, pero además cuestionarían la forma en que fue construido el techo. "El problema empezó ahí y después se trasladó a las columnas", aseguraron. ¿Cuál habría sido el error de construcción en el techo? "Que hacía juego donde fue calzado", detallaron las fuentes.

Además las imágenes fotográficas incorporadas al sumario descartarían una hipótesis que anduvo dando vueltas por la Casa de Gobierno: que el tornado derrumbó solamente el polideportivo, y no edificaciones centenarias ni un galpón aledaño al gimnasio, porque el fenómeno climático no tocó el piso. Las fotos muestran lo contrario.

Aunque aún es prematuro saber qué dirá la resolución final de Carola, es un hecho que en la primera línea de eventuales responsables aparecen Raúl Horacio Lechner, director técnico de la constructora Sol Obras, y Juan Velásquez, el inspector designado por Obras Públicas para controlar los trabajos.

Lechner está procesado y será juzgado en Bahía Blanca por hechos de corrupción que habría cometido siendo funcionario de la Municipalidad de Puan, y Velásquez continúa trabajando como si nada hubiera ocurrido. Que se sepa, ni siquiera fue apartado temporariamente de sus funciones hasta que se conozca si tuvo responsabilidades en lo que pasó.

Sol Obras, que cobró casi dos millones de pesos por construir el polideportivo, entró a La Pampa de la mano del vernismo y se adjudicó varias licitaciones, pero a fines de 2007 abandonó trece contratos por 23 millones de pesos y pidió su concurso preventivo en un juzgado porteño. Por esa razón fue que la Provincia nunca firmó la recepción definitiva del gimnasio.

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